Karate kill, la película gamberra del 2016

Karate kill

Quizás la película más gamberra, y seguro la más afín a Katanas y Colegialas de este Festival de Sitges, ha sido Karate Kill; una película japonesa de serie B en la que se ha utilizado muy poco tiempo y menos dinero para conseguirla, pero con una gran equipo humano (que no significa que sean famosos) y sobretodo muchísimas ganas y un espíritu increíble, lo más radical posible en todos los sentidos, aunque siempre teniendo en cuenta las limitaciones de presupuesto y haciendo cosas que estuvieran a su alcance, y sin pasarse de gore para que no se convierta en un típico splatter japonés.

Karate kill
Personajes surrealistas

La historia es simple, pero contundente y efectiva, un experto en artes marciales viaja desde Japón a Estados Unidos a buscar a su hermana, que fue hace tiempo para ser actriz y acabó desaparecida. Descubre que la ha raptado una especie de secta que se dedica a raptar a gente, lavarles el cerebro y utilizarlos como víctimas y verdugos en sus snuff movies, que presentan por internet a todo el mundo. Al principio no puede con ellos, ya que no está acostumbrado a luchar contra armas modernas, pero encuentra una guerrera que tiene el mismo objetivo que él y que le ayuda a comprender y contrarrestar las armas de fuego. Desde entonces, le será más fácil encontrar y liberar a su hermana, pero no todo saldrá como él tenía pensado…

La cinta entera tiene cierto regusto retro, a película de acción de los ’80, quizás parecida al tipo de cine que hacían en la Cannon; eso sí, con una imagen, argumento y estilo similares, pero en algunos aspectos, con una calidad mucho mayor, todo y estar hecha con mucho menos presupuesto, pero se nota que su director ha bebido tanto de este tipo de cine, como de los clásicos de artes marciales japoneses (tipo las películas de Sonny Chiba).

Karate kill
Increíble Asami

Aunque el argumento sea simple y los guiones insignificantes (a no ser por tres o cuatro insultos y un villano loco soltando tonterías absurdas), no creo que nadie vaya a ver la película para encontrarse con una historia rebuscada o que le haga pensar, mucho menos después de ver el poster; y la verdad es que no nos mienten en ningún momento, a cualquiera que le flipe ese poster dibujado con aire de macarra, estamos seguro de que también le gustará la película, con sus hostias, su parte más sexual, sus personajes surrealistas, sus momentos de soft gore, su música cañera… en fin, todo lo que podáis esperar de una película de este calibre. Tampoco esperéis la película más radical de vuestra vida, ésta no va a tener unas luchas como las de Dragon, tiger Gate, ni unas matanzas como las de Tokyo Gore Police, ni unas escenas tan sexys como las de Rape zombie, pero no es este tipo de película radical la que busca el autor, tan sólo una película gamberra con guiños a algunas películas más clásicas y mucha complicidad con un espectador como nosotros; aquí lo más importante es la nostalgia y que no se pierda el ritmo en ningún momento, y sin duda se consigue ese efecto.

Lo único que nos ha dejado bastante fríos es la actuación de Hayate (el actor principal) que pelea de muerte y consigue unas escenas de acción buenísimas, sin necesidad de muchos artificios, pero que a la hora de actuar deja bastante que desear, aunque ya sabemos que casi todos los héroes de acción son bastante inexpresivos; igualmente los actores no asiáticos, con un acento inglés ridículo y unas actuaciones de pena.

Karate killAdemás, la película cuenta con dos japonesas guapísimas, aunque totalmente desaprovechadas, una de ellas es nuestra musa Asami (Sukeban boy, Machine girl) que aquí está increíble, súper sexy y aún más guerrera, pero que tiene un papel muy corto; y la otra es Mana Sakura, una actriz pornográfica guapísima, que también está súper sexy pero que, aunque figure como protagonista, tiene un papel insignificante.

El director de esto es Kurando Mitsutake (Gun woman, Samurai avenger), que con su anterior película Gun woman ya logró sacar lo mejor de Asami como actriz en una película que era una copia de El profesional Leon, pero que funcionó muy bien; aquí se ha superado, tanto en originalidad, como en ritmo, como en acción, creando una película completamente suya y que le puede servir para empezar a tener un nombre conocido en este mundillo.

En definitiva, una grandísima película para los fans de los clásicos de la Canon o de las viejas películas de artes marciales japonesas; una serie B muy divertida, llena de acción, de sangre y de sexo, lo mejor de cada casa.

  • Lo mejor de la película:

Genial el personaje de Asami, aunque sea por poco tiempo.

El póster es lo más!

  • Lo peor de la película:

Si te gusta el cine algo cutre, es perfecta.

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