El muay thai con más estilo en Chocolate

Hoy venimos con más cine asiático, en este caso desde Tailandia, de dónde ya habíamos visto algunas películas, sobretodo relacionadas con el Muay Thai; esta vez recuperamos a alguna gente ya conocida por todos vosotros en una historia algo menos habitual que de costumbre, un intento por salirse de lo normal manteniendo el espíritu de las artes marciales, se trata de Chocolate, con Jeeja Yanin.

Chocolate
Jeeja Yanin

La historia trata sobre una pareja que intenta burlar a la mafia y robarles sus negocios, hasta que la mafia se entera y decide perdonarles la vida a cambio de que se separen, él va a Japón a seguir su vide y ella se queda en Tailandia, pero embarazada de una niña y con un principio de cáncer. La niña nace autista, además se ve obligada a crecer en un lugar de entrenamiento de Muay Thai, por lo que las capacidades sociales las tiene muy disminuidas, pero va aprendiendo a utilizar sus reflejos y se va interesando por la lucha. Un día, ella y su primo encuentran el libro de su madre dónde tenía anotados todos lo negocios de dónde sacaba dinero, así que se van a buscarlos uno a uno para pedirles el dinero para las medicinas de su madre; es entonces cuando la chica demuestra unas habilidades sorprendentes por las artes marciales, luchando con todas las bandas y venciéndolos a todos, sea cual se su fuerza. Al final la madre se enterará de lo que está pasando y intenta ayudarla, pero ya es demasiado tarde y los mafiosos del principio han ido a buscar a toda la familia para matarla.

El prólogo de la película es el inicio de cualquier Yakuza eiga, con la banda, el jefe, los matones, los rebeldes… sin embargo, después de los créditos se vuelve muy sentimental y vemos que lo que pretende en realidad es ahondar más en la trama sentimental y en el hecho de que la niña sea discapacitada, que el público se enternezca y tome conciencia de la situación; pero al cabo de un rato ya parece que esa idea se le haya olvidado al director y lo convierte en una película de artes marciales al más puro estilo tailandés, con luchas multitudinarias y cada vez más tremendas.

Para hablaros del estilo os diríamos que las luchas están muy bien coreografiadas y, aunque no sean del todo creíbles (no se ven unos golpes suficientemente fuertes como para dejar a alguien KO), si que la chica tiene unos movimientos muy ágiles y fluidos y da gusto verla luchar.

Técnicamente, la parte de acción tiene algunos planos y cámaras lentas muy bien encontrados, dando el toque de espectacularidad que le falta al resto de la película, que aunque sea correcta y llena de acción le falta ese punto para dejar al espectador clavado en el sofá. Se agradecen algunos homenajes del director al cine de artes marciales, sobretodo al maestro Bruce Lee (con las películas que mira la niña y el estilo que usa en su primera lucha) y una escena con algún recuerdo a Kill Bill (con una lucha uno contra muchos con katanas); pero a parte de eso y del principio contándonos la historia de la niña, la originalidad de la película es más bien poca.

Chocolate
Más Jeeja Yanin

El director es Prachya Pinkaew, que ya se había encargado de otras películas del mismo estilo y trabajado habitualmente con Tony Jaa en Ong Back o Thai dragon; es un buen director de acción, eso no lo negaremos, pero aquí que ha intentado hacer algo más sentimental, ha descubierto que lo suyo son las escenas de lucha, que el resto ya queda un poco más flojo y no transmite lo que debería.

La estrella principal, como ya hemos dicho, es Jeeja Yanin que nos encantó en Raging Phoenix y que aquí hace un papel muy limitado interpretativamente hablando, pero nos sorprende con su lucha ya de tan joven; creemos que esta fue una buena película para darla a conocer y que pudiera evolucionar como luchadora y como actriz a partir de entonces; esperamos verla dentro de poco en The Kick y que se consolide como una de las musas de katanas y colegialas.

En definitiva, un intento de melodrama un poco fallido, una película con una tristeza inherente, pero que acaba convirtiéndose en una dura muestra de Muay Thai, con unas peleas muy bien coreografiadas y perfectamente ejecutadas; ideal para cualquiera que quiera ver un espectáculo de acción.

  • Lo mejor de la película:

Que nos enseñe quien es Jeeja Yanin, que después veremos de mayor y nos cautivará a todos.

  • Lo peor de la película:

Algo aburrida en algunos momentos, sobretodo por la falta de diálogo y que no acaba de encontrar ese punto sentimental.

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