Suicide club, intrigante y diferente

Suicide club

Seguimos esta semana que hemos querido dedicar a Sion Sono y a sus piezas más conocidas o populares con otro de sus clásicos: Suicide club, esa película japonesa, que también roza el extremismo e incluso el gore con algunas de sus escenas más sangrientas, pero que es en verdad un thriller con aires de denuncia social y algo de misticismo; una de esas película que aunque tenga su parte divertida, al final puede dejar a sus espectadores con una sensación algo rara, a veces de incomprensión o incluso de vacío.

Suicide club
Una escena inicial buenísima

La historia empieza con un suicidio masivo de 54 colegialas en el metro de Tokyo; la policía se pone a investigar y más adelante descubren otro suicidio masivo de otros colegiales que se lanzan de la cornisa de su escuela; así se suceden bastantes suicidios que parecen corresponder a un llamado club del suicidio. Todo parece relacionado entre sí, y con algún vínculo en Internet, dónde se influye a las víctimas y se lleva un recuento de éstas. Durante la película seguimos al detective principal que investiga el caso, las pistas que va obteniendo tanto de su parte cómo gracias a unas ayudas anónimas; como llega a tener problemas con su familia y como descubren y encarcelan a un grupo de fashion killers que resultan ser sólo alguien con ganas de popularidad. Al final la cosa se complica un poco y es la novia de una de las víctimas la que acaba descubriendo la realidad e intentando desenmascararla ella sola.

A decir verdad, la película empieza muy bien (al menos para los amantes del cine extremo), con los suicidios a ritmo de música infantil, las investigaciones a ritmo de música clásica y algunas pistas realmente terroríficas; la cosa se va liando cada vez más y va cogiendo un aire cada vez más extraño y más místico, para acabar descubriendo la realidad que es completamente surrealista y que es probable que nadie, excepto el director, llegue a entender completamente; quizás es algo muy cultural de la gente japonesa, pero lo que es a nosotros, nos ha dejado con la boca abierta pero con ganas de saber algo más, como si estuviera inacabada o como si te dejara con la intriga expresamente.

Suicide club
La casi protagonista de la historia

La película en sí está bastante bien realizada, con una buena composición y sobretodo un relato interesante y bien desarrollado, dejándonos ver lo justo en el momento justo, lo que debería de ser cualquier buena película de suspense; que te deja con ganas de seguir descubriendo cosas en todo momento y te mantiene con la intriga enganchado a la pantalla. En cuanto a recursos sí que es verdad que es un poco pobre, desarrollando mucho más la historia que la imagen en sí; con una buena dirección en cuanto a planos, música, etc. pero bastante pobre a la hora de mostrar los asesinatos y las escenas más sangrientas, que no hay quien se las crea. Pero también ese es uno de los alicientes, ya que en vez de intentar parecer una película seria y tan sólo de intriga, le añade su toque de humor (un humor muy peculiar digno de Sion Sono) para hacerla distinta a las demás. También le añade su vertiente más social o de denuncia, intentando mostrar una faceta oculta de la sociedad japonesa, con todos los suicidios, el hacer las cosas para ganar un nombre o sólo porque están de moda, el dejarse llevar por sus ídolos, etc. Y por supuesto, su parte mística con ese final lleno de frases incomprensibles y de conexiones difíciles de captar, que sólo deben ser adecuadas si miras la película en un momento oportuno de tu vida. Así que podemos afirmar que es una película que tiene un poco de todo y que sobretodo nunca os dejará indiferentes o os parecerá algo superficial o simplemente entretenido.

Como ya hemos dicho, el director, Sion Sono (Love exposure, Cold fish) tiene un estilo muy particular, la mayoría de las veces difícil de clasificar y con signos que la sociedad occidental no podemos o nos cuesta comprender; pero no cabe ninguna duda de que es un gran director, que vamos descubriendo poco a poco y que nos deja algunos trabajos que nos impresionan y otros que nos dejan bastante fríos, muy prolífico él.

En definitiva, una película digna de ver, que puede gustar o no, pero nunca dejar indiferente; con bastante intriga y suspense, o al menos el suficiente como para mantener a su público atento en todo momento y con el estilo particular de su director dejando su marca personal.

  • Lo mejor de la película:

Los suicidios en masa a ritmo de música infantil son entre preocupantes y divertidos, muy bien encontrados.

  • Lo peor de la película:

Algunas cosas que no hemos podido entender (quizás es que no llegamos a este nivel…)

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