Stray dogs: Kerberos panzer cops, más punk que cyber

Otra vez nos ponemos con una película con el maestro del anime de ciencia ficción Mamoru Oshii, buscando una de sus películas a imagen real que nos demuestre lo que es el cyberpunk japonés, ahora con la segunda parte de la saga Kerberos, Stray dog: Kerberos panzer cop, precedida por la que ya os comentamos hace poco The red spectacles y con una conclusión que sería el anime Jin-Roh. Sin embargo, tal y como en la anterior ocasión, nos cambia completamente lo que la película tenía que ser y sustituye el cyberpunk por una película de yakuzas, eso sí, conservando el mismo universo y espíritu de la saga. Para poder introduciros, os diremos que ésta es, en realidad, una precuela de The red spectacles, y que su final va directamente ligado con el principio de la otra, y que incluso Jin-Roh, sería otra precuela de ésta o básicamente nos contaría la historia inicial de la saga, cuando la compañía Kerberos empezó a no gustar a las clases dirigentes, se buscó una excusa para prohibirla y se empezó a perseguir a sus miembros; la que ahora os reseñaremos, sería lo sucedido tres años después de estos incidentes con algunos de sus miembros.

Stray dogs
Una historia de yakuzas ante nada

La historia empieza justo cuando el gobierno da por disuelta la compañía Kerberos, atrapando, aprisionando o matando a todos sus miembros, mientras los que siguen en pié no saben qué hacer, esperando órdenes de sus superiores. Uno de los mejores policías es puesto en la cárcel durante tres años y soltado en libertad condicional por buen comportamiento, lo que aprovecha para escapar a China y olvidarse de todo éste asunto; por desgracia lo encuentran los de la asociación de ayuda a los antiguos policías y le dicen que su superior también se escapó y que además dejó mal a toda la compañía, por lo que tendría que encontrarlo. Él empieza siguiendo a su amada y descubriendo que también se escapó de su casa, por lo que los dos (el protagonista y la chica) recorren el país en su búsqueda. Durante el camino se van enamorando, y cuando lo encuentran, está escondido y alejado de la civilización, intentando hacer otra vida, pero los convence para quedarse los tres a vivir junto allí. Todo se estropea cuando al protagonista lo habían seguido los del gobierno para poderlos cazar a los dos; será entonces cuando se ponga su armadura por última vez y luche por su vida.

Como hemos dicho, no esperéis una aventura cyberpunk, si no más bien una historia como de yakuzas, además con un estilo muy especial y difícil de entender algunas veces. Recordáis películas como Ghost in the shell, en las que se le da mucha importancia a los momentos audiovisuales? Con escenas de la película en las que solo tenemos vistas de paisajes a ritmo de una música muy suave? Pues lo mismo hace en esta película, sólo que estas escenas ocupan casi la totalidad del metraje, en una hora y media en la que apenas se habla, sólo para comentar la situación al principio, cuando se encuentran los protagonistas y en alguna de esas charlas metafísicas en las que se habla sólo con metáforas. Por eso decíamos que podía ser un ritmo difícil de digerir, además, con escenarios reales no es tan efectivo como con animaciones en las que puedes enseñar todo lo que quieras.

Stray dogs
Con un momento de acción, eso sí

Pero el punk sigue estando en la película, no tanto de actos, sino más como ideología, que es lo que domina toda la saga, con una historia muy simple pero con un trasfondo en un universo único y que nos enseña lo que está a punto de suceder en un futuro próximo sin que casi nos demos cuenta. Y tiene una pare final llena de acción, el perro contra la bandada de gatos; que no representa una acción real, sino más bien en un estilo teatral, fingida y exagerada, pero que allí está.

En esta película Mamoru Oshii nos enseña otra parte del universo que creó, aunque vemos que se trata más de la caída de ese universo que de su creación y de la parte que a todos nos gustaría ver; se nota que aquí el director ya había hecho alguna de sus obras maestras como Patlabor y que debía estar en proceso con Ghost in the shell, ya que tanto la narración como el aspecto audio visual nos recuerdan mucho, aunque no funcionen tan bien en imagen real como en animación, aunque mantengan ese espíritu gracias sobretodo a la ayuda del compositor Kenji Kawai y su acertada selección musical.

En definitiva, otra parte más para entender el universo de Mamoru Oshii, de nuevo evitando el cyberpunk que todos esperamos y aprovechando para experimentar un nuevo tipo de cine, esta vez mucho más japonés, lleno de imágenes y música casi estática y con espacios muy cortos para la narración.

  • Lo mejor de la película:

Poder ir ver las diferentes partes de la saga y relacionarlas todas entre sí.

  • Lo peor de la película:

Al igual no era necesaria tanta película para una cosa así, olvidadla los amantes de lo extremo.

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