Colegialas japonesas cachondas en Bloodbath at Pinky High

Bloodbath at Pinky High

Aunque ya tenga unos años de vida, hace podo que ha llegado a nuestras manos una película extrema de verdad: Bloodbath at Pinky High, una película japonesa delirante que intenta homenajear a los clásicos del género pinky violence, pero que en realidad es más una parodia erótica que un homenaje, convirtiéndose en todo un pinku de colegialas japonesas. No estamos hablando de una sola película, sino de dos de ellas, la primera y la segunda parte, que van separadas y se pueden ver tranquilamente sin ver la otra, pero que tienen una historia de continuación directa, así que nos pusimos a verlas las dos del tirón (son bastante cortas), y como no tienen grandes diferencias, también os las comentamos juntas.

Bloodbath at Pinky High
Tres guapísimas protagonistas

La historia es muy simple y típica, ya que la película no se basa en eso (ni mucho menos). En un instituto femenino japonés, las chicas están agrupadas en bandas y las el poder se rige por quienes luchan mejor; en este instituto hay una chica llamada Midori que es la mejor luchadora de todas, pero que es bastante despreocupada y pasa de todo; incluso así, las mejores van a retarla para demostrar su poder y ninguna puede con ella. Todo se tuerce cuando acoge a una refugiada, una chica virgen que querían entregar al presidente para su deleite sexual y que había escapado violentamente antes de que le hicieran nada; es entonces cuando Midori se tiene que enfrentar a Ranko, la mano derecha y amante del director del instituto, y cuando las dos bandas tendrán una auténtica guerra de poder para intentar matarse entre ellas hasta que una de las dos acabe derrotada.

En la segunda parte Maki, una antigua rival de Midori, aparece en el instituto y se encuentra con un panorama en el que Ranko se ha hecho con el control del consejo estudiantil, adoptando la función de policía y haciendo que no haya más bandas que la suya para que en el instituto reine la tranquilidad. Pero Maki viene con unos planes fijos, con lo que, después de ser castigada y torturada, se unirá a la antigua banda de Midori para acabar con las tres tenientes del consejo estudiantil y, finalmente con la propia Ranko, ayudadas por una colegiala infiltrada.

Así contado incluso parece una buena película de género, con muchas colegialas, pero con una gran importancia en las peleas entre bandas, la delincuencia, el poder de las chicas, etc… pero la realidad está bastante alejada de todo esto; en realidad se trata tan sólo de un pinku con una trama y una ambientación más que interesante, pero todo sólo como una buena excusa para poder enseñar sexo, colegialas calientes y mucha carne, también con muchas escenas, música e imágenes copiadas de los clásicos del pinky violence. ¿Y como lo hacen? Pues lo más importante y divertido de las películas es que, en todas y cada una de las peleas entre chicas, todas las integrantes de la lucha acaban, de una manera u otra, semidesnudas, sin nada de ropa de cintura para arriba.

Bloodbath at Pinky High
Escenas bastante subidas de tono

Como película, deja bastante que desear: es aburrida, predecible, monótona… pero como erotismo tiene mucho más de lo que podríamos haber visto en la mayoría de otras películas japonesas, por supuesto no es pornografía, se enseña algo de carne, pero en ningún momento sexo ni partes demasiado íntimas, pero al contrario de otras, aquí la película en sí tiene mucha más fuerza que las simples escenas de desnudo, que siempre vienen justificadas de alguna manera; las escenas de sexo no son largas y lentas, sino que van directas al grano, enseñan lo justo y no dan tiempo a aburrirse; por supuesto, los hombres aquí, igual que en el pinky violence, no son más que instrumentos o salidos a los que se puede controlar y engañar fácilmente, es un mundo dominado por mujeres; y los personajes principales tienen una actitud muy fuerte, una gran personalidad y son muy peculiares y fáciles de recordar.

En cuanto a saga, pues la primera sorprende bastante por ser algo novedoso y original, además nos chifla su protagonista Rika Hoshimi (actriz de AV, entre sus películas una porno parodia de sentai: Misterious force Gaia Rangers), no sólo por lo guapísima que es, sino también por su fuerza interpretativa, no haciendo un mal trabajo (aquí tenemos una de esas películas en la que lo más importante es sobreactuar), pero llenando al personaje de fuerza y carisma; que incluso logra eclipsar a la gran Asami (Gun woman, Sukeban boy). La segunda parte nos aporta una trama más interesante, muchos más personajes protagonistas, con unas tres tenientes muy bien diseñadas, pero sin embargo a una protagonista mucho más guapa y con un cuerpazo, pero muy sosa y plana a la hora de interpretar, Akari Asahina, otra actriz de AV.

En definitiva, un par de películas muy originales, difíciles de disfrutar como películas en sí mismas, pero mucho más cañeras y divertidas que cualquier pinku (película erótica japonesa), que representan un buen homenaje al pinky violence más clásico, pero para las mentes más pervertidas de la actualidad, impacto definitivo de colegialas japonesas sexys.

  • Lo mejor de la película:

Tiene algunos momentos muy divertidos, unas actuaciones malas, pero cachondas y sexo blando para aburrir.

  • Lo peor de la película:

Quizás no era necesaria una segunda parte.

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