Sukeban boy, las primeras bizarradas de Iguchi

Volvemos con uno de nuestros directores japoneses favoritos, y esta vez con una de sus primeras películas fuera del circuito AV en el que empezó, os hablamos nada más ni nada menos que de Sukeban boy, una live action movie basada en una obra de Go Nagai y una de las mayores bizarradas de serie B que habréis podido ver, y es que aunque carezca de recursos y que en esa época Noboru Iguchi no tuviera los conocimientos de cine que tiene ahora, ya demostraba completamente su estilo inconfundible y nos daba una buena ración de lo que más nos gusta a los amantes del cine más bizarro. Esta película incorpora algunas de las cosas que siempre nos han fascinado: colegialas japonesas sexys, la ídolo Asami entre ellas, mucha sangre, peleas y algo de gore, tetas y culos

Sukeban boy
Siempre grande Asami

Sukeban es un chico que tiene la desgracia de tener una cara preciosa y un cuerpo muy femenino, a simple vista se le puede confundir con una chica, pero en realidad tiene un carácter muy masculino y siempre va de tipo duro. Su padre lo convence para que se disfrace de colegiala y vaya al colegio de chicas a estudiar. Allí enseguida conoce a otra chica con la que se junta, pero también se da cuenta de que el colegio está dividido en distintas mafias que lo intentan dominar y con las que se tendrá que enfrentar para proteger su vida y la de su nueva amiga. Primero vienen las chicas de los pantis, más tarde las sin-sostén, luego una especie de clan religioso atrapa-pezones y entre todas ellas una asesina enmascarada que va por el campus liquidando a todas las chicas que quiere. La mayor parte de la película pasará entre peleas, provocaciones sexuales y sobretodo unas idas de olla muy grandes.

Podemos decir que esta película es un homenaje en clave de humor sobretodo del género pinky violence, que debió influir bastante a Noboru en su época y que aquí se toma muy en coña, manteniendo el aspecto de las colegialas con faldas largas, las chicas con pinta de duras y guerreras, el enseñar bastante carne aunque no venga a cuento, el tratar a los hombres como simples objetos… en definitiva, todo lo que ya os contamos en nuestro especial sobre el género.

Sukeban boy
Pinky violence a tope!

Aunque actúe como homenaje, también os diremos que Noboru nos enseña aquí todas sus mejores cartas, que luego desarrollará en casi todas sus películas y que serán su sello particular; y aunque aquí lo haga con un presupuesto tan bajo que da risa sólo de ver como se las tiene que apañar (las víctimas empapándose en sangre ellas mismas, echando trozos de carne sangrando para emular los impactos de las balas, con unas pinzas de la ropa atrapa-pezones que no paran de caerse…); si que nos da una buenas raciones de splatter japonés del de toda la vida, pero mezclándolo con una historia muy original, sin llegar a ser desagradable, con mucho sexo de por medio y sobretodo predominando el humor por encima de todo el resto de cosas.

En los efectos especiales, y aunque estos sean casi nulos, cuenta con la ayuda de su gran amigo Yoshihiro Nishimura, y esto se nota sobretodo en las dos escenas en las que se tenían que usar algunas prótesis, y que nos recuerdan infinitamente a cualquier trabajo de Nishimura, aunque sean con menos recursos y experiencia.

Sukeban boy
Los efectos de Nishimura

Como director, Noboru Iguchi, aquí nos demuestra que sabe llevar al cine cualquier historia por rebuscada que sea, y que se atreve con todo sin ningún miedo de la censura o de las opiniones de nadie, pero se nota que era una de sus primeras películas, ya que todo el aparatado más técnico es muy flojo, sobretodo en la parte de las peleas, que son muy poco creíbles, aunque no sabemos si lo hace para que nos riamos aun más o por que aun estaba aprendiendo.

Y como actriz principal tenemos a la gran Asami (Robogeisha, Machine girl), que aquí también se la ve bastante inexperta, lo que se nota mucho en las escenas de lucha, que en películas posteriores veremos que no se le dan nada mal, pero que aquí quedan en ridículo; pero el papel de chicarrón lo hace perfectamente y su vena humorística no tiene desperdicio, también sin ningún tipo de complejo, además (como en muchas otras ocasiones, la podremos ver desnuda casi completamente). El resto de interpretaciones son bastante patéticas, pero al mismo tiempo, muy apropiadas paar un producto de humor como éste.

Sukeban boy
Sin comentarios o_o

Para los que os quedéis a los créditos del final, tendréis aun más diversión, al ver un abile de las dos chicas y todos los chicos de la película semi-desnudos, y al que se apuntan los mismos Noboru Iguchi y Yoshihiro Nishimura sin ningún tipo de pudor.

En definitiva, una auténtica joya para amantes del bizarrismo japonés, una película que ningún lector asiduo de katanas y colegialas debería dejar escapar; ya os avisamos que no teneis que esperar nada bien realizado y casi sin sentido, pero las risas y el sexo están asegurados.

  • Lo mejor de la película:

La actuación espectacular de la gran Asami y la pelea final completamente desnudas.

  • Lo peor de la película:

Que alguien quiera ver una película, esto es solo un delirio de Go Nagai que Iguchi ha plasmado en pantalla.

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