Hausu, el terror psicodélico y absurdo

Hausu

Hoy os traemos todo un clásico del ¿terror? Japonés, una de esas películas no muy conocidas, pero sí muy apreciadas por toda la comunidad amante del género y del cine bizarro: Hausu de Nobuhiko Obayashi. Una película que tanto podríamos clasificar dentro del género del terror, como del humor, pero sobretodo muy personal y que constituye la firma del director, tanto en su concepción, como en su ejecución; uno de los ejemplos del cine más psicodélico y extraño de la década de los ’70 en Japón.

Hausu
Las colegialas japonesas

La historia es bien simple y típica de las películas de terror; un grupo de colegialas quieren celebrar juntas el verano en la casa de un profesor, pero ésta queda indispuesta y tienen que buscar un plan alternativo. Una de ellas, huérfana de madre, ve a sus padre volver de viaje con una nueva novia y lo único que la consuela es escribir a su tía a la que hace años que no ve y que era una gran amiga tanto suya, como de su madre; la tía le dice que lo siente mucho y que si quiere puede ir a verla con sus amigas y así podrán hablar. Dicho y hecho, todas las colegialas viajan al campo a la casa de la tía junto con un gato encontrado por la protagonista al que le ha cogido cariño; cuando llegan a la casa, todo es un poco extraño, incluso el gato parece que ya era de la tía y ahora se comporta de manera distinta, pero las chicas han ido a pasarlo bien y no les importa mucho. Ya en la primera noche hay algunos problemas y las chicas empiezan a desaparecer y a tener problemas una a una, primero no sabrán que está pasando, pero enseguida se darán cuenta de que alguien o algo las está atacando por extrañas razones.

En un principio nos puede parecer una película normal, una simple comedia de colegialas japonesas, algo antigua, eso sí, y con un sentido del humor bastante especial; pero ya en las primeras escenas, sólo que nos demos cuenta del estilo de filmación, las músicas y todos esos planos lentos, carentes de significado, pero extremadamente profundos… ya vemos que estamos a punto de contemplar una película algo “especial”. Más adelante ya nos sumergiremos, muy progresivamente, en el reino del terror, usando los elementos típicos de las películas de género: la casa tétrica, la anfitriona peculiar y enigmática, los extraños sucesos y sonidos nocturnos, desapariciones inexplicables, objetos que cobran vida, etc. Con una gran peculiaridad, y es que aunque estemos viendo una película de género, en ningún momento deja de lado ese carácter infantil e inocente que tenía la película en sus primeros momentos, jugando tanto con las músicas, como con los caracteres de las protagonistas, elementos ridículos, diálogos simples… lo que nos da una sensación de que en realidad no tenemos ni idea de los que se propone el director, hasta el final en el que las escenas de violencia, chorros de sangre, miembros mutilados, etc.. no paran de suceder (incluso así, tenemos miembros del cuerpo humano bailando, muertos sonriendo, etc.); haciendo gala en todo momento de un humor absurdo como sólo los japoneses saben y muy negro como las películas de terror más bizarras.

Hausu
Situaciones muy absurdas

En cuanto al estilo de la película, también diríamos, como mínimo que es algo distinto a todo lo visto hasta el momento, en parte por estar utilizando tanto la estética de moda de los años ’70, como los efectos especiales de la misma década; un tiempo en el que la psicodelia se daba la mano con los valores más tradicionales. Pero en parte también, por buscar una imagen completamente propia usando como podía la tecnología que tenía a mano, con unos escenarios de decorado pintado para conseguir lo que no existía en la realidad, sobre todo con unos cielos súper coloridos y falsos pero capaces de crear una gran impresión; con unos planos distorsionados, unos cambios de escena o unas superposiciones de imagen muy infantiles (cortinilla de estrellas) y unos filtros o filmaciones a través de cristales, etc. incluso en las escenas más corrientes.

Y a todo eso, le tenemos que añadir unos personajes muy corrientes y muy estereotipados (una chica glotona, otra karateka, otra muy linda, otra músico…) todo preparado para que la historia encaje bien y cada una tenga su papel en su momento, unos diálogos insustanciales y algunas situaciones muy fuera de lugar.

Nobuhiko Obayashi fue un director conocido por escribir, dirigir y realizar sus propios films de cine japonés experimental, unas películas en las que nadie creía, pero que causaron furor entre los aficionados al género fantástico y al cine “raro”. Hausu fue su primera película y con ella ya definía un estilo que lo acompañaría hasta el final de su carrera. Aunque gran parte de su filmografía no ha salido de Japón e incluso allí ha sido difícil verla, nosotros tuvimos la ocasión de ver algunas de sus obras y de conocer la propio director en el Festival Far East Film de Udine 2016.

En definitiva, una película de terror experimental y psicodélico, con un humor negro a veces difícil de apreciar, y otras demasiado infantil como para estar en un película de género, pero en general, una obra distinta a todo lo visto hasta ahora y completamente loca.

  • Lo mejor de la película:

Nos encanta el personaje de Kung-fu, mucho más cuando se pasa la mitad de la película en ropa interior.

  • Lo peor de la película:

Difícil de entender la pretensión del director al hacer algo así, pero disfrutable igualmente.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *