Sailor suit and machine gun: Graduation, colegialas y yakuzas

Sailor suit and machine gun

Repasando las últimas películas de cine asiático extremo, encontramos una de chicas guerreras que teníamos pendientes, Sailor suit and machine gun: Graduation, una película con mucho potencial ya que trata sobre colegialas y yakuzas; mucho más cuando resulta ser la secuela de Sailor suit and machine gun, todo un clásico de los ’80 que ya habíamos visto hace tiempo y que nos encantó, siendo casi una de las películas emblema de Katanas y Colegialas. Lo que pasa es que en esta segunda parte han intentado modernizarse y adaptarse a los nuevos tiempos, pero no ha salido del todo bien. Por supuesto que la tendremos que ir comparando con su predecesora, ya que es inevitable dado lo mucho que nos gustó esta, pero intentaremos ser lo más imparciales posible.

Sailor suit and machine gun
Alguna escena más estilada

La historia empieza un tiempo después de acabar la primera parte, cuando la Medaka-Group ya se ha disuelto y queda la protagonista (recordamos que era una niña de colegio que heredó una banda al morir sus familiares más cercanos, y que quería la paz, pero se vio obligada a cometer algunos actos de violencia para sobrevivir). Actualmente, ella con los tres miembros supervivientes de la banda, llevan un coffe shop tranquilo y legal en un barrio dónde ella es bastante querida; han llegado a un pacto con la banda rival por el que ella ya no actúa de ningún modo y nadie se mete con ella. Pero entra en juego otra banda, o más bien dicho una corporación con malas intenciones, que quieren controlar la política de la ciudad para cambiarla y derribar y construir lo que quieran, aunque también deberán eliminar a la yakuza local para que no les de problemas, así que preparan una trama con biscuits rellenos de droga y acusaciones a las dos bandas existentes (la de la protagonista y la otra) que hará que se enfrenten entre ellas y que los ciudadanos y la policía les acuse. Nuestra protagonista hará un pacto con el número dos de la banda rival para aclarar el tema y derrotar a los nuevos malvados en la ciudad, pero no será nada fácil.

Como decíamos, las comparaciones son odiosas, pero inevitables, y lo primero que nos viene a la cabeza al ver la película es compararla con su primera parte; mientras que esa fue todo un clásico del cine de yakuzas, con mucho sentimiento y pasión y representando algo muy original en su época, ésta segunda se ha convertido o adaptado en un producto mucho más comercial, que podríamos incluso definir como un idol drama o una de esas películas que no aportan nada a su público, tan sólo una chica mona (que en Japón ya es muy conocida) haciendo algo que ya está muy visto; o sea un producto casi exclusivo para fans.

Sailor suit and machine gun
Un drama juvenil japonés

Todo el encanto que había en la primera parte (o al menos el que le suponemos nosotros al ser una película muy característica de los ’80, quizás es que somos unos anticuados), aquí se pierde para ofrecernos una película típica para jóvenes, con sus institutos y sus típicos personajes, las típicas reacciones de gente de esa edad, todo muy light e inofensivo (incluso las drogas se tratan como un tema súper tabú) y políticamente correcto; además de perderse ese sentimiento radical y tan personal que se había logrado imprimir en la primera parte, aquí todo es muy estándar y nos recuerda a cualquier película actual japonesa que podamos ver del mismo estilo.

A parte de eso, la película en realidad no está mal del todo, sí que el argumento es un poco soso y predecible, los personajes bastante planos y carentes de emociones profundas, pero estilísticamente, la película está bastante bien dirigida, con una buena fotografía y una narración bastante correcta y sencilla, un ritmo normal para este tipo de películas (con un principio bastante movido, una parte central más aburrida y una “explosión de acción” en la parte final); y decimos lo de explosión, porque aunque tiene muy buenas intenciones, de acabar la película de forma sonada, incluso de emocionarnos cuando la chica se pone el seifuku y coge su clásica MP 40, la acción en sí es bastante triste, sin llegar a coger el punto y sin poner ni una gota de tensión.

Eso sí, debemos decir que Kanna Hashimoto (Assassination classroom) no está nada mal, no es que sea muy buena actriz, pero da el pego en pantalla; además de ser una de las componentes del grupo musical Rev. from DVL, así que en Japón debe tener muchos fans que quieran ver la película sólo por ella.

En definitiva, como decíamos una idol movie que poco tiene que ver con la original además del punto de partida, sin la acción ni el sentimiento que nos hizo estremecer hace unos años, son más bien todo un drama juvenil con su parte romántica y todo.

  • Lo mejor de la película:

Pues la idea original, aunque poco queda aquí de ésta a parte del vestuario.

  • Lo peor de la película:

Ese desastre de final, tan ñoño que nos hace perder toda esperanza.

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