Baskin, terror turco visceral

Baskin

No es algo que suela ocurrir demasiadas veces, pero en el Festival de Sitges de este año pudimos descubrir una película de terror hecha en Turquía, aunque sea algo inusual, de ninguna manera es una ocasión única, ya que en un país como Turquía se ha hecho ya mucho cine de género y sobre todo mucho exploitation, lo que pasa es que con unos presupuestos tan miserables, que han sido películas que casi nunca han salido del país. Baskin ha sido una excepción a esta situación, alentada por diversos festivales de terror que la han considerado merecedora de ellos, pero que suponemos que no transgredirá más allá de esto. Como no es una gran película, tampoco queremos hacer una gran reseña, nos limitaremos a comentar lo que nos pareció así de entrada.

Baskin
Imágenes escalofriantes

La historia se centra en un grupo de policías que se pierden con su furgoneta por una zona rural de Turquía, acaban dando con un grupo de gitanos y una advertencia de no entrar en un edificio abandonado en el que han visto aparcada otro vehículo de la policía. Los protagonistas hacen caso omiso de las advertencias y deciden entrar allí, descubriendo algunos objetos desagradables que les hacen considerar su decisión; aunque ya es tarde, sin quererlo se meten en todo un laberinto de pasillos y habitaciones del que no saben salir y de dónde acabarán llegando a un infierno en la tierra dónde habitan auténticos demonios y un maestro de ceremonias que se dedica a buscar el placer dentro del dolor; irá experimentando con ellos uno a uno para buscar cuál es el más jugoso de todos.

La película tiene un principio que puede hacerla parecer interesante y bien trabajada; una reunión de los policías en un restaurante, cada uno hablando de sus cosas y dónde suceden algunos actos extraños pero poco destacables, cosa que nos hace parecer que tendremos unos personajes con mucha personalidad, una trama compleja y que nos irá metiendo dentro del terror más puro de manera progresiva y casi sin que nos enteremos, y unas subtramas bien ligadas que nos darán más profundidad a la historia. Sin embargo, nada que ver con la realidad, en seguida todo eso se desvanece y la película da un vuelco drástico en un momento y se convierte en algo gore y sin sentido, buscando sólo el terror más visceral y visual y prescindiendo de cualquier tipo de trama.

Baskin
Un infierno en la tierra

Incluso después de esto podríamos pensar que somos unos amantes del gore y cualquier intento de historia nos da igual; pero tampoco van por ahí los tiros ya que hasta el gore se queda un poco corto y, aunque podamos ver algunas escenas algo explícitas y un gran montón de basura asquerosa (ojos, ranas, sangre…) todo acaba quedando un poco light y, a parte de no tener nada que realmente de mucha impresión (vemos todo en planos muy cortos, oscuros, rápidos y desenfocados), el no tener una historia concreta también hace que la película vaya dando tumbos sin sentido y se haga bastante aburrida al no perseguir ningún fin.

La mayoría del atractivo de la cinta se basa en un solo personaje, el maestro de torturas (Mehmet Cerrahoglu) que no ha necesitado demasiado maquillaje, ya que es un tipo que da miedo de por si mismo y que realmente crea todo lo terrorífico que hay en la película; y en haber buscado una atmósfera opresiva y angustiante, usando música, la casa cerrada, los laberintos, la poca luz, los ruidos de fondo, los complementos…

En definitiva, una película que ha tenido más marketing que otra cosa, ni con una historia mínimamente pensada, ni con un trabajo gore destacable; ideal para los que quieren emociones fuertes, pero no son capaces de aguantarlas demasiado exageradas.

  • Lo mejor de la película:

Nos ha sorprendido que tenga un final bien pensado; también nos ha gustado el maestro torturador.

  • Lo peor de la película:

Demasiado sin sentido y sin evolución, muy monótona.

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