Audition: kiri kiri kiri…

Audition

La película de hoy es uno de los clásicos más importantes de un ídolo para nosotros, aun no os la habíamos comentado y era una asignatura pendiente en Katanas y colegialas, algo que no se podía perdonar. Por si no lo habéis adivinado, se trata de Audition de Takashi Miike, una de las únicas películas de terror del director (aunque la fama sea distinta) y por supuesto, una de las que han definido el cine asiático extremo moderno, algo que cambió no sólo la trayectoria de Miike, sino que también motivó a muchos otros directores japoneses. La película, como muchas de Takashi, está basada en un libro del mismo nombre, aunque suponemos que en este caso, el director le ha añadido tanto de su estilo, que puede haber quedado hasta desconocido.

Audition
De un drama romántico…

En realidad, el argumento se basa en una historia típica de psicópatas sexuales (algo que iniciaron en su época películas como Atracción fatal), pero debemos decir que está llevada a cabo de una manera única que la hace excesivamente más extrema y completamente distinta de sus predecesoras. Todo empieza con un padre y un hijo que se quedan solos al morir la madre; no tienen una mala vida, pero al cabo de los años, el padre empieza a plantearse el buscar otra mujer para llenar su vida. Junto con un compañero, organizan un casting para una película, que aprovecha para conocer a muchas chicas y encontrar a una que se ajusta mucho a lo que él estaba buscando. Empieza a salir con ella a pesar de los avisos de su amigo, y cada vez está más enamorado, hasta un día en el que deja de verla de golpe y buscándola se entera de cosas que no le gustaran nada; hasta que ella vuelva a entrar en su vida con no muy buenas intenciones.

Al contrario de lo que muchos podrían esperar de una película asiática extrema, toda la primera parte de la película es más bien un drama romántico, algo muy tranquilo y estudiado para presentarnos de una forma completa a los personajes y toda la situación que los rodea; en cuanto pasamos de la primera mitad, ya entramos en algunas escenas más expresivas y en otras oníricas que nos harán cambiar completamente el rumbo del film y también, no solo nuestros sentimientos, sino también nuestro estado de tensión; todo esto para acabar de la manera más dura imaginable (eso sí, sin entrar en ningún momento en el mostrar sangre porque sí o en el conocido splatter; todo muy bien justificado).

En todo momento la película goza de una dirección suprema, sin muchos artificios y con un cuidado máximo en cada momento que pasa, desde los planos, que no son espectaculares, pero sí que buscan siempre otro punto de vista para darnos una sensación de ser algo diferente o para meternos más en la piel de los protagonistas (hasta hay momentos en primera persona); hasta la música, de estilo clásico pero no conocida y adecuando el ritmo a cada momento de la película; también el ritmo en el que transcurre la acción es perfecto, empezando por algo muy tranquilo y relajado, sin ninguna subida, pero sin hacerse aburrido en ningún momento; progresando muy lentamente hacia algo más animado y sobretodo con algún sobresalto que te hace avanzar al siguiente paso de la película, y terminando no sólo con violencia, sino también en una sucesión trepidante de escenas en la que incluso a veces es difícil saber qué está pasando.

También podemos distinguir dentro de la misma película de tres estilos muy distintos de dirección: en la primera parte uno algo más convencional (aunque ya hemos anotado que muy cuidado en todos los aspectos) para darnos la impresión de drama al uso, pero no de uno más, sino de algo interesante; cuando empieza la búsqueda y las escenas oníricas ya adopta un estilo más psicodélico e impactante, más típico de las películas de terror italiano de los ’80; para acabar en una larga escena de tortura en la que poco se ve (comparándola con otras salvajadas japonesas) además de la cara cínica de su protagonista y la de sufrimiento de la víctima, mostrándonos así sólo lo que a Miike le interesa, que son las cualidades humanas extremas, en un estilo que podría hasta recordarnos a Hitchcock en alguna de sus películas de asesinatos.

Audition
… al auténtico terror

Como ya os hemos intentado hacer ver, la dirección de esta película es extraordinaria y se situaría en la época en la que se le dio a Miike (Llamada perdida, Ichi the killer) una gran oportunidad y no quiso desaprovecharla para nada, creando una película de terror algo alejada de los estándares de la época, pero conservando la intriga previa y el extremismo que venía en esos momentos del resto de terror asiático.

En cuanto al reparto fue bien elegido; aquí su protagonista masculino no hace un gran papel debido a que interpreta a una persona bastante parada, pero Ryo Ishibashi nos ha demostrado su valía en películas como Brother, Suicide club o The grudge; y su compañera Eihi Shiina (Sky high, Tokyo gore police) también tiene un personaje muy lineal hasta el final, en el que le toca demostrar toda su valía como actriz y su facilidad para cambiar de tono.

En definitiva, una gran película de terror que marcó un gran cambio en la carrera de Takashi Miike, y en la que podemos ver tanto una buena historia, como una película de calidad como un claro exponente (ya convertido casi en clásico) del cine asiático extremo. Un indispensable para todos nosotros.

  • Lo mejor de la película:

La actuación final de Eihi Shiina y su kiri kiri kiri con esa cara de sádica.

  • Lo peor de la película:

Es otra de esas ocasiones en las que este apartado se queda en blanco.

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