Wild city, el retorno de la acción en Hong Kong

Wild city

Seguimos con las últimas novedades de cine asiático, sobretodo mirando las grandes producciones y los nombres que han tenido más repercusión en sus países. Wild city es la última película de Ringo Lam, que vuelve al cine de Hong Kong después de casi 10 años de espera y lo hace con una película de acción bastante común, aunque esté rodada con algo de gracia y estilo.

Wild city
Unos protagonistas algo sosos

La historia es la de dos hermanos, uno de ellos es ex-policía, tuvo que dejarlo por culpa de su hermano y ahora posee un bar; su hermano es un taxista con aspiraciones de conductor de carreras y que frecuenta no muy buenas compañías. Cierto día, los dos se encuentran con una chica algo borracha y la acogen para que no tenga que conducir, sin saber que es la chica estaba con un mafioso y se escapo dejando a éste inconsciente de un golpe y llevándose todo el dinero que estaba destinado a un soborno. No lo saben, pero el mafioso es un tipo bastante importante y con contactos, por lo que a partir de entonces empezará a perseguirlos usando una banda de punks ilegales de Taiwan, que al principio serán muy agresivos, pero después incluso será peor cuando maten a uno de los suyos. La acción de la película transcurrirá en esta línea con distintos personajes: los dos hermanos, la policía, la chica, los punks, la mafia… cada uno por un lado distinto, pero todos buscando lo mismo (la chica y el dinero) para propósitos distintos; entre muchas persecuciones, tiroteos, peleas, etc.

El estilo de la película es claramente el típico del cine de acción de Hong Kong, aunque algo muy estándar y alejado de la mítica corriente de Hong Kong noir, de la que Ringo Lam había formado parte con algunas películas muy destacadas. Con una introducción muy corta y pasando rápidamente a las escenas de acción, que poblarán casi todo el metraje, dejando muy poco espacio para la historia o las escenas que puedan ser más de relleno o dramáticas.

Si alguna cosa nos quiere dejar claro el director, además de que en Hong Kong se sigue haciendo buen cine de acción; es todo el tema de corrupción política, el poder del dinero en cualquier campo y nivel y la existencia de algunas personas que están por encima de esto y anteponen otras cosas como su honor, familia, etc. Así tenemos por un lado el hermano mayor muy íntegro y con unas ideas muy claras y buenas, y en contraposición, el hermano menor sin unos ideales y que se deja seducir por cualquier cosa que se le ponga al alcance al no tener unos objetivos en la vida; la policía (en este caso muy neutral e íntegra, algo un poco falso), y los villanos, muy muy malos e interesados, capaces de cualquier cosa para conseguir sus objetivos. Como idea de contraposición de personalidades está muy bien, y los personajes están muy definidos, siendo consistentes con su papel en todo momento, pero eso no quita que quizás sean un poco exagerados para poder demostrar lo que quiere el director y los veamos muy falsos en sus pensamientos y acciones.

Wild city
Pero unas buenas escenas de acción

A parte de un guión algo flojo y unos personajes no muy creíbles, tenemos que pensar que en realidad estamos delante de una película de acción y aquí lo que importa es que tengamos un poco de subida de adrenalina; el ritmo de la película no es que sea trepidante, pero sí que es bastante rápido y sostenido del principio hasta el fin, con un in crescendo para la parte final, y las escenas de acción están muy bien rodadas, con un presupuesto considerable y unos buenos efectos especiales; sin embargo, no podemos decir que sean espectaculares, sí que las consideramos muy buenas, pero en un nivel bastante común.

Los actores son gente con una carrera y un nombre: Louis Koo (Overheard, The White storm) y Shawn Yue (DRagon tiger gate, Reign of assassins), pero aquí no están en su mejor momento y, aunque triunfan en las escenas de acción, sus interpretaciones no son demasiado buenas; tampoco salva el panorama la aparición de Simon Yam (Election, Sparrow) con un papel tan insignificante, que es como si no estuviera. Incluso el director Ringo Lam (City on fire, Full contact) fue uno de los grandes en su momento, pero ya no es lo que era y aunque haga un trabajo muy bueno, ni se acerca a lo que había conseguido en el pasado.

En definitiva, una buena película de acción, muy correcta en su dirección, el ritmo, presupuesto, etc. pero sin destacar en nada; lo que podría haber sido un taquillazo, se queda en una más, igualmente, fácil de disfrutar con ella.

  • Lo mejor de la película:

En realidad es muy disfrutable y no tiene ni un minuto de bajón.

  • Lo peor de la película:

No encontrar nada especial por lo que pueda ser recordada.

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