Hoy queríamos sorprenderos con una película extrema de colegiales japoneses, que hace ya un tiempo que no reseñamos películas realmente extremas, splatter y esas cosas y, es que a decir verdad, los japoneses ya están algo más contenidos, desde sus inicios de cine extremo con brutalidades como los Guinea Pig en los ’80, alguna bizarrada suelta en los ’90 y la explosión del splatter con la Sushi Typhoon y sus seguidores a principios de los ’00; desde 2010 o así se calmó mucho la cosa, eran películas para públicos muy residuales, perfectas para festivales y unos pocos individuos en todo el mundo (como yo) que compraban la edición física; así que supongo que no eran rentables y se tuvo que dejar de lado; todavía se hacen algunas películas del estilo, pero con cuentagotas, a través de productoras mucho más independientes y en general mucho más difíciles de conseguir. Bueno, pues hemos intentado recuperar una película llamada Tokyo gore school que nos ha impactado por el nombre y que prometía ser un buen splatter de colegiales japoneses; aunque no ha sido así, está muy claro que es una película con mucha influencia de Battle Royale y Crows Zero sobre todo, y que no tiene absolutamente nada que ver con Tokyo gore police, también que podría ser la influencia de nuevas series como Alice in Borderland.

La historia empieza con un caso de bullying en un high school de Tokyo, una banda intimida a un tipo que acaba tirándose del tejado; por culpa de este incidente y otros, el gobierno adopta medidas radicales para acabar con el bullying, crea un programa para móviles que se introducirá en los aparatos de los estudiantes; al mismo tiempo, el líder de esa banda de matones es nombrado presidente del consejo escolar, y justo en ese momento se da cuenta de que hay mucha gente que le está siguiendo y que quiere pegarle. Al final se entera de que la nueva app instalada por el gobierno se basa en que cada estudiante tiene en su móvil grabado un secreto personal muy importante y cada vez que alguien descubre tu secreto y lo publica gana puntos para cambiar por esconder su secreto o por dinero, además se establece un sistema de gps por el que puedes ver la situación de todos los jugadores cercanos y, lo más importante, no hay reglas, todo vale con tal de conseguir el móvil de otro. Así que los estudiantes se buscan y se dan de hostias para ganar el juego; al protagonista no le interesa mucho el juego, pero tiene un secreto muy fuerte que no quiere que se sepa y que le está destrozando por dentro, por eso empezará huyendo de sus perseguidores, pero poco a poco, se irá enfrentando con ellos, cada vez más fuertes e incluso incluyendo a sus antiguos compañeros de la banda de matones.

Ya os hemos comentado, y si no lo habréis deducido sólo por el argumento, que esta película está fuertemente influenciada por otras como Battle Royale (el elemento del juego en el que van todos contra todos y sólo puede quedar uno, y aprovechar para meter aquí toda la violencia que se desee) y otras como Crows Zero (esas peleas de estudiantes, esos looks tan característicos de estudiantes malotes, el poder del más fuerte, etc.) pero esto son solo influencias, es como una película que intenta aprovechar el éxito de otras para hacer algo que sea parecido, pero no lo suficiente como para decir que es una copia.
En este caso se trata de una película de muy bajo presupuesto, sin mucho que ofrecer al público excepto un poco más de lo mismo, muchas esperanzas y un poco de decepción al ver la película; igualmente también tiene algunas cosas buenas:
- No tiene mucha acción, y la que tiene es más bien mala, pero tiene algunas escenas estéticamente muy correctas (más las de parkour que las de peleas)
- Incluye algo de gore e imágenes explícitas, muy poco, pero algo es algo
- Aunque los actores son bastante malos y los personajes no tienen mucho sentido, la estética es buena, muy en la línea de pandilleros colegiales japoneses de los ’90
- Aunque la narración sea demasiado simple, la trama en sí es interesante y no duda en denunciar un elemento social importante como el bullying
- Y, aunque el ritmo en general no es gran cosa, sí es verdad que la película (que no es corta) va bastante directa al grano y se pasa muy rápido
Y lo que más nos ha fallado, a parte de su cutrez, el nivel de sus actores, escenarios, etc. ha sido sobre todo su tono; el protagonista no deja de ser un niño pijo y en su mayor parte, la película tiene un tono demasiado serio e intentando ser algo profunda (sin conseguirlo), sin invertir más, sólo que se hubiese cambiado eso por un tono muy gamberro, sin pretensiones, con algo más de sangre y un protagonista anti héroe (un malote de manual), para nosotros la película hubiese mejorado enormemente.
En definitiva, una película de bajo presupuesto y no demasiado buena, con una idea con mucho potencial y algunas escenas, personajes e imágenes bastante acertados, pero en general no hay por dónde cogerla. Creemos que se toma demasiado en serio a si misma.
- Lo mejor de la película:
Algunos malos/malas y sus escenas, pero muy concreto.
- Lo peor de la película:
No haber sido más gamberra. Su protagonista, no nos ha gustado nada.





