The age of shadows, los espías de Corea

The age of shadows

Siguiendo con las reseñas del cine asiático que vimos en el Festival de Sitges de este año, hoy queremos comentaros una película que quizás no es demasiado extrema, pero que necesita ser comentada en este blog. The age of shadows es un thriller de época de espionaje y contraespionaje, ambientado en la ocupación japonesa de Corea y centrándose en la resistencia coreana; la parte más importante de la película quizás son los sentimientos de patriotismo, etc., pero también tiene unas muy buenas escenas de acción y resulta una película excelente; además está avalada por uno de los grandes directores coreanos de los últimos tiempos (o al menos uno de los que nos gusta a nosotros con las películas que ha hecho hasta ahora).

The age of shadows
Unas escenas de acción espectaculares

La historia gira en torno a un policía, un coreano que antes había frecuentado la resistencia, pero se pasó al bando contrario y ahora trabaja para los japoneses y les ayuda a cazar a los miembros de la resistencia. Después de tener que ver morir a un antiguo compañero suyo, el protagonista ya no está tan convencido de lo que hace, pero los japoneses le aprietan cada vez más y quieren que se infiltre en la sección que hay en Seúl para poder llegar al cabecilla en Shangai y poder descubrir que están planeando para su próximo golpe. El policía hace muy bien su trabajo, pero los coreanos no son tontos y saben bien quién es y qué quiere; así que, en lugar de detenerlo, le dejan infiltrarse y llegar hasta su líder, que se reunirá con él y le planteará la opción de ayudarlos a entrar explosivos en Seúl, aferrándose a los sentimientos que el policía aún tiene arraigados hacia su país. Nuestro protagonista se mostrará muy indeciso, pero poco a poco irá aceptando ayudar a los terroristas, siempre que él no quede expuesto delante de sus jefes.

Con una escena principal increíble que nos muestra la traición y captura de un miembro de la resistencia por parte del ejército japonés, llena de acción, y sobre todo de tensión; no podemos decir que sea una película basada en la pura acción, pero sí que en sus escenas principales (una gran escena en cada parte de la historia), no sólo se hace gala de una acción espectacular, sino que además todo queda relegado a una historia con mucho peso y unos giros argumentales, no muy grandes o inesperados, pero sí lo suficientemente atractivos como para mantener al espectador en vilo en todo momento.

The age of shadows
Una perfecta ambientación

Así, destacaríamos la escena primera, la larga escena del tren y la estación (que significa toda la parte principal de la película), y la escena final del atentado en Seúl; tres escenas sin las que la película no tendría ningún sentido ni atractivo, pero que tampoco pueden existir sin toda la historia que se cuenta detrás en las partes menos “atractivas” de la película. Cogiendo todo el conjunto, tenemos una película con un ritmo que no para de crecer dentro de cada uno de estos tres actos principales, y que nos muestra desde las charlas más tranquilas y respetuosas hasta las masacres más salvajes que nos podamos imaginar.

Todo ello valiéndose no sólo de un buen ritmo, sino también de una historia interesante y perfectamente narrada, respetando la estructura clásica de las historias de espías, y, por supuesto, de una dirección excelente, combinando los planos perfectos en cada momento, unos movimientos de cámara increíbles y unas ambientaciones de época perfectas, con una música excepcional, que va desde la más típica banda sonora de una película de acción hasta el uso de clásicos como el Bolero de Ravel o Louis Armstrong para dar un toque de distinción a las escenas más importantes de toda la película.

Su director, Kim Jee-Woon (The good, the bad and the weird, I saw the devil), como ya hemos dicho, no con una filmografía muy extensa, pero sin ningún error en ella; como ya hemos dicho, es considerado uno de los grandes dentro del cine actual, casi siempre con películas llenas de violencia y sangre, pero más que eso, sabiendo crear una tensión que deja al espectador clavado a la butaca. En esta ocasión, deja la violencia un poco de lado (no del todo) para dedicarse a un estilo más sobrio y elegante, pero mantiene en todo momento la máxima tensión). También se sirve de unos estupendos actores como Song Kang-Ho (The host, The good, the bad and the weird), que está sublime, para dar más credibilidad a la historia.

En definitiva, una película sobria y de carácter histórico y moral, pero sin dejar en ningún momento de tener una gran tensión, unas escenas (de acción) espectaculares y una narración y dirección completamente increíbles.

  • Lo mejor de la película:

Toda la escena del tren y la estación son inolvidables.

  • Lo peor de la película:

Alguna resbalada con el guión que hace que no te acabes de creer la actitud del protagonista.

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