La película más difícil de Miike es Izo

Izo

Cuando hablamos de Takashi Miike, podemos decir que es un director que ha tocado casi todos los géneros de cine, pero que toda su fama le viene por sus películas más extremas y sobretodo por sus bizarrismos e idas de olla, pero os podemos asegurar que de toda su filmografía, Izo es quizás la película más inclasificable y desfasada que hemos visto nunca. Basada en una historia de samuráis, pero llevada hasta un punto que sólo Miike podía conseguir y utilizada para reivindicar la conducta humana en general y algunas ideas japonesas más en concreto. Intentaremos contaros lo que hemos entendido nosotros, pero creemos que cada uno puede verla de manera distinta, y que más que nadie, la sociedad japonesa se verá muy identificada en ella.

La historia está protagonizada por Okada Izo, un asesino político que mataba a todos los que apoyaran al Shogunato Tokugawa, de todos los asesinos de su época fue el que más destacó por implacable y sangriento. Pues todo empieza con la muerte de Izo, crucificado y atravesado por dos lanzas; es entonces cuando su espíritu vuelve al mundo para vengarse, pero sobretodo para acabar la misión que tenía en vida, que era la de derrocar al gobierno para crear un cambio en el país. El espíritu de Izo va avanzando en la historia de Japón enfrentándose con todos los órganos de poder de cada época y matando a todos cuantos se cruzan en su camino, alimentándose de la violencia del ser humano y convirtiéndose cada vez más fuerte llegando a transformarse en un demonio. Al final intentará encontrar la paz cuando el mundo se acabe y no existan más hombres malvados o con sed de poder.

Izo
Izo conviertiéndose en demonio

Esta es una de las pocas películas en las que Miike sí que quiere darnos una lección, y resulta un poco irónico porque se trata de un mensaje contra la violencia en una película ultra violenta. En ella nos quiere hacer ver el afán por la revolución de algunos japoneses (sobretodo en el pasado) y el pensar que con la eliminación del sistema actual y el empezar un nuevo sistema a partir de cero, todo puede ir mucho mejor; también nos enseña como de destructiva puede ser la naturaleza humana en general, y no se corta en insertar imágenes de guerras y otras barbaridades reales que han sucedido en toda la historia de la tierra; cuando quiere aun profundizar más sobre estos temas, ya no sólo nos cuenta lo que pasa o cómo es la gente, sino que nos da su opinión personal claramente y a través de los comentarios de los propios personajes de la película, diciéndonos que cuando la revolución se lleva a cabo con demasiado entusiasmo, casi siempre se escapa de las manos de sus organizadores y entonces la violencia se hace omnipresente, que puede ser un proceso inevitable, pero muy peligroso para todos, ya que hay un punto en el que es imposible dar marcha atrás y se entra en una espiral de violencia infinita que se va retroalimentando.

A parte del mensaje, que en este caso es muy claro y profundo y en el que el director se involucra personalmente; está la forma de la película, para nosotros muy parecida a una obra teatral (aunque no hemos visto ninguno entero, suponemos que exactamente con el mismo formato que un kabuki), con unas escenas muy marcadas y sólo de dos tipos completamente opuestos: escenas de lucha y violencia y escenas de charlas políticas, filosóficas y morales; todo ello narrado por una figura que va apareciendo a lo largo de la película, un cantautor (Kazuki Tomokawa, muy conocido en Japón). Así que empezaremos con escenas del Japón feudal, con luchas de samuráis (y en verdad Izo es de allí y lo veremos como un samurai durante toda la película, aunque el tiempo vaya avanzando), pero las épocas se irán acercando a la nuestra e Izo deberá combatir contra todo lo que representa el poder en cada época: samuráis, shogunatos, monjes, militares, yakuzas, hombres de negocios, demonios, zombies… cada vez de forma más violenta y cada vez con un apariencia más salvaje; pero estas escenas de lucha se verán entrecortadas siempre por las opiniones de los que lo quieren detener, hablando entre sí de política, moral, religiosidad… Así que nos quedará una mezcla bastante difícil de digerir, sobretodo por los contrastes entre no decir absolutamente nada y el tener diálogos tan complejos y que requieren tanta atención.

Izo
Unos enemigos brutales

La película se hace más atractiva con las apariciones estelares de algunos de los nombres más famosos de Japón en esa época (aunque nosotros solo hayamos pillado a Takeshi Kitano) y con las canciones del cantautor que veremos en primer plano y acompañando siempre a Izo.

A parte de eso, pues los que conozcáis un poco a Takashi Miike como director de películas como Audition o Gozu, tened por seguro que no os defraudará y podréis ver aquí (como casi siempre en sus películas) las típicas bizarradas, escenas repletas de sangre con luchas espectaculares y ese humor tan suyo que a veces ni nos enteramos de que se trata de un chiste (aunque en esta película el humor es algo más escaso y sutil).

En definitiva, la película más intimista de Miike, extraña y difícil de digerir y de clasificar; nosotros diríamos que es una obra de kabuki salvaje y extremista, en la que la violencia y la moralidad se mezclan para buscar el equilibrio, si queréis algo convencional, ni se os ocurra mirarla, si sólo os gusta la vertiente más gamberra de Miike, tampoco os convencerá, pero si buscáis algo fuerte y diferente, quizás hayáis dado con una de vuestras películas favoritas.

  • Lo mejor de la película:

Cuantas más veces la ves, más la comprendes y más te atrae, en nuestra primera vez, nos quedamos igual.

  • Lo peor de la película:

Porque Miike siempre tendrá que mezclar el sexo? No creo que aquí tenga ningún sentido.

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