Dos hermanas, la cúspide del terror coreano

Dos hermanas

Seguimos con un poco de terror, una película coreana de estas que van camino a convertirse en clásicos contemporáneos y que se llama Dos hermanas. La película es bastante reciente, surgida en un momento en el que otras como The ring, Dark water, etc. ya habían tenido mucho éxito y el cine de terror asiático se había popularizado en todo el mundo, pero esta no se limita a copiar la misma fórmula como otras, sino que intenta innovar tanto en su imagen como en su desarrollo, adaptando un drama familiar clásico muy conocido en Corea llamado Janghwa Hongryeon jeon y consiguiendo tanto éxito que hasta se hizo un remake en USA.

No queremos contar mucho de la historia, ya que entraríamos en spoilers y la gracia de este tipo de películas es precisamente ir descubriendo lo que sucede al ritmo que te marca su director.

Dos hermanas
Las niñas con su madrastra

Una niña vuelve a su casa después de una temporada en el psiquiátrico por un trauma infantil; allí la esperan su padre, su madrastra y su hermana pequeña. Ella está muy bien con su hermana, pero la madrastra se porta muy mal con las dos y por eso la odian, además está muy enfadada con su padre por haberla internado y por estar con esa mujer. Así que las dos hermanas se juntan y se protegen de la madrastra, creando un vínculo y un cierre entre ellas; pero en la casa empiezan a suceder cosas muy extrañas, entre algún fenómeno paranormal y fantasmagórico y otras situaciones que tanto las niñas como la madrastra no entienden, el padre parece ser el único que lo tiene todo claro y sabe qué está sucediendo. Así la tensión va creciendo y las niñas cada vez odian más a su madrastra y creen que les quiere hacer daño, todo hasta que el padre le hace una revelación a su hija mayor y las cosas se vuelven incluso peores de lo que estaban, pero poco a poco va comprendiendo lo que pasa.

Al decir que es una película de terror, no penséis que se trata de sustos y golpes de sonido para levantarnos de la silla, sí que hay alguno que nos sorprenderá, pero lo que se hace aquí es buscar un concepto más clásico, creando primero una atmósfera inquietante y opresiva, con unos personajes poco definidos y que tendremos que ir descubriendo sus intenciones a medida que transcurre la acción y sobre todo con no enseñarnos todo lo que necesitamos saber hasta el final. En una primer parte nos puede parecer un drama familiar corriente entre hijas y madrastra, pero al poco veremos los fantasmas y otras cosas que nos harán empezar a temer; y a partir de que el padre le cuente a su hija lo más importante de la película, ya todo se torcerá, llegando a ver las cosas más extrañas y terroríficas que hay e intentando ayudar desde el otro lado de la pantalla a la niña a que descubra la verdad, porque ya nos hemos identificado con ella y porque tenemos tantas ganas como ella de saber toda la historia.

El ritmo de narración es muy pausado, y tiene cierta razón en serlo debido a que la trama no es tan compleja y no tenemos tantos personajes ni situaciones como para tener que contarlo todo con prisas, además ayuda mucho a crear el ambiente deseado, los principales elementos para crear ese ambiente son precisamente la lentitud de las cosas, los silencios y momentos estáticos, todo el aspecto visual con esos dibujos tan recargados tanto en la paredes, como en muebles, etc. y la música y efectos de sonido que van desde lo más infantil e inocente hasta la típica musiquita que no puedes evitar que te ponga de los nervios.

Dos hermanas
Unos ambientes muy opresivos

Todo ello dirigido de una forma espectacular por Kim Ji-Woon (A bittersweet life, I saw the devil) uno de nuestros directores coreanos favoritos (por no decir el mejor) que juega con una narración de la historia que parece lineal, pero que encierra muchas trampas, y que se desmadra en la última parte de la película con flashbacks, imaginaciones, fantasmas… en la que no estamos seguros si estamos viendo la realidad, el pasado o algo inventado. Todo el conjunto queda un poco estrambótico y quizás es algo difícil de entender en primera instancia, hasta que no ves la escena final, pero lo mejor es dejarse llevar por el ambiente y no pensar demasiado, luego repetir el visionado para disfrutarla como es debido.

Todo el peso de la película lo lleva la niña protagonista Im Soo-Jung (I’m a cyborg, but taht’s ok; Woochi) con una actuación excepcional por su edad y que nos convence de todo lo que quiere.

En definitiva, una película de terror coreana que poco tiene que ver con las otras del mismo género que se hicieron en su época, que aprovecha lo mejor del terror contemporáneo oriental, pero con una narración y efectismo muy clásicos y con la capacidad de tenernos en vilo hasta el final.

  • Lo mejor de la película:

Poder disfrutar de ella todas las veces necesarias y que cada vez te guste más.

  • Lo peor de la película:

El fantasma de la madre copiando al de The ring, no era necesario.

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