Love and other cults, retrato de la juventud japonesa

Love and other cults

Uno de los pequeños descubrimientos que tuvimos este año en el Festival de Cine de Sitges nos vino muy tímidamente en una tarde en la que todo el público iba a ver una película más, algo que se ofrecía dentro de la programación japonesa, pero que resultó ser una película independiente muy acertada (o muy disfrutable por parte del público de festivales de género). Love and other cults es una película japonesa sobre la juventud actual tal y como la ve su director, siempre relacionada con la yakuza y otros delitos varios, y con un estilo japonés muy auténtico a nuestro parecer; pero en realidad, si miramos la película como conjunto completo, se trata de un romance atípico y casi imposible entre personajes especiales. Además tuvimos el honor de una pequeña presentación por parte de uno de los responsables de programación de Third Windows Films, una de las distribuidoras que últimamente más está haciendo por el cine independiente en Europa (asiático y no asiático).

Love and other cults
Unos personajes muy característicos

La protagonista de la historia es una adolescente de una pequeña villa japonesa, alejada de las grandes ciudades y con unas costumbres muy distintas de las que podemos conocer los de fuera. Ya desde pequeña tuvo sus más y su menos con la religión, la familia, la escuela, los amigos, etc. por lo que queda como oveja descarriada y sin un rumbo u objetivos en esta sociedad moderna; se va juntando con distintas personas para ir pasando la vida (sectas, amigos, chulos, managers, etc.) y así vive experiencias muy distintas en su vida, aunque en casi todas las etapas se va relacionando con un chico con el que mantienen muy buena relación, ella se apoya en él siempre que necesita soporte emocional (es el único que la comprende y está siempre para ella) y él mantiene un amor platónico respecto a ella, hasta el día en el que le cuente sus sentimientos. Además de la vida de la chica que pasará de estudiante a sectaria, parte de una comuna hippie, parte de una familia, prostituta, actriz porno, buscavidas… la del chico será más enfocada y se irá metiendo en una banda, primero de amigos y poco a poco relacionándose con la yakuza y volviéndose todo más peligroso.

La película va pasando rápidamente por las vidas de sus dos protagonistas, cambiando radicalmente en cada una de sus escenas o momentos especiales en sus vidas; pero ya para empezar nos dejará bien claras sus intenciones, una escena que nos aclara la relación de la película con la yakuza, la declaración de principios radicales y salvajes y la situación de eterna juventud de sus protagonistas.

Love and other cults
Lleno de escenas duras

Como es normal para un guión de estas características, nos llevará por un ritmo bastante desigual, entre momentos de humor y muy ágiles y otros más decadentes o incluso un poco de observación y quietud; pero en lo que no podemos evitar fijarnos es en la fuerza de sus imágenes, muy especiales y extraordinarias para nosotros que las vemos con ojos occidentales y nos atrae mucho todo ese mundo, pero suponemos que para los japoneses suponemos que deben mostrar algo mucho más cotidiano, pero con la misma fuerza, con situaciones que todos deben conocer bien porque les hayan sucedido a conocidos, etc. pero difíciles de imaginar todas juntas en la vida de una misma persona, y menos en la de una chica espabilada y guapa como la protagonista, que se puede pensar que tenga la vida fácil sólo por su aspecto.

Todo ello con una aspecto, no de videoclip, pero si muy de millenial (sólo el aspecto, el contenido es mucho más profundo de lo que pueda parecer en un principio), con música cañera, escenarios barriobajeros, escenas cortas y con mucho movimiento, transición inexistente entre las distintas fases de la vida, y en general, una historia que parece no conducir a ninguna parte, tan sólo mostrar las penas y alegrías de una juventud que no ha tenido las cosas nada fáciles y que no saben muy bien cuál es la dirección correcta.

A destacar el director de la cinta Eiji Uchida (Grateful dead, Black angels) que no ha destacado mucho por estar en un circuito más bien independiente y hacer películas de bajo presupuesto, pero que nunca decepciona con ninguno de sus trabajos; una obra a tener en cuenta en su totalidad. Y un reparto joven e inexperto, pero con bastante acierto en sus actuaciones.

En definitiva, se trata de una visión de la realidad actual de la juventud en entornos urbanos japoneses de bajo nivel, una descripción de los millenials que ha conocido el director de la película, pero en vez de hacerla en forma de cine de autor o más intelectual, se nos presenta en una especie de comedia romántica muy cañera y con mucha fuerza en su argumento y su estética.

  • Lo mejor de la película:

Normalmente nos cansan un poco este tipo de películas, pero esta nos ha enganchado en todo su metraje.

  • Lo peor de la película:

Un final muy abierto y para que cada uno piense lo que quiera.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *