New world o los problemas de la mafia coreana

New world

Hoy queremos comentaros la película ganadora de la sección Focus Asia en el presente Festival de Sitges, New world es un nuevo thriller coreano, por lo visto una de las sensaciones de este año y con el aliciente de contar con la siempre agradecida actuación de una estrella como Choi Min Sik. La verdad es que hace un tiempo parecía que los coreanos eran los reyes del thriller, pero quizás ya empiezan a abusar un poco del género y repetirse en algunas cosas; sí que parece que al público del festival y a la crítica les convenció, pero nosotros a pesar de habernos gustado, tampoco hemos visto que sea nada especial, sobretodo comparado con otras películas del Focus Asia de este año.

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Los mafiosos / empresarios

La historia parece más bien típica, Goldmoon es una multinacional con mucho poder en Corea y liderada por la mafia, por lo que supone todo un baluarte de las organizaciones criminales; pero su director (y capo de la mafia) ha sido acusado de malversación de fondos, evasión de impuestos y alguna cosa más. Pues la película empieza cuando alguien mata al director de la compañía y empieza la guerra para ver cual será el sucesor; al principio todo va bien y parece que los dos máximos aspirantes a candidatos no tendrán que pelear mucho, pero son sólo apariencias que vendrán también cambiadas por un Inspector jefe de policía muy listo y un agente infiltrado en uno de los bandos. Cada uno de los candidatos hará lo que sea para desbancar al otro, empezando por tretas legales y acabando por la pura guerra con bates de béisbol y cuchillos, cosas que no les servirán de nada porque la policía ya lo tenía todo previsto, aunque con algunos cabos sueltos que harán caer a más de uno y que quizás lleguen a cambiar el resultado final.

La primera mitad de la película nos sirve básicamente para presentar a todos los personajes implicados en la trama, más algunos secundarios a los que también tendremos que estar atentos; también nos va contando el papel de cada uno y toda la estructura policial y mafiosa para que no se nos escape ni un detalle; no tiene demasiada acción y el ritmo es un poco lineal, pero con todo lo que nos llega a contar nos hace mantener el interés y esperar a la segunda parte dónde estamos seguros que transcurrirá tod la acción y dónde la película llegará a desmadrarse. Cuando llegamos a la segunda mitad, nos damos cuenta enseguida porque el ritmo de la película aumenta de golpe, las escenas de acción y violentas y porque todos y cada uno de los personajes deja de andarse con tonterías para pasar a la acción en contra del resto, pero tenemos un pequeño problema, y es que este ritmo no se aguanta hasta el final, sino que va haciendo algunos altibajos y vamos perdiendo incluso el interés en algunas escenas aburridas y que no aportan demasiado a la acción, cosas que ya se deberían haber resuelto en la primera parte, así que después de todas las expectativas que ya nos habíamos hecho pensando todo lo que íbamos a disfrutar con el final de la película, se quedan un poco desmoronadas por un desarrollo algo imperfecto (que no malo, claro está).

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Choi Min-Sik, el plato fuerte de la película

Uno de los puntos fuertes de la película era la aparición de Choi Min Sik, el genial actor que nos dejó sin habla en Oldboy y que incluso nos llegó a encantar el pasado año en Nameless gangster; aquí al hombre ya se le ve bastante mayor, pero esto no es ningún problema, ya que mantiene su actuación impecable y tiene un personaje que incluso siendo casi un viejo, aguanta toda su dureza y su inteligencia, como suponíamos de lo mejor que tiene la película; el problema es que su papel es bastante secundario, sí que es necesario para la historia, pero es un papel pequeño en el que se deja ver muy poco en pantalla, y todo el peso recae en otros actores, sobretodo el del policía infiltrado, interpretado por Lee Jung Jae (The thieves), que tiene una actuación bastante plana e inexpresiva y el del mafioso con más gancho Hwang Jun-Ming (The unjust, Battlefield heroes) que sin ser excepcional, llega a salvar la situación con su gracia natural.

El director es Park Hoon-Jun, un poco novato aun en el trabajo de dirección, pero conservando muy bien el estilo coreano, y jugando muy bien con aspectos que hacen que una película pueda llegar a ser algo grande, como la música, las localizaciones, la fotografía que lo deja todo oscuro sin ser de noche o algunos encuadres como el de la pelea en el ascensor; pero que falla en otras cosas como el recordarnos quizás demasiado a Infernal affairs en algunos momentos, el incluir violencia implícita (sabemos que pasa, pero no llegamos a ver nada escandaloso), o el no saber mantener un ritmo constante (cosa que hace perder al público fácilmente).

En definitiva, se trata de una película bastante buena, con algunos elementos que ya vienen siendo típicos del cine coreano y que tienen convencidos a gran parte del público, pero que también tiene algunos fallos que la hacen no ser excepcional y que seguramente se llegue a olvidar con el tiempo.

  • Lo mejor de la película:

El final, quizás no del todo inesperado, pero muy digno.

  • Lo peor de la película:

Algunos momentos en los que se pierde el interés por no tener lo que estamos esperando de ella.

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