Judge! el divertido mundo de la publicidad

Judge!

Como siempre, en el Festival Nits de Cinema Oriental, las películas que más triunfan suelen ser las comedias japonesas, y este año hubo una en concreto que fue una grata sorpresa para todos: Judge! Lo que nos habían contado que era una comedia ligera nipona, con un poster algo confuso (casi de tentáculos gigantes arrasando la ciudad) que en realidad no tenía ningún tipo de relación con la trama, y sin saber casi nada de lo que íbamos a encontrarnos; resultó ser una comedia muy acertada, mezclando chistes de lo más tonto con situaciones de burla de la sociedad actual y de algunos estereotipos muy concretos.

Judge!
Sus protagonistas

El protagonista es un joven que trabaja en una agencia de publicidad, él pone muchas ganas en su trabajo, pero entre que no es un gran creativo y lo que le obligan a hacer, nunca llega a tener un trabajo muy destacado. Hasta que su jefe accede a presentar el anuncio que ha hecho el hijo de un cliente a un festival de publicidad internacional y a hacer que éste gane; como el jefe está muerto de miedo y no sabe cómo hacerlo, manda al joven protagonista y a otra trabajadora con más experiencia en el ámbito de festivales internacionales a representar a su anuncio elegido, así como el último trabajo de nuestro protagonista. El chico no tiene ni idea de cómo comportarse, y casi ni siquiera habla inglés, así que pedirá ayuda a un publicista veterano y a su compañera para saber qué hacer; aunque las mejores directrices que tenga serán la de hacerse pasar por otaku, la de llamar la atención cada vez que quiera hablar y la de hablar en inglés poco a poco y usando sólo las palabras que conoce. En el festival hará amigos y enemigos dentro del mundo de la publicidad y verá todas las influencias que allí se mueven, pero él decidirá apostar por la honestidad y la honradez y hacer en cada momento lo que crea mejor.

Por supuesto, nos encanta el principio de la película, y creemos que es la escena más divertida cuando el protagonista crea un anuncio de Udon de una marca con nombre de zorro y unos zorros bailando cómo protagonistas; se lo hacen cambiar para que sea más felino y simplemente añade al zorro diciendo nya nya (el maullido del gato en Japón) y un cartel que dice “soy un gato”. Os dejamos la última versión del anuncio y ya veréis como sólo por eso, os entran ganas de ver la película… ¿Quién puede resistirse a la publicidad japonesa?

Lo que más destaca en esta película es el hecho de que un director japonés se atreva a mostrar las diferencias entre culturas, y no sólo entre este y oeste, sino que va más allá y usa representantes de varios países más o menos estereotipados. También se atreve a jugar con las relaciones entre gays y heterosexuales y cómo éstos pueden llegar a ser grandes amigos. Y por supuesto, con toda la hipocresía e intereses que hay en el mundo de la publicidad, cada uno luchando por lo suyo sin miedo de pisotear al resto y la comunidad de intereses que se ha creado en la que los más veteranos tienen todo el poder, por mucho que sigan con sus ideas tradicionales.

Judge!
Situaciones disparatadas

Y el resto, pues una divertidísima comedia, con un tipo de humor muy japonés, bromas bastante tontas pero muy simpáticas, sin ningún tipo de malicia y un buen ritmo durante toda su duración, en la que el humor no descansa ni un segundo y, cómo no, un bonito final feliz y moralista.

Se nota que tanto el director como el guionista han trabajado antes en el mundo de la publicidad, no sólo por el contenido de la historia y por todo lo que denuncian dentro de este mundillo, sino también por el desarrollo de la historia, explicando algo importante, pero a modo de una sucesión de gags sin parar para no dejar descansar al público y que pase todo el rato de risa en risa.

Nos encanta su prota Satoshi Tsumabuki (Dororo, For love’s sake) que aunque no tenga un papel para lucirse, tiene unas expresiones increíbles.

En definitiva, una comedia japonesa muy recomendable, con su humor típico nipón, pero con una bonita historia que, además de enseñarnos una lección, nos adentra en el ambiente publicitario de primera mano.

  • Lo mejor de la película:

El anuncio de Udon.

  • Lo peor de la película:

Algunos de los actores extranjeros.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *