Un desfase sin igual en Why don’t you play in hell?

Why don't you play in hell?

Empezamos las reseñas de las películas vistas en el Festival de Sitges 2013 con nuestra favorita de este año, y es que Why don’t you play in hell? Fue toda una sorpresa de la mano de Sion Sono, un gran director japonés que hace un tiempo nos había entusiasmado, pero que a raiz de sus dos últimos dramas (Himizu y The land of hope), habíamos dejado de disfrutar. En esta película, no sólo coge el tema de yakuzas y de cineastas (dos temas que os tienen que gustar sí o sí), sino que además recupera un espíritu que no habíamos visto en una película suya desde la mítica Love exposure; con una gran mezcla entre humor, acción, peleas, tiros, sangre

Why don't you play in hell?
Unos personajes cada cual más loco

La película empieza con unos jóvenes aspirantes a cineasta con muchas ganas y poca experiencia, que se emocionan sólo con conseguir buenas tomas para acabar un día montando la película definitiva, así es como se hacen amigos de un quinki después de filmar una pelea estudiantil e incluso consiguen filmar algunas escenas con yakuzas. Al mismo tiempo, vemos una familia yakuza con una niña estrella de un anuncio televisivo, la madre que asesina a los yakuzas de una banda rival para proteger a su familia y el padre, líder de la banda y que posee un bar al cual va cambiando de encargada buscando siempre a la más guapa y joven. Al cabo de unos años, la cosa no ha cambiado mucho, los cineastas siguen igual, con las mismas ilusiones y sin haber hecho ninguna película todavía (estancados en el pasado) y las dos familias yakuza siguen en guerra; lo único que hay diferente y que une todas las tramas de la película es la pequeña niña del anuncio, que se ha vuelto toda una mujer y más dura que nadie; y que, por ser hija de uno, su rival enamorado de ella, con una especie de novio que le ha prometido hacerle una película, y con el equipo de grabación contratado para poder cumplir su promesa, no harán nada más que liarla y montar una espectacular guerra yakuza grabada en directo que será el sueño de todos los protagonistas.

La película al completo es un desvarío tanto visual como conceptual, completamente loca y desfasada en todos los sentidos, des de su principio con el anuncio de dentífrico, pasando por la actitud de cada uno de los personajes, sin excepción (no hay ni uno que esté cuerdo) y hasta la gran escena final, llena de acción, sangre y risas.

Sin duda, Sion Sono ha querido juntar en una misma cinta dos de sus mayores temáticas o aficiones, la primera es la de cineasta, queriéndonos contar que es para él realmente el ser un cineasta, la ilusión que se siente y el intentar conmover al público mientras haces lo que más te gusta, y suponemos que el grupo de jóvenes cineastas inexpertos le deben representar a él en otra época; la segunda es la de la yakuza, jugando con los arquetipos básicos de esta temática, las acciones que siempre se hacen y los personajes más típicos que puede haber, incluso jugando con dos bandos, el de la mafia vestida con trajes italianos, buenos coches, armas, etc. y la otra  con kimonos tradicionales, katanas y viviendo en un castillo. Todo esto muy bien aderezado por una historia que, aunque no tenga muchas complicaciones, sí que se nutre de juntar muchas subtramas y aparejar a personajes por puro azar o destino para que cada uno pueda llegar a cumplir su cometido, con lo que al final nos llega a enganchar tanto con su acción, como con la historia que hay detrás de esta.

Why don't you play in hell?
Una protagonista increíble

Además de ser completamente loca y absurda, otra fuente del disfrute de esta película son las constantes referencias a otras muchas películas, tanto algunas reconocibles por todo el mundo, como otras tan sólo referencia para su director o para público japonés de su generación; des de Bruce Lee, los clásicos de yakuza, clásicos chambara, incluso Cecil B. Demente, algún guiño a Tarantino u otras películas occidentales bastante locas. Y esas referencias no son simples copias de escenas, sino que son guiños a otros cineastas en toda regla, para que cuando los vean, se sientan identificados, tanto los autores como los fans.

Como hemos dicho, este representa el regreso de Sion Sono al cine más gamberro y lleno de sangre, después de habernos maravillado con obras como Love exposure o Cold fish; y con esta película nos vuelve a tener de su lado, esperando para saber cual será su próximo trabajo y poder verlo sin preguntarse siquiera sobre qué trata, sabiendo que el director vuelve a desafiar a todo lo convencional. Aquí se nutre de algunos actores muy especiales, cosa que puede hacer después de conseguir la fama que tiene actualmente; con dos veteranos de la talla de Jun Kunimura y Shinichi Tsutsumi en los papeles de los dos mafiosos, la excelente Fumi Nikaido (Himizu, Lesson of the evil) que aquí nos sorprende tanto por su actuación, como por su fuerza y un retorno inesperado de Tak Sakaguchi (Versus, Death trance) después de decir que dejaba el cine y reencarnado aquí en su particular Bruce Lee

En definitiva, quizás no sea una obra de arte, pero estamos seguros de que cualquiera de vosotros disfrutará y reirá con esta película como no lo había hecho en años, de hecho el cine en el que la vimos fue un continuo de risas y aplausos durante dos horas. Os prometemos sangre, luchas, tiros, chicas, pasión, risas, gamberrismo, estupideces y todo lo que queráis

  • Lo mejor de la película:

No sólo nos hace disfrutar de ella, sino que también nos reaviva esas ganas de hacer cine que tenemos todos nosotros.

  • Lo peor de la película:

Pocas cosas se nos podrían acudir y todas ellas no significarían nada.

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