Love and peace, un Sion Sono diferente

Love and peace

Otra de las películas de este año del prolífico director Sion Sono ha sido Love and peace, algo alejada de lo que solemos ver viniendo de él, muy familiar y entrañable, sin ningún significado oculto ni perversión de sus protagonistas, salvo la moraleja final de la historia. Una película que nos narra, a su manera muy japonesa, la historia de dos grandes mitos de la humanidad, pero que no conoceremos hasta el final, aunque lo sospecharemos desde el principio. Una película basada sobre todo en la adorabilidad de sus protagonistas.

Love and peace
Un mundo muy particular

El protagonista es un joven salaryman de Tokio, como hemos visto en muchas ocasiones, nada contento con su vida, tímido, sin iniciativa y conformista; entregado a un trabajo rutinario, en una vida sin futuro y sin atreverse a decirle nada a la chica que le gusta. Todo igual hasta que un día decide comprar una tortuga a la que llama Pikadon y a la que le empieza a contar todos sus planes de convertirse en una estrella del rock, muy emocionado y esperando que la mascota le traiga suerte. Pero en su trabajo descubren a su nuevo amigo y todos se burlan de él, por lo que, por la presión social, se siente obligado a tirarla por el retrete; la tortuga no muere, sino que viaja por las alcantarillas hasta llegar a un lugar mágico, dónde un viejo refunfuñón ha acogido a todas las mascotas, juguetes y trastos que la gente va tirando y olvidando. La tortuga enseguida se hace amiga del resto de objetos (todos con vida propia) y, sin querer, se le concede el poder de otorgar deseos, que utilizará para crecer sin control y para ayudar a su antiguo amo a ser una estrella del rock.

Como ya hemos comentado, no se trata de ningún tipo de película extrema (excepto un rato de batalla al final al más puro estilo kaiju eiga, con sus maquetas, su monstruo gigante y todo), sino que es más bien una historia para niños y para toda la familia, pero de esto ya nos avisó su director cuando vino al cine a presentarla. Sin embargo la hemos tenido que nombrar en nuestro blog por lo fans que somos de Sion Sono y porque nos pareció una historia muy bonita y conmovedora.

Con un principio muy típico japonés, retratando una sociedad que ya nos es bastante familiar, la de la gente cohibida, pero llena de imaginación y con unos sueños gigantes; un desarrollo que va desde las aventuras de un salaryman en busca de su mascota y su sitio en la sociedad, con miles de peripecias y consiguiendo lo que más desea sin quererlo, a la vez que vemos las correrías de la pobre tortuga, primero triste y desorientada por perder su amo, pero enseguida contenta y con nuevos amigos como ella y que la cuidan; todo para acabar en una especia de espectáculo increíble en todos los aspectos, mezclando los sentimientos de alegría y de tristeza a partes iguales.

Love and peace
Y otro lleno de imaginación

Aunque digamos que es una película familiar, tampoco se aleja tanto del estilo de Sion Sono (Cold fish, Tag), un director al que lo que más le preocupa es expresar unos sentimientos muy humanos y crear obras en las que la imaginación pueda con todo; ésta no es tan bizarra ni salvaje, pero tenemos igualmente sus personajes muy peculiares, sus sentimientos a flor de piel y su manera de narrar una historia que podría ser muy sencilla, convirtiéndola en todo un cuento de fantasía, agregando, no sólo personajes curiosos, sino en esta ocasión hasta leyendas completas.

Love and peace es una película menos preocupada por su estética, con unos efectos especiales más parecidos a los Muppets que a cualquier película actual, con algunos de los muñecos realmente ridículos; que por la historia en sí, procurando encajar bien la música, las diferentes estéticas que definen la personalidad de los personajes, los escenarios y los fenómenos más mágicos que harán las delicias del público más infantil.

En definitiva, aunque parezca una película tonta e infantil, Love and peace no para de derrochar imaginación, sentimientos, humor y espectáculo en una nueva forma de ver alguna mitología concreta. Un Sion Sono diferente, pero que no decepciona.

  • Lo mejor de la película:

La gran escena final.

  • Lo peor de la película:

Quizás esperábamos encontrar algo más bizarro.

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