The killer who never kills, el Taiwan más moderno

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Por una vez, y algo no demasiado usual en nosotros, os queremos llevar una comedia desde Taiwan, y no os hablamos de un splatter ni de un tokusatsu (que nos encantan), sino de una comedia convencional con aires de thriller; por el póster, el nombre y la poca estética que vimos antes de ver la película, pensamos que The killer who never kills sería una buena película de mafias y asesinatos con buenos toques de humor negro, pero nos hemos encontrado con algo más juvenil y despreocupado.

La historia trata sobre un joven que ha aprendido las artes del asesinato profesional y se dispone a aplicarlas en un trabajo sustituyendo a su maestro que ya está mayor. A la hora de la verdad, es incapaz de matar a sus víctimas por compasión, y se busca a un equipo de amigos para que le ayuden a fingir estas muertes (un forense que recompone cuerpos de muertos, una hacker que le ayuda a buscar nuevas identidades a las víctimas y un vendedor de seguros que crea falsos seguros para los muertos y poder cobrar la indemnización); así cumple con sus trabajos delante de sus jefes, deja a sus víctimas en libertad y con una nueva identidad y él vive tranquilo sin problemas de conciencia. Al final se llega a enamorar de una de sus víctimas y eso lo lleva a cometer algunos errores y delatarse, teniendo que enfrentarse a toda la organización mafiosa que lo contrataba cuando estos descubren sus mentiras.

The killer who never killsLa película en general tiene un ritmo bastante rápido, estando rodada casi toda a modo de videoclip: bastante acción, muy visual, música potente y poco diálogo, todo se deduce por las acciones y no por lo que dicen. Sin embargo, tiene durante un buen rato su momento de romance entre el protagonista y la chica a la que ha tenido que matar dos veces; un romance bastante superficial, un poco fuera de lugar y que rompe todo el ritmo de la película. Al final de la cinta, de nuevo vuelve a recuperar el ritmo con la batalla entre el protagonista y los matones de la mafia, aunque las luchas estén un poco mal coreografiadas, se agradece un final quizás no muy trabajado, pero si acorde al resto de la cinta y subiendo el ritmo en lugar de bajarlo.

Podemos decir que para ser una cinta Taiwanesa tiene no solo un buen presupuesto, sino también un look bastante moderno, una música muy occidental pero acorde a la acción y una fotografía no espectacular, pero si cuidada y eficaz. Eso si, como película de acción diríamos que deja un poco que desear, más bien la clasificaríamos como película de humor, pero tampoco no se trata ni de un humor exagerado, ni de un humor sutil o muy negro, sino que es algo más bien moderado, con algunas bromas más bien tontas.

Al buscar los directores de la cinta Lee Fung-Bok y Jimmy Wan Chi-Man, nos enteramos de que son casi sus primeros trabajos en el cine, que antes habían sido sobretodo, directores de videoclips, y no nos extraña. Y en cuanto a su reparto, Jam Hsiao Jung-Ting en el papel principal, con algo de carisma, pero sin grandes dotes interpretativas, Eric Tsang Chi-Wai que hace de maestro, el más veterano de los actores y el único que podríamos decir que hace bien su trabajo; a parte de ellos todo un elenco de jóvenes actores del cual quizás destacaríamos a Chrissie Chau Sau-Na (que actúa como hacker), no por sus grandes dotes interpretativas, sino por guapa y saber estar delante de la pantalla (ella tiene algo más de experiencia con películas como Beach spike, City Ander siege o Vampire warriors, películas sin demasiada calidad, pero con chicas guapas).

En definitiva, una película hecha para el puro entretenimiento momentáneo de la gente joven que busca unas caras guapas, algo de acción sin una calidad excesiva ni una trama demasiado elaborada y poderse olvidar de ella en poco tiempo; un producto comercial para la generación Youtube.

  • Lo mejor de la película:

Las referencias a El profesional Leon, al menos no se ocultan del plagio de su premisa, si no que lo enmascaran como referente.

  • Lo peor de la película:

La poca calidad artística dentro del cine convencional, aunque supongo que funciona bien como producto de consumo.

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