Psycho Raman, el asesino en serie no.1 de India

Psycho Raman

Una de las sensaciones de este año venidas de India y algo alejadas del estilo convencional que todos tenemos en la cabeza de Bollywood, con grandes canciones, mucho colorido, romance, etc., pero no por eso menos taquillera o con menos dinero invertido en ella; ha sido sin duda Psycho Raman (Raman Raghav 2.0), un thriller inspirado en el asesino en serie más famoso de toda la india, con un trasfondo realista, pero con unos hechos e historia completamente imaginados, trasladados de los años ’60  a la actual Mumbai. La película no sólo sorprende por su historia (que es bastante explícita), sino mucho más por su carácter realista y aberrante y como el director se logra meter en las cabezas de sus protagonistas y mostrarnos lo que pasa por sus mentes.

Psycho Raman
Un hombre torturado por la sociedad

La película se centra en dos personajes, uno de ellos empieza en una discoteca, lleno de dinero y drogas, con todas las mujeres con las que quiera estar y sin ningún problema con la ley, ya que es policía, pero por casualidad o por accidente, acaba matando a su camello, lo que no le importa demasiado ya que la ley está de su lado; el otro personaje es un pobre demonio, al que la policía acosa y encierra sin demasiados motivos y que, al salir y estando sin dinero, techo o comida, se ve obligado a cometer acciones malvadas. El tiempo va pasando para los dos y, mientras el primero vive como Dios y hace lo que quiere, tanto con las mujeres, como con los criminales a los que le gusta acosar, yéndosele cada vez más la mano con las drogas y llegando a un punto insostenible de su vida; este policía tendrá la misión de atrapar a un asesino en serie muy importante (el segundo personaje), el cual empieza visitando a su hermana (su única familia) para pedir algo de limosna, pero al ver la opulencia y el hombre con el que vive, se ve obligado a matarlos, empezando así una serie de asesinatos, tanto por necesidad, como por inicio de demencia.

La genialidad de la película se encuentra por dos lados: el primero, por describir una historia verosímil, pero muy interesante y llena de sorpresas, sin necesidad de dar el típico giro argumental con el que la película cambia completamente introduciendo nuevas pistas que desconciertan al espectador; el segundo elemento es el de la ambientación, con una imagen actual de Mumbai, pero completamente degradada, y no lo decimos por la pobreza que pueda haber, sino más bien al contrario, un ambiente opresivo y desagradable debido a las cualidades de las personas que habitan, que con el tiempo se han ido convirtiendo en poco menos que monstruos; en este aspecto podríamos ver algunas similitudes con otra película del mismo director: Ugly, en la que casi era más importante describir un paisaje y unos personajes de una sociedad actual que se está desmadrando, que no la historia en sí.

Psycho Raman
Alguien a quien no le importa hacer el mal

Y, por supuesto, la parte excelente de la película (que no por eso original, ya que es algo que se había visto en otros lados antes), es la dualidad entre el bien y el mal, con sólo dos personajes que deberían definir estos dos conceptos, pero dónde la gracia es que no existe una línea que los delimite, sino que vemos como el que tendría que ser bueno es el peor de los hombres, y el que tendría que ser malo, tampoco lo es tanto, si nos ponemos en su piel e intentamos comprender lo que ha vivido y el porqué de sus actos.

Todo esto muy bien apoyado por una dirección excelente de la mano de Anurag Kashyap (Gangs of Waissepur, Ugly) un nombre que se está haciendo famoso en India y no dirigir exactamente el tipo de películas que allí más triunfan, creando un nuevo estilo en Bollywood. Con una fotografía muy buena y sobre todo con un gran uso de la música (que no videoclips ni bailes) para darle más sentimiento a las escenas clave. También se ha rodeado de dos grandes actores que hace su papel a la perfección: Nawazuddin Siddiqui (Gangs of Waissepur, Badlapur) y Vicky Kaushal (Bombai Velvet).

En definitiva, un gran thriller indio fuera del cine más convencional rodado en Bollywood, con un aspecto mucho más oscuro y reflexivo, pero no por eso menos disfrutable; una película más para los que quieran ver buen cine y estremecerse un rato, que para los que busquen simple diversión.

  • Lo mejor de la película:

La capacidad de meter al público dentro de la mente de los protagonistas, aunque no te identifiques nada con ninguno de ellos.

  • Lo peor de la película:

Que este tipo de películas no se valoren lo suficiente y lleguen al resto del mundo sólo en festivales y circuitos alternativos.

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