The outlaws, un thriller coreano a lo bestia

The outlaws

Para ir actualizando el blog con las últimas novedades, esta semana la vamos a dedicar a los últimos thrillers llegados desde Corea del Sur, que es un género y país que suelen dar bastante juego y que recientemente nos ha traído alguna joyita. Empezamos por The outlaws, un thriller policiaco, sin nada que ver con los juegos más psicológicos, sino una trama típica de mafias contra policías, pero ejecutado de una forma directa y violenta, podríamos decir que bastante extrema dentro de lo que cabe.

The outlaws
Un protagonista tremendo

Aquí los protagonistas son el cuerpo de crímenes serios de la policía de Seoul, encargados de mantener el orden entre las mafias de la ciudad; su capitán es un tipo muy duro y que se hace respetar por encima de todo, que quizás no acabe con todas las organizaciones criminales, pero sabe cómo intimidarlos, tratar con ellos y mantener un cierto orden en la ciudad. Todo cambia cuando llega una  nueva mafia desde China, en realidad un subcomandante de un capo que fue arrestado en su país y que ahora busca fortuna allí dónde no tiene orden de captura; esta nueva mafia no respeta las normas no escritas, es ultra violenta y juega a eliminar a toda la posible competencia de la ciudad para hacerse con todos los negocios posibles. Los problemas de este cuerpo de policía se incrementan cuando no son capaces de arrestarlos, ya que la central quiere quitarles el caso (aunque finalmente consiguen 10 días para resolverlo ellos), los ciudadanos no quieren ayudarlos por miedo a represalias, y se juntan algunos problemas personales. Pero al final nuestro protagonista podrá detenerlos ayudado por los ciudadanos y por los jefes de otras mafias que quieren recuperar el statu quo.

Cómo supondréis por el argumento, esta película no trata de ser muy original ni aportar nada nuevo al género, sino que se basa en ofrecer una historia bastante típica de mafias, pero tampoco es como esas películas coreanas de las que estamos viendo bastantes últimamente que, todo y estar bien dirigidas, siguen el mismo esquema básico de las grandes del género, sin arriesgar demasiado y ofreciendo un producto que sea más o menos válido para todos los públicos (tanto el local como el internacional).

The outlaws se aleja completamente de este esquema y nos trae una historia mucho más clásica en un formato que quizás no se vanagloria tanto de una fotografía o música impecables para atrapar a la mayoría de público, sino que busca ofrecer algo muy contundente y directo al grano, con unos protagonistas potentes y difíciles de olvidar y con un nivel de violencia bastante alto.

The outlaws
Violencia por todos lados

Por supuesto, lo más destacado de la película, es su protagonista principal, Ma Dong-Seok (Train to Busan, Kundo: age of rampant), un tío durísimo al más puro estilo de Harry el Sucio mezclado con los policías más bestias de las películas Indias repartiendo hostias a todo el mundo sin miramientos, pero que al mismo tiempo nos muestra unos grandes sentimientos por la gente que quiere, y como no, un actor increíble, no sabemos deciros si es por su apariencia, su carisma o su actuación, pero sin duda es alguien difícil de olvidar y que queda perfecto en este papel; y así es como se forma un auténtico héroe de la actualidad, una persona humana y real, pero que impone la ley por cualquier medio. También tendríamos que destacar a todos y cada uno de los secundarios, tanto sus compañeros policías, todos con unas personalidades muy marcadas, como los criminales, y no sólo el líder de la banda china, sino cada uno de los líderes que regentan Seoul y que también vemos muy humanos a pesar de todo.

También contamos con un buen ritmo, no de escenas de acción disparatadas y exageradas, sino con una historia que llega a enganchar y unas escenas de acción, quizás no trabajadas como lo haría el cine de Hong Kong, pero totalmente extremas, llenas de peleas callejeras con bates, cuchillos o hachas, todo muy enfocado a la violencia más radical, pero a la vez verosímil.

En definitiva, una película dura, sin concesiones y directa al grano; quizás sin un trabajo tan delicado en cuanto a fotografía, música, etc. como sus compatriotas coreanas, pero es algo que no necesitamos en este tipo de películas más enfocadas a crear un sentimiento de fuerza y pasión.

  • Lo mejor de la película:

Por descontado, su protagonista.

  • Lo peor de la película:

Quizás el villano podría haber sido más carismático para dar el contrapunto al protagonista.

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