A hard day es la película coreana del año

A hard day

Con esta película acabamos ya con las reseñas de los thrillers coreanos que hemos visto este año en el Festival de Sitges, que no son pocos; pero con A hard day, lo hacemos por todo lo alto con una película que podíamos pensar que sería más de lo mismo y que nos sorprendió gratamente, a pesar de no ser una película violenta, ni de acción, ni siquiera con mucho suspense, sino una simple historia bien tramada y contada con bastante gracia, cosa que últimamente es difícil de ver.

A hard day
Un protagonista deseperado

No nos liaremos mucho con el argumento porque precisamente la gracia de la película es la de ir descubriendo las cosas poco a poco y al mismo ritmo que lo hace el protagonista y no es nuestra intención hacer aquí un gran spoiler. Pero todo empieza con un policía al que se le ha muerto la madre, al mismo tiempo que tiene lugar el entierro los de asuntos internos investigan a su departamento por corrupción y él, preocupado por que no lo pillen y con prisas, tiene un accidente en la carretera en el que atropella a un tipo y lo mata, intentando disimular el accidente y preocupado por la investigación se empezará a meter en diferentes líos cada vez mayores de los que le costará mucho escaparse.

Con esta premisa tenemos una película que empieza más o menos normalita, pero que, como se suele decir, se nutre del efecto bola de nieve, en el que la trama va creciendo poco a poco desde la cosa más simple hasta convertirse en algo gigante, con muchas partes implicadas, con subtramas que se van entrelazando, con personajes que conocen partes de la historia… en fin, que aquí la historia es la verdadera protagonista, un guión muy bien pensado y con ánimo tan solo de mantener al espectador interesado y con ganas de saber como acaba todo para satisfacer su curiosidad.

A hard day
Mucho humor negro

Además del guión, la película está muy bien dirigida y estructurada, con un estilo fresco y bastante divertido, convirtiendo las situaciones más difíciles par el protagonista en al cómicas para el espectador, con algo de tensión y suspense (sin pasarse, sólo lo justo) y un poco de acción, sobretodo al final, cuando se quiere acabar con una gran explosión cinéfila y cuando ya se conoce toda la trama, sólo nos queda añadir una parte rápida y llena de acción para la conclusión.

También tenemos a los personajes, unos personajes que no son demasiado carismáticos, ni nada del otro mundo en ningún sentido; al contrario, todos con sus defectos y sus manías que los hacen muy humanos y verosímiles; sobretodo el protagonista, una persona en la que nos metemos fácilmente en su pellejo y no cuesta creer que haríamos lo mismo de estar en su situación, aunque quizás las cosas no saldrían tan mal. Los actores que los interpretan no son grandes estrellas, son simplemente actores de recorrido con bastante experiencia y sin haber destacado mucho en sus anteriores películas; quizás el más destacable es Cho Jin-woon (Nameless gangster, Hway, a monster boy) que hace de malvado, pero que aquí tampoco destaca por encima de los demás.

Y el director Kim Seong-hun, sin demasiada experiencia, pero habiendo escrito ya algunos guiones, nos demuestra el tipo de cine que sabe hacer y lo que seguramente nos encontraremos en su próxima película.

En definitiva, una película interesante y entretenida, más de guión que espectacular o de personajes, pero con una historia que seguro que os enganchará.

  • Lo mejor de la película:

Algunas situaciones muy locas y divertidas, pero en las que podríamos llegar a encontrarnos nosotros.

  • Lo peor de la película:

Sin alargar tanto el final y esas escenas de pelea también habría funcionado muy bien.

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