Después de un pequeño parón, volvemos a estar aquí con las reseñas del cine asiático que pudimos ver en el reciente Festival Nits de Cinema Oriental, y hoy quizás nos alejamos un poco del cine asiático extremo que solemos comentar para irnos con una comedia, lo que pasa es que es una comedia basada en el mundo de las mafias coreanas; se llama Boss y básicamente creemos que es un soplo de aire fresco en el cine coreano, monopolizado últimamente por thrillers demasiado serios o kdramas y kpop idols.

La película nos presenta a tres amigos, los tres tenientes de una mafia con bastante poder, los tres bastante diferentes, pero con una meta común: convertirse en el jefe de la mafia. El tiempo pasa, los tres son un gran equipo y rinden perfectamente en situaciones violentas (cuando hay que cargarse a alguien o enfrentarse a un grupo de matones), así también, su grupo va subiendo posiciones y convirtiéndose en algo importante; pero eso también trae sus inconvenientes y el jefe de su grupo acaba suicidándose por culpa de sus deudas y problemas varios. En ese momento, cada uno de los tres amigos tiene sus propias cosas: uno está en la cárcel por haber protegido a los suyos (y allí se ha dado cuenta de que lo que realmente le gusta hacer en la vida es bailar), el otro tiene su propio restaurante y lo está a punto de convertir en una franquicia y hacer que prospere, y el tercero sigue siendo un patán con ganas de comerse el mundo; el consejo delegado elije al dueño del restaurante como mejor opción, pero él no quiere ser jefe ahora, cuando el otro sale de la cárcel también es propuesto, pero tampoco quiere, y el tercero ni es considerado para el puesto, así que ahora los tres tendrán que pelearse (o compincharse) para intentar no ser el jefe que querían.
La película en sí es una comedia, y os concretaríamos más al deciros que se trata de una comedia de situación y de guion, más basada en una situación inverosímil (los protagonistas luchan por no conseguir lo que siempre habían querido y lo que sería lógico), sin meter demasiados gags o chistes fáciles (que también los hay, pero sólo para ir complementando).

A parte de eso, como película de mafias, por supuesto que también tiene sus partes de acción, una acción bastante buena y alejada de la realidad, que combina peleas a lo grande de los tres protagonistas contra bandas enteras de mafiosos, con algo de humor para no desentonar con el tono general de la película. Muchas escenas quedan fuera de escena, tampoco hay grandes coreografías super trabajadas, pero en general queda bastante espectacular, divertido y cañero.
Lo mejor de la película es sin duda su ritmo, con un guión así, que es divertido y original, pero que en realidad no tiene mucho y se podrían haber ventilado en media hora, han hecho una película bastante completa, con un poco de todo y en la que tienes tiempo para aburrirte, entre la trama principal los problemas personales de cada uno, las inquietudes que se van de madre, los personajes con mucha personalidad, otros tontos, etc. entre humor, acción y trama se te pasa el tiempo volando, y lo más importante de todo es que sus personajes, sin estar muy definidos ni presentados, tienen una personalidad arrolladora.
Y, por supuesto, los actores que interpretan a los dos protagonistas, dos jóvenes promesas con mucho carisma y capaces de cambiar de registro fácilmente.
En definitiva, una película muy original y divertida, con una historia sin demasiados giros ni sobresaltos, pero que no nos esperábamos encontrar dentro del actual panorama cinéfilo coreano; una bonita sorpresa que no pasará a la historia, pero divertirá a todo el que la vea.
- Lo mejor de la película:
Esas situaciones tan inesperadas dentro de la mafia coreana.
- Lo peor de la película:
No es para tomarla en serio.





