Three… extremes lo mejor del terror asiático

Aunque no es muy habitual en nosotros, vamos a comentar un poco de cine de terror, y la verdad es que no lo hacemos con un clásico, pero sí con una película de gran importancia; se trata de Three… extremes, una película que tuvo mucha popularidad en su época, no sólo por su temática, sino por ser un compendio de tres historias de diferentes temáticas dirigida por tres directores famosos de tres países asiáticos distintos, en los que nos hacían ver el terror desde cada uno de los puntos de vista y con el estilo propio de cada país. La película resulta ser la secuela de otra parecida llamada Three, con mucho menos presupuesto y menos conocida, pero con un triunfo suficiente como para hacer esta espectacular segunda parte.

Analizaremos cada una de las historias por separado, ya que no guardan ninguna relación entre ellas ni tienen nada en común vistas superficialmente y como conjunto. Dependiendo de la versión, las historias tienen un orden distinto, pero las podréis distinguir fácilmente.

Three... extremes
Dumplings

El primero de los fragmentos es Dumplings, dirigido por Fruit Chan desde Hong Kong, este fragmento nos presenta la historia de una señora de clase adinerada que se dirige a un bloque de edificios típico de la clase baja de Hong Kong para que una extraña le prepare unas empanadas chinas que la harán rejuvenecer y recuperar toda su fuerza; la mujer está viviendo su madurez y además de tener un marido que la engaña con otra más joven, sabe que su aspecto no es el apropiado para la sociedad en la que vive. El terror viene cuando nos enteramos de que las empanadas están hechas con la carne de fetos resultantes de abortos y que la chica, además de cocinera practica los abortos de forma ilegal a quien los necesita. Por supuesto, a la chica la descubrirán y la mujer nos sorprenderá con un final inesperado.

Este fragmento no es sólo simple terror, sino que también tiene mucho de crítica social, y es que todos sabemos lo jóvenes que parecen todas las mujeres en China, tengan la edad que tenga, y la verdad es que es como una obsesión para ellas, junto con algunos momentos en los que nos muestra los problemas de natalidad en el país y como se intentan evitar, la historia se nutre de la realidad de esa sociedad para hacer una crítica en la forma más cruel y salvaje posible.

Para nosotros, este ha sido el mejor de los tres relatos, o al menos el que más terror nos ha causado, y eso que tampoco tiene mucho, que casi des del primer momento sabes lo que está sucediendo y se basa más en efectos de asco causados sobretodo por los efectos de sonido y las músicas, que en sustos o efectos visuales; pero nos muestra una historia muy completa y elaborada (a pesar de su duración), con unos personajes muy bien definidos (aunque sean pocos y ni siquiera tengan presentación) y un final sorprendente; así Fruit Chan, experto en terror y que poco más tarde convirtió este corto en un largometraje, nos convence de forma completa.

Three... extremes
Cut

El segundo de los fragmentos desde Corea está dirigido por el famoso Park Chan Wook, se llama Cut y nos muestra la historia de un famoso director coreano que al volver un día a casa después del trabajo es secuestrado por uno de los extras de sus películas y atado en un plató junto a su mujer (música) a la que ata al piano y amenaza con cortarle todos los dedos de las manos. El problema es que al secuestrador le da rabia que el director sea tan bueno en todo y lleve una vida tan buena, así que decide que la única manera de ponerlo al nivel de los otros es que sea mala persona, y para eso le pide que mate a una niña. El director le intenta convencer de distintas maneras, pero el otro no cede, así que al final se verán obligados a cumplir con sus cometidos, aunque no todo saldrá como se esperaba.

Esta historia es algo más como un ejercicio de actuación entre dos actores con un solo escenario, cada uno interpretando un papel muy distinto y evolucionando desde una posición neutral o incluso cómica, hasta otra agresiva, malvada e intensa. En todo momento se juega un poco con el mundo del cine y el papel que juegan los directores y los actores en las películas, pero también con las diferencias de clase social en Corea del Sur.

Quizás este fragmento no es tan terrorífico y juega algo más con el humor negro y con el sadismo que con el concepto clásico de terror, pero al menos consigue crear expectación y un ambiente algo opresivo que hace que nos mantengamos alerta en todo momento. Aquí Park Chan Wook (Oldboy) no crea una historia completa, pero hace un buen trabajo coordinando sobretodo a los dos actores, que soportan todo el peso del corto; Byung-Hun Lee (I saw the devil, El bueno, el malo y el raro) como director, aquí se queda un poco estático y corto en cuanto a actuación y la palma se la lleva Won-Hie Lim (Dachimawa Lee) sobretodo con sus cambios de carácter.

Three... extremes
Box

El último fragmento, Box, lo dirige Takashi Miike desde Japón y cuenta la historia de una chica que de pequeña trabajaba en un espectáculo ambulante junto a su hermana, las dos eran ayudantes de un ilusionista, pero el mago prefería a la hermana que a ella. La chica acabó encerrando a su hermana en una caja y quemando toda la tienda queriendo o sin querer y desde entonces el fantasma de su hermana la persigue en sus pesadillas y en lo que no sabe si es su subconsciente o es la vida real y no la deja vivir en paz. De mayor, recordará todos los sucesos y revivirá en su propia carne el infierno que tuvo que pasar su hermana.

Este fragmento es muy distinto de los otros dos, y aunque Takashi Miike (Audition, Ichi the killer) se caracterice por películas muy explícitas y que nunca le haya importado mostrar escenas de máxima violencia, justo en esta historia, dónde se tiene que consolidar como director de terror, prefiere experimentar otro estilo y crea algo más poético, con escenas más surrealistas e implícitas y sobretodo jugando con el intentar poner al espectador en la mente de la protagonista, más que con el terror que todos conocemos.

Así que esta historia quizás no satisfaga a los fans del director, pero es un buen ejercicio de intentar hacer un tipo distinto de cine y de no decir mucho para dejar que sea el espectador quien descubra lo que ha sucedido, los sentimientos de sus protagonistas, incluso a imaginarse un final abierto.

En definitiva, nos encontramos con una cinta de terror asiático contemporáneo que va desde el concepto clásico del género hasta algo completamente diferente. Algo reciente pero que va de camino a convertirse en clásico.

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