Kaiju heaven, los kaijus vienen de Vic

Kaiju heaven

Solo en el Festival Nits de Cinema Oriental podemos ver algunas películas de los circuitos más underground del cine asiático, cosas tan raras que, si no eres un local de dónde se han hecho, es imposible recuperarlas, como la mayoría de los films de Minoru Kawasaki; además con la reciente buena relación que ha conseguido este festival con el director, no nos perdemos casi ni una… Este año hemos tenido una buena sesión doble, empezando por Kaiju heaven, un tokustatsu realmente muy infantil pero que, como siempre, nos hace morir de risa.

Kaiju heaven
Kaijus en el Japón cotidiano

La película se plantea en un Japón dónde la sociedad ya se ha deshecho de Godzilla y demás kaijus que trataban de invadirlo, ahora sólo queda como recuerdo una representación que se hace aunando dos de las grandes pasiones japonesas: los kaijus y la lucha libre, con unos tipos disfrazados de kaiju haciendo espectáculos de lucha por todo el país. Nuestro protagonista es un niño muy aficionado a estos espectáculos, y que cree que los kaijus son reales, por eso todo el mundo se burla de él; hasta que un día, a raíz de la reproducción de un disco de tango prohibido (el kaiju flamenco), aparece de la nada un kaiju (de medida humana) justo al lado del niño, así que se hacen amigos y el kaiju se va haciendo popular entre la gente del barrio, que lo adora; pero la reproducción del disco también atrae a algún kaiju malvado que empieza a hacer de las suyas. Al final llegarán algunos kaijus más a Japón y nuestro héroe tendrá que deshacerse de todos.

La verdad es que nos encantan todas y cada una de las películas de Minoru Kawasaki, es verdad que en el pasado había hecho algunas obras maestras del cine de humor japonés que se han convertido ya en clásicos, como Calamari Wrestler, Executive koala o Kani goalkeeper, con un significado o intención mucho más profundo de lo que parecía en un inicio; en cambio ahora vemos que hace muchas películas divertidas, pero la mayoría sin ese feeling ni ese mensaje que las hacía especiales (o quizás sí para los japoneses, pero no entendido mundialmente); igualmente son películas divertidísimas y nos partimos de risa con cada una de ellas.

Kaiju heaven
Pelea de kaijus

Kaiju heaven es una película muy infantil en todos los aspectos: protagonista niño, bromas tontas y muy inocentes, lenguaje simple, historia sin dobles sentidos ni complicaciones, monstruos adorables (incluso los malos), mucho colorido e incluso ¡un número musical! Algunos dirán que es demasiado infantil para ellos, pero esos mismos son los que no saben reírse ni disfrutar de la vida; aquí está el humor simple que no puede dejar a nadie indiferente.

Pero lo más mágico de esta película es que Minoru la hizo después de su viaje a España para el festival de Vic, y le gustó tanto ese viaje que lo representó en la misma película, con un panteón kaiju que proviene de España (más concretamente de Vic, dónde hubo una gran guerra que acabó con todos los kaijus del mundo), con un villano que se llama Vicmon, con el disco prohibido Kaju flamenco y ese tango tan típico que suena cada vez que lo reproducen y algunas cosas más. Aquí vemos, sin necesidad de leer entrevistas con él, de dónde saca la inspiración, y es: ¡de todo! Cualquier experiencia, para este director, puede convertirse en una película, así es tan grande su nivel de creatividad.

A esto le añadimos los rasgos que representan la marca propia del director: risas sin descanso, humor simple, estúpido y muy físico (esos chistes de pedos, ese ataque genital…), los adorables monstruos y la lucha en medio de maquetas, ese feeling tan japonés (en la gente, los lugares, la forma de comunicarse…) y unos trajes de kaiju reaprovechados (en su mayoría) de otras películas anteriores, así, aunque no sea muy rentable, el gasto tampoco habrá sido demasiado alto y el director puede seguir haciendo este tipo de películas cuando quiera.

En definitiva, como nos suele pasar con Minoru Kawasaki, nos echamos unas buenas risas con esta película, si le añadimos todas las referencias a Vic, haberla visto justo en el festival de Vic y las tonterías habituales, imposible no disfrutar como niños.

  • Lo mejor de la película:

El kaiju flamenco y la explosiva lucha final.

  • Lo peor de la película:

La niña fea.

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