Gozu, el minotauro más psicodélico de Miike

Gozu

Se nos hace algo difícil describir la película de hoy, como ya supondréis, por ser la semana en la que nos encontramos, es otra del gran ídolo japonés Takashi Miike (a quien le estamos dedicando un especial), más concretamente Gozu (o Yakuza horror theater), una película de yakuzas algo psicodélica en quien pocos tenían esperanzas, pero que acabó triunfando y dándose a conocer en muchos países gracias a su aparición en festivales de género. Aunque sea una película de yakuzas, no es tan sólo eso, si la contemplamos dentro de la filmografía de Miike, veremos que, aunque tenga un presupuesto muy modesto, fue rodada en una época en la que el director ya gozaba de algo de fama, y ésta representó básicamente un experimento para ver dónde podía llegar sin que sus seguidores dejaran de adorarlo.

Gozu
Bizarradas máximas

No seríamos capaces de definiros muy bien el guión de la película, ya que es casi inexistente si lo tenemos que pensar como algo lineal y que cuente una historia, pero básicamente trata de un yakuza que tiene que llevar a uno de sus hermanos (del clan, está claro) a un sitio solitario para deshacerse de él, pero en el camino tiene un accidente y lo pierde. Entonces se dedica a buscarlo por un pueblo medio solitario en el que sólo encuentra a gente extraña; esta búsqueda le supondrá algunos problemas, pero también algunas bendiciones hasta volver a dar con él.

Suponemos que hay varias interpretaciones de la película, y sólo sabréis de lo que os hablamos una vez la hayáis visto, o al menos lo hayáis intentado, ya que es algo único y bastante extraño, que puede fascinaros o repugnaros depende del momento en el que la veáis.

  • Algunos dirán que esto no es una película, que es tan sólo un chiste de mal gusto en el que Miike, además de burlarse de todos los que vean la película, aprovecha para demostrar todo el bizarrismo que es capaz, su obsesión por el sexo más sucio y degenerado e intentar demostrar su condición de cineasta más extraño de todo Japón.
  • Otros podrán decir que es una obra comparable a las películas de David Lynch, en las que nos muestra una sucesión de hechos incomprensibles y llenos de magia, tanto por sus personajes extraños, su música, sus apariciones espectrales, sus escenarios, su atmósfera de misterio… y que tan sólo el director, alguien que lo comprenda bien o los más cultos pueden realmente entender la obra que están viendo.

Nosotros no desechamos ninguna de esas dos opciones, siempre hemos creído que el cine no es lo que hacen los directores, sino lo que el público ve en sus películas; igualmente tenemos una tercera explicación de cómo hemos visto la película personalmente:

  • Creemos que esta película representa la epopeya clásica, la típica historia mitológica, la búsqueda de un tipo que acaba convirtiéndose en héroe después de pasar por muchas adversidades; lo único es que Takashi Miike aplica aquí su toque personal, su humor macabro y difícil de digerir y que lleva la historia al terreno que mejor conoce, el de la yakuza. Os contamos, el héroe empieza la historia con algo que lo aflige (la pérdida de un hermano) y que lo obligará a emprender un largo camino para conseguir su objetivo (deberá investigar por el pueblo para encontrar el cadáver de nuevo); contará con algunos contactos fortuitos muy afortunados que lo ayudarán en su búsqueda, deberá superar muchas adversidades puestas por el destino y negarse a algunas tentaciones que intentarán apartarlo del camino; habrá apariciones del más allá con mensajes clave (sin duda el minotauro es el toque más mitológico de la película), y al final alcanzará un falso objetivo que lo ayudará a comprender que su objetivo real está dentro de sí mismo y que debe luchar por él (en verdad lo que lo mueve todo el rato es el amor por su hermano, aunque no puede demostrarlo físicamente hasta que no lo ve cómo una mujer).
Gozu
Personajes extraños

Después de todo esto, sólo deciros que no nos hagáis mucho caso en nuestra interpretación, que es algo muy personal que hemos sentido al ver la película en este momento, que aquí lo que impera de verdad, son las típicas salvajadas de Miike: el minotauro, la mujer que saca leche, las conversaciones absurdas, el sexo más bizarro, y sobretodo esos chistes que no suelen gustar a todo el mundo.

No os hablaremos aquí del estilo de dirección porque es algo inaudito, no podríamos decir ni que representa el estilo típico de Takashi Miike (Audition, Hara kiri) que suele cuidar muy bien todos los planos, música, historia, etc… tan sólo en algunas de sus primeras películas directas a video nos demuestra algo similar, y es precisamente cuando más libertad tiene para hacer lo que quiera y no lo que le dicen que haga, así que aprovecha para experimentar, tanto con estilos cinematográficos, como con técnicas, como con la reacción del público.

Gozu
El minotauro que da nombre a la película

El actor principal no nos acaba de convencer, aunque sabe estar correcto delante de la pantalla, creemos que no da la talla para algo de este estilo, Hideki Sone ha tenido esta película como su mayor logro. En cuanto a Show Aikawa, ya demuestra lo que vale en un papel muy pequeño, pero convincente, y más tarde volverá a colaborar con Miike en películas como Dead or alive o Zebraman.

En definitiva, una película que define un nuevo género como el de yakuza horror psicodélico; una de esas rarezas de Miike que merece ser vista aunque no la entendamos, tan solo para seguir los extraños sucesos y paranoias; y que más vale tomársela como un gran chiste para reir un rato, si no queremos acabar locos.

  • Lo mejor de la película:

Esos gags de humor que definen a Miike, como el del perro asesino de yakuzas.

  • Lo peor de la película:

Querer entenderla o tomársela en serio. Imposible.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *