Siguiendo con nuestro homenaje (o afición) a Yoshihiro Nishimura, intentando reseñar toda su filmografía, o al menos aquella a la que podamos tener un mínimo acceso, hoy nos vamos con uno de sus proyectos más bizarros, y eso es mucho decir de un director como él… Uno de sus proyectos (porque no sabemos si podemos llamarlo película) fue Gekijō-ban: Harapeko Yamagami-kun, que podríamos definir como un tokusatsu japonés de humor, pero que en realidad tampoco es una película; está presentado en formato película de poco menos de una hora y media de duración, pero en realidad es una serie de nosecuantos episodios (no he sido capaz de contarlos) de unos 5 minutos cada uno. Por supuesto, con lo raro que es y la poca salida que tiene algo así, lo hemos tenido que ver en japonés sin subtítulos, pero, aunque nos hayamos perdido alguna cosa, lo hemos disfrutado igualmente.

El protagonista Yamagami-kun es una especie de monstruo rosa con un aspecto muy infantil, pero que resulta ser un auténtico monstruo comehumanos; los primeros episodios empiezan todos con él pasando hambre e ideando estratagemas para conseguir algún humano que comer, por una cosa u otra, todo le sale mal y acaba el episodio siempre peor de lo que empezó. Cuando ya conocemos bien al monstruo y sus cosas, empiezan a llegar otros monstruos que irán a buscarlo, algunos se harán sus amigos (como el calamar gigante), otros sus enemigos y lucharán con él por la comida (como la langosta gigante) e incluso una monstruita de la que se enamorará (la chica seta), así van formando una bonita comunidad de monstruos que han bajado a la Tierra para devorar a los humanos. En cuanto llevan un tiempo haciendo fechorías, los humanos se dan cuenta de lo que pasa y empiezan a intentar luchar contra ellos usando algunos artefactos legendarios, algunas chicas guerreras, algunos comandos especiales, etc. pero se ve que los humanos son aun más incompetentes que los monstruos y nada les sale bien. Al final todos los monstruos se unirán para intentar derrotar a un Dios del tiempo que está congelando la Tierra, así se harán todos amigos e incluso conseguirán reconciliarse con lo humanos.
Cuando empieza la serie sin saber nada de ella y con un primer episodio que tampoco te cuenta nada y que es puro humor absurdo, por los trajes de latex, la apariencia del monstruo, las tonterías que hacen todos, etc. puede parecer una serie infantil; pero enseguida te ponen algunos efectos Made in Nishimura bastante aberrantes y algunas bromas algo sangrientas o demasiado exageradas para los niños; entonces te das cuenta de que es puro humor absurdo japonés para frikazos locos.

No todos los episodios tienen continuidad, pero sí que cada uno va introduciendo cosas o personajes que saldrán más adelante, así de una forma no lineal y saltándose cualquier tipo de argumento lógico, nos monta una serie que va desde la más simple tontería hasta un final decente y lógico. Por supuesto, hay algunos episodios que no tienen nada de nada y hay otros que nos han hecho partirnos de risa, como el del ascensor, el de la lucha libre, el del comando locurón, la panda cosplayer… y también deciros que todos y cada uno de los personajes, monstruos, dioses, etc. son completamente delirantes.
La serie no tiene acción en absoluto, sólo algo de peleas entre tipos vestidos con trajes de latex gordísimos, que más que acción es humor; sí que hay alguna cabeza cortada, algunas hostias infinitas, mucho humor físico (pedos, caídas, golpes, etc.), alguna parte muy sexy con guapísimas japonesas en minifalda y muchos chistes malos (que no hemos pillado por no saber japonés, pero que se van intuyendo). Y no sólo ha sido dirigida (y los trajes y efectos creados) por Yoshihiro Nishimura, sino que han colaborado también Noboru Iguchi y Jun Shiozaki, otro de sus amiguetes (incluso salen todos ellos en algún episodio en calzoncillos y haciendo el tonto); así que está claro que no es algo para vender, sino para pasárselo bien ellos mismos haciendo lo que les gusta y lo que les divierte.
En definitiva, es una pena no tener subtítulos de algo así (alguien debería hacer unos fansubs y expandirlos por el mundo) porque es algo perfecto para los amantes del humor japonés más absurdo y alocado, incluso sin enterarte de la mitad. Os aseguro que, os guste o no, nunca en la vida habréis visto nada parecido, y es que sólo podía haber salido de unas mentes como las de Yoshihiro Nishimura y Noboru Iguchi.
- Lo mejor de la película:
Imposible no reírse con ella, seas quien seas, seguro que encuentras algún episodio que te hace partirte.
- Lo peor de la película:
Que sea tan desconocida, no sabemos si se hizo para televisión, por pura diversión (sin tener intención de distribuirla) o simplemente nadie la quiso por bizarra.





