Kani goalkeeper locura absurda máxima japonesa

Kani goalkeeper

Buscando algo de tokusatsu para completar la semana, nos encontramos con otra de las películas de un director ya conocido por todos nosotros, que siempre nos ha demostrado que los japoneses pueden estar muy locos, mucho más de lo que imaginamos, y nos vemos Kani goalkeeper, la película del cangrejo que acaba siendo futbolista, muy en el mismo estilo que Kalamari wrestler y quizás algo menos parecida a Executive koala, pero las tres de la misma serie y del mismo director; una película con un humor muy absurdo y disfraces de lo más locos.

Kani goalkeeper
Un monstruo adorable

En un futuro muy próximo, la contaminación y el calentamiento global han hecho aparecer algunas especies mutantes en nuestro planeta, así cuando unos niños atacan a otro en la playa, un cangrejo gigante lo salva y los dos se hacen amigos. El niño lo acoge en su trastero, le da de comer e incluso le enseña a hablar y un poco de las costumbres humanas; todo va bien hasta que sus padres se enteran de su existencia (con un gran susto) y, aunque al principio lo acogen, más tarde lo quieren vender como comida para acabar con la mala situación económica familiar. El cangrejo se entera y se escapa, yendo a parar a manos de un yakuza que lo usa para trabajar en uno de sus burdeles, en una condición casi de esclavitud, pero gracias a una prostituta bondadosa y sus ganas de volver a estar con su amigo, se puede escapar y volver a casa, dónde trabajará como camarero para pagar su manutención. Más adelante conocerá a una chica arruinada y, por querer ayudarla se pondrá a portero de fútbol, cosa que traerá muchas complicaciones a todos, pero acabará triunfando.

En verdad no hay mucho que comentar de esta película, ya que tiene un argumento de lo más simple y es tonta como la que más, simplemente es un ejercicio de hacer una película de monstruos que caigan bien a todo el público, adorable para los más pequeños y con el mínimo presupuesto posible.

Con un gran parecido a E.T en su primera parte (y con parecido os decimos que hay momentos que son casi iguales), y un estilo muy de Capitán Tsubasa al final, con una escena que representa un partido de fútbol loquísimo, dónde además de meter allí toda la violencia y agresividad contenida durante toda la película, con una ronda de penaltis llena de tiros y paradas con efectos especiales a lo Oliver y Benjuí, pero sin ningún tipo de presupuesto, o sea cutres hasta el final, pero para morirse de risa.

Kani goalkeeper
El partido más loco

A parte de eso, pues lo dicho, una criatura adorable, como en las otras dos películas de la misma trilogía (que desconocemos si tiene un nombre oficial o son sólo Las locuras japonesas con furrys), que pasa una aventura muy epopéyica y va viviendo lo malo y peor de los humanos (o de los japoneses) y con lo que el director en realidad nos está enseñando una parte que no le gusta de nuestra sociedad y como lo puede llegar a vivir un inadaptado, pero todo en clave de humor absurdo.

El ritmo no es que sea nada del otro mundo, pero cabe decir que, quizás por su corta duración, o quizás porque siempre van pasando cosas, aunque sean insustanciales, no nos ha llegado a aburrir en ningún momento, como sucedía en la parte central de las otras películas de la trilogía. Además, llega a ser la risa máxima en algunos momentos clave, como cuando el cangrejo pierde el cerebro y se vuelve loco, las cámaras rápidas para mostrar su habilidad o su desplazamiento lateral por el burdel con una falsa bandeja de plástico, y el hablar todo el rato con el “kani” al final de cada frase.

El loco japonés que ha dirigido al kani es Minoru Kawasaki, que además de la trilogía de los furry, también ha dirigido otras locuras que se meten con la socieda nipona como Monster X strikes back o Everyone but Japan links; un experto en poner en pantalla todo lo que le sale de la mente.

En definitiva, una película de lo más absurda, con un presupuesto casi nulo, pero con mucha imaginación y un personaje que no sólo nos dejará locos, sino que acabaremos adornado; para todos los que quieran ver el cine más loco de Japón, esta es imprescindible.

  • Lo mejor de la película:

El disfraz casero pero muy currado. Y tanto el yakuza como el entrenador con identidades clavadas a la de las películas clásicas de yakuzas.

  • Lo peor de la película:

El resto de actores patéticos.

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