SPL 2, la mejor combinación de drama y acción

SPL2

Sin duda es una de las películas del año hechas en Hong Kong, y la verdad es que ya se ha hecho para esto, aprovechando la fuerza que le daba su predecesora, SPL2: A time for consequences (Sha Po Lang II) vuelve a combinar grandes nombres tanto en la dirección como en la actuación, unas excelentes artes marciales y una gran carga dramática para darle más sentido a la historia. De hecho, además de poder deciros que poco tiene en común con la primera parte (a excepción de una trama parecida), también debemos avisaros que, por nuestra parte, consideramos esta película más un drama que otra cosa, eso sí con grandes escenas de acción y kungfu, pero el motivo principal es sin duda su historia sentimental.

SPL2
Unas coreografías increíbles

La historia empieza en dos frentes distintos, uno en Hong Kong y otro en Tailandia. En Hong Kong, un policía se infiltra en una banda que se sospecha que están secuestrando a gente para vender sus órganos a ricos con problemas de salud; pero en una importante operación, lo descubren y se lo llevan a una cárcel en Tailandia dónde tienen a todos los secuestrados a la espera de usar sus órganos; en Tailandia, hay un guardia de esta misma prisión con una hija enferma de leucemia, esperando un donante de órganos para que ella se pueda curar, pero tiene un tipo de sangre muy poco común, y el único donante que han encontrado, no responde a las llamadas. La banda de traficantes espera cambiar al policía por el hermano del jefe (que es el único que puede donar sus órganos para curarlo) y se aprovecha del vínculo sentimental que tiene el un sargento con su subordinado (y ahijado); pero todo se verá complicado cuando el guardia se entere de lo que está pasando e intente ayudar a la policía de Hong Kong, acabando en una gran lucha entre los dos bandos, cada uno por sus intereses.

Al principio de la película tenemos un drama de los fuertes en toda regla, empezando por la niña enferma y el padre muy preocupado sin poder hacer nada, también por la otra parte, con el policía infiltrado que se ha tenido que dar a las drogas por su misión y está hecho polvo, y con su superior muy preocupado por él, parece tal cual un telefilme de lágrima fácil; pero en poco tiempo, en la película, empezaremos a tener escenas de acción, y no sólo eso, también la parte dramática y sentimental se irá intensificando, cogiendo una fuerza inusual y saliendo de cualquier esquema básico para acabar ligando todos los hechos, circunstancias y personajes entre sí de una forma lógica y muy adiente para lo que se quiere mostrar.

Cómo no, al ser de Hong Kong, todas las escenas de lucha son espectaculares, con unas coreografías muy bien trabajadas (por un equipo de habituales colaboradores de Jackie Chan, con Chung Chi Li, Ken Lo y Jack Wai-Leung Wong); sin duda la parte más fuerte de la película, ya sea tanto por la preparación, como por los actores expertos en kungfu, como por la dirección artística, no sólo cogiendo una fotografía genial, sino también buscando unos escenarios únicos y complementando cada escena de lucha con música clásica, lo que le da un toque de sofisticación y clase.

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Un drama muy intenso

Así, como hemos dicho antes, aunque lo más importante de la película sea su guión (una historia bien pensada, sin demasiadas complicaciones, pero con unos cuantos giros argumentales y distintas historias paralelas que acaban convergiendo), lo más visible de ésta serán sus escenas de acción, y esto es en realidad lo que la define y le da un añadido a otras películas de género dramático.

Para poder llevar a cabo algo así, que requiere tanto unas buenas interpretaciones, como unos actores expertos en acción, se han buscado a algunos de los mejores, convirtiendo la película en una de las mayores producciones del año. Por una parte la experiencia de Simon Yam (Sparrow, Election) que es la única repetición desde la primera parte SPL, combinada con el joven Jim Wu (City under siegue, Shaolin) más inexperto en actuar, pero muy grande luchando; para hacer una pareja que tenga los dos lados de la moneda; por otro lado Tony Jaa (Ong Bak, The protector) en Tailandia, repartiendo por su lado; y como villano Zhang Jin (The grandmaster, Rise of the legend) muy inexperto, pero una gran promesa de la lucha, también complementado por Louis Koo (Overheard, Drug war) en un papel pequeño, pero dando un toque de calidad a la parte malvada.

Como curiosidad, debemos decir que la parte de los idiomas está muy bien resuelta, sin hacer hablar a Tony Jaa en cantonés, que tampoco debe tener mucha idea; y que nos ha encantado el homenaje a la primera parte en el final de la película.

En definitiva, una gran película tanto para los que quieran un buen guión y una historia original, como para los que busquen escenas de acción a lo grande y unas coreografías de lucha completamente espectaculares.

  • Lo mejor de la película:

Poder disfrutarla en pantalla grande, es increíble.

  • Lo peor de la película:

No nos acaba de convencer el personaje de Louis Koo, le podrían haber dado más importancia.

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