Recordando un gran clásico en The guillotines

Guillotines

Venimos de nuevo con una película asiática de muy reciente novedad, una secuela de una conocida saga de Hong Kong en los ’70. Se trata de The guillotines, que sería la tercera parte de la saga empezada por las películas de la Shaw Brothers The flying guillotine y seguida por The flying guillotines 2 (no confundir con Master of the flying guillotines, que usa la misma arma, pero pertenece a una saga distinta, juntamente con The one armed boxer). La película de momento ha sido una buena excusa para revisionar las dos anteriores entregas, ya casi olvidadas en el pasado de mi memoria, así que aprovecharé para contar algo de la saga en general y de esta última entrega más en particular, dejando las otras dos para los blogs especializados en películas de artes marciales más clásicas. Esta versión reciente de artes marciales es una coproducción entre China y Hong Kong, se ha rodado en un espectacular 3D (que esperamos poder ver algún día) y con un gran presupuesto digno de las mayores producciones.

The-Guillotines
Esas nuevas guilltotinas

Contando la historia que empezó hace años y que ha seguido hasta la tercera entrega, la saga trata sobre un emperador de la dinastía Qing que quiere acabar con todos los Han y toda la gente que pueda hacer peligrar su posición, por eso hace que uno de sus ayudantes construya una nueva arma de asesinato sigiloso (las guillotinas, que lanzadas desde 10 pasos pueden degollar a una persona) y entrene a un grupo de élite para asesinar en su nombre con esta nueva arma; el entrenamiento va muy bien, pero cuando ya están realizando misiones, entre las dudas de matar a inocentes y algunas traiciones y rivalidades, se crean conflictos en el grupo, hasta que el miembro más destacado es perseguido por sus compañeros y tiene que huir para que no le maten, y hasta aquí llega la primera parte.

En la segunda parte, el protagonista de la primera, junto con otros ases de la lucha, crean un grupo de rebeldes para acabar con el emperador, que cada vez hace más daño a su pueblo, esta parte se basa en todos los planes e intentos de asesinato, en la creación de un nuevo equipo de guillotinas más grande y mejorado y en todas las luchas que tienen lugar.

Y ya llegamos a The guillotines, que empieza con otra idea, con un grupo de guillotinas de élite ya creado y que buscan la captura de un solo hombre, un tal The Wolf que se ve que es como un profeta para los Han y que se supone que derrotará al emperador y sus ideas. Consiguen capturarlo, pero a la hora de su ejecución, sus compañeros le ayudan a escapar y a llevarse a una miembro de las guillotinas como rehén (mientras que las guillotinas pueden capturar a una de su grupo). El emperador pide a los guillotinas que vayan tras él, que recuperen a su compañera y acaben con la amenaza. Pero allí dónde llegan, se encuentran con la oposición de todo el pueblo, que tiene a The wolf como a su líder, así que no les es fácil darle caza; y la cosa se complicará más cuando el emperador se haga con un comando de soldados con armas de fuego y decida prescindir de las guillotinas, enviándolos a ese pueblo a acabar con todos.

Como visión general, podemos decir que se trata de una película espectacular, quizás sin unas artes marciales como las que estamos acostumbrados pero con mucha acción y unos grandes efectos especiales, con un ambiente muy épico y una historia bastante trabajada e histórica. Sin embargo, en cuanto la empezamos a comparar con sus antecesoras o a intentar verlo todo como una trilogía, acabamos un poco decepcionados, ya que las dos primeras tenían todo el espíritu de la Shaw Borthers, ya sabéis, muchas artes marciales con excelentes coreografías, mucha sangre y algo de sexo, un bizarrismo que aquí en occidente nos encanta y su especial sentido del humor.

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Luchas espectaculares

La primera parte venía a ser una historia típica de artes marciales, con sus personajes característicos, su historia no demasiado complicada y peleas a cada momento; ya la segunda se empezaba a meter bastante en política, dándole más importancia al argumento e intentando que nos diéramos cuenta de la lucha entre clases y las diferencias políticas del país, sin embargo seguía con el mismo espíritu algo desenfadado, aunque el tono general fuera algo más serio; y ya en esta versión se ha buscado un argumento intrincado y muy político, que fuera casi lo más importante de la película y que además de meterse en política, ya buscara entrar en religión o moralidad, creando un ambiente mucho más serio y formal, buscando ser una superproducción con todo lo necesario para triunfar en los circuitos más comerciales.

Técnicamente, la película es casi perfecta, con una historia bien desarrollada, unos escenarios y atrezzo impecables y una ambientación muy bien lograda en todo momento; con un sentido muy alto de la épica, con sus luchas espectaculares, su épica música para las escenas de acción y para las más melancólicas, su grandes momentos a cámara lenta, sus personajes muy bien definidos y su gran contraste entre el bien y el mal. También los efectos especiales se han trabajado muy bien, usando CGI solo en las partes en las que es imprescindible (la creación de las guillotinas y su lanzamiento) y con explosiones, etc. de forma más tradicional. Y una dirección (sobretodo en las escenas de acción) muy bien desarrollada.

Sin embargo, hay algunos elementos que se echan de menos en esta producción: algo de diversión, quizás menos momentos de reflexión en una historia que sólo afectará a los que de verdad sientan (o conozcan) esas diferencias culturales, y sobretodo el rediseño de las guillotinas, que usan en teoría unos giroscopios y una formación compleja de las partes de la guillotina imposibles ni siquiera en la época actual, en comparación con el arma clásica y sencilla que siempre habían sido y que definía toda la saga.

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Y aquí la guillotina clásica

El director de esto es Andrew Lau (Infernal Affairs, The duel, Storm riders) uno de los grandes del panorama cinematográfico de Hong Kong, y aquí hace un trabajo excelente, tanto dirigiendo esta gran superproducción y gestionando perfectamente todo lo que tiene para conseguir un resultado estilísticamente impecable, como dando personalidad a todos y cada uno de los muchos personajes que participan, buscando unos escenarios muy creíbles, creando un ambiente genial…

En cambio los actores que participan, no son tan creíbles, son quizás uno de los puntos más flacos de la película, costando de que nos transmitan sus sensaciones y sin dar mucha personalidad propia; quizás el único que destacaríamos sería Huang Xiaoming (The wolf).

En definitiva, nos encontramos delante de una tercera parte de la saga Flying guillotines que en realidad poco tiene que ver con ésta, una película con una ejecución impecable y muy espectacular, pero que se pierde en su mensaje más religioso y quizás solo disfrutable por la gente que lo vive en China; muy alejada de los clásicos de la Shaw, pero llegando a ser una superproducción digna de exportar a otros países.

  • Lo mejor de la película:

Esas músicas, esas batallas y esos momentos tan épicos.

  • Lo peor de la película:

Que me hayan cambiado las guillotinas por este nuevo diseño tan irreal.

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