Dai Nipponjin el más grande de Japón

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Cuando a muchos de vosotros os diga que vi un mockumentary (o una película que emula un documental), podréis pensar que se trata de algo de última tendencia cómo El proyecto de la bruja e Blair o Rec, pero está vez se trata de una película japonesa y ya sabéis que los japoneses son distintos en todo, incluso en estas modas. Os estoy hablando de Dai Nipponjin o Big Man Japan, una gamberrada tokusatsu que pocos os imagináis.

La historia trata de seguir al Hombre Grande de Japón, una persona corriente que al aplicarse una gran cantidad de corriente eléctrica crece hasta una medida desmesurada para poder luchar contra los monstruos gigantes que acechan Japón. Esta característica viene dada por genes y se ha transmitido durante generaciones, pero el actual héroe resulta un poco patético (al igual que muchos de sus enemigos) y la sociedad no lo tiene en muy buena estima; basa sus ingresos económicos en los índices de audiencia por TV y en la publicidad por lo que se siente un poco vendido, hasta que encuentra un enemigo realmente poderoso que lo derrota y gracias a esto la gente lo empieza a ver y cada vez es más famoso consiguiendo buena fama pero gracias a sus fracasos. La cosa se complica un poco cuando comete algunos errores y con algún problema familiar (su abuelo aun vive y es capaz de transformarse, pero es muy viejo ya) y al final tendremos una gran sorpresa que nos dejará con la boca abierta seguro, pero segurísimo.

Big man japan
El héroe antes de convertirse

El punto de partida de esta película es extraordinario, a nadie se le hubiera ocurrido una cosa así, además cuando ves al personaje tranquilamente hablando con la cámara, ni siquiera te imaginas lo que puede llegar a suceder; la primera vez que se transforma y vemos la lucha nos impresiona sin lugar a dudas y el resto de luchas, cada una más loca que la anterior nos harán reír como pocas cosas. Su ridiculez, tanto en el protagonista, cómo en los monstruos es lo que la hace más divertida, sin embargo, aunque los diálogos empiezan con un tono serio pero absurdo de forma que parecen cómo de una realidad alternativa, muy pronto se empiezan a repetir los temas y las conversaciones se hacen muy pausadas lo que nos hace aburrir un poco el ritmo. Pero a mitad de película, cuando aparece por primera vez el monstruo rojo que lo derrota, los temas y el ritmo cambian radicalmente cogiendo más interacción con los monstruos y sucediendo más cosas inesperadas por lo que recobramos la diversión y las ganas de verla.

En la parte técnica podemos decir que está muy bien elaborada, con unos efectos especiales perfectos, todos los monstruos en un CGI de alta calidad y en los momentos en los que usan maquetas están bastante bien integradas; echamos bastante en falta una buena banda sonora, pero al tratarse de un documental es normal que no lo sonoricen. Es el primer trabajo del director Hitoshi Matsumoto, que hace de director y de protagonista a la vez: una cara difícil de olvidar, tanto por su aspecto  cómo por sus gestos; así empieza una carrera que se guiará por el humor y lo absurdo. Podemos decir que hace un buen trabajo en sus dos facetas aunque bastante mejorable en muchos aspectos, pero ya veremos su evolución en su próximas películas (dos hasta el momento: Symbol y Scabbard samurai).

En definitiva, estamos delante de una película absurda, imposible de ser tomada en serio y ante la cual nos podemos reír muchísimo, pero también con algún momento más aburrido; la primera película de alguien a quien seguir la pista en busca de mejoras.

  • Lo mejor de la película:

Sin lugar a dudas el final, que no contaremos aquí pero que rompe todos los esquemas convencionales.

Algún momento demasiado absurdo como para verlo en según que ocasión, cómo el de los calzoncillos gigantes.

La actuación de Matsumoto no puede dejar indiferente a nadie, serio en todo momento pero con unas expresiones increíbles.

  • Lo peor de la película:

Se hace pesada y aburrida en alguna ocasión (muy pocas) en que se repite con sus problemas y las conversas son muy lentas.

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