Welcome to Japan, un pequeño desvarío de Nishimura

Welcome to Japan

La semana pasada tuvimos la triste noticia de la muerte del gran Yoshihiro Nishimura, el Gran Maestro del splatter japonés, con no demasiadas películas como director, pero sí muy extremas, colaboraciones como maestro de efectos especiales en muchísimas producciones. Personalmente, no nos avergüenza reconocer que él fue (creo recordar) la razón principal por la que empezó este blog, en su primera visita al Festival de Sitges, presentando Tokyo gore police en la que quizás fue la primera Japan Madness (ya desaparecida), entrando en taparrabos y aventando un muñeco de bebé sangrando, una presentación loquísima para una proyección muy extrema.

Intentaremos hacerle un homenaje como manda Satán (si conseguimos algo de tiempo), pero de momento, nos conformaremos con las reseñas de sus películas que nos quedaban pendientes, empezando por una bastante reciente como Welcome to Japan, un delirio humorístico japonés con algo sangre (como no) y con una premisa bastante conflictiva, que suponemos que hizo que la película no tuviera el éxito esperado. A falta de subtítulos en ningún lugar, nos hemos atrevido a verla a pelo, pero no ha sido ningún inconveniente, creemos que los que estéis muy interesados podéis hacerlo sin problemas.

Welcome to Japan
Alguna lucha que otra

La historia nos sitúa en el año 2020, en un Tokyo esperando algún tipo de feria, convención o yo que sé. Nuestra protagonista es una chica que se ha entrenado para y vivido toda su vida en un templo regentado por imperialistas japoneses. En el momento de salir al mundo real, a ella lo que más le interesa y con lo que más disfruta es la comida japonesa, pero de vez en cuando tendrá que cumplir misiones para la cabeza del templo, intentando imponer la paz en Tokyo y, sobre todo, acabando con los malditos extranjeros que disturban la paz del país. Con una estética increíble y la bandera de Japón pintada en la cara y unas habilidades extraordinarias, es una agente muy eficiente; pero en un momento llega a la ciudad otra agente americana, dispuesta a acabar con todos los grupos imperialistas radicales del país que intentan cambiar el significado del mundo tal y como lo han establecido los americanos; la extranjera se va encariñando con las costumbres del país, pero al final no habrá más remedio que un enfrentamiento directo entre estas dos agentes.

Welcome to Japan
Sexo, violencia, política y guitarras eléctricas

Para los que penséis en Nishimura cómo el director de películas gore y nada más, suponemos que aquí os podréis decepcionar un poco, ya que esta es una película en realidad revolucionaria, conflictiva y con ganas de crear polémica, pero poco más; sí que hay algunas escenas de acción y alguna de ellas más subida de tonos, con sus habituales chorros de sangre, incluso algo más sexy, pero el contenido de la película no es más que una absoluta pérdida de tiempo.

La mayor parte del metraje (y cuando decimos esto, nos referimos a tres cuartas partes de la película) se centra en el amor de la protagonista por la comida japonesa, yendo a restaurantes locales y preparando exquisitos platos de bento; con una señora vestida sólo con film transparente, que nos va contando en inglés todos los platos que vemos y algunas de las costumbres japonesas (para nosotros, guiris de mierda, que no tenemos ni idea de lo que nos perdemos). Después hay una pequeña parte que nos narra de forma algo casual lo que os hemos contado en el resumen (pero casi como si esta parte no tuviera importancia); aquí es dónde encontramos las misiones, la acción, los enfrentamientos, los personajes curiosos, etc.

Y, a decir verdad, aunque la película esté muy falta de contenido real, no lo está de polémica, ni de lo que deben pensar todos los extranjeros cuando la ven. Pero sí que es verdad que tiene un ritmo brutal, con una música rock tremenda para acelerar las escenas de acción (por cierto, una acción bastante deficiente, pero divertida y cañera); con alguna bizarrada típica de Nishimura, como la cabeza jefa y las cyborg ayudantes, las pintas de las dos protagonistas, la idol no demasiado agraciada e incluso hay un videoclip musical.

Como os decíamos, este tipo de películas en realidad no son muy populares en Japón, normalmente tenían un circuito de distribución por festivales y alguna distribuidora americana muy loca que lo importaba (y así teníamos subtítulos y lo conseguíamos en cualquier parte del mundo), pero ésta en concreto, al ser una burla a USA, suponemos que no sólo tuvo puntos negativos por los que no salió de Japón, sino que cambió la suerte de su director para el futuro. De todos modos, si miráis los títulos de crédito, el propio Nishimura dice que no hay que tomársela en serio, que sólo es una película de humor y que “FUCK”; así es de radical, cada uno que lo coja como quiera.

En definitiva, no es una película gore típica del director, ni es una locura humorística japonesa de esas tan locas, sino que es una visión personal y excéntrica de lo que suponemos que fue un arrebato. Pero su estilo y su ritmo son brutales, y si te la tomas con filosofía, no está nada mal.

  • Lo mejor de la película:

Los títulos de crédito finales.

  • Lo peor de la película:

Verla sin el humor para pillar su gracia.

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