Ong-bak y como descubrimos el Muay Thai

Aunque sea una película que con el tiempo se haya vuelto un poco mainstream y que ya todo el mundo conozca, aun nos acordamos de la primera vez que la vimos en el Festival de Cinema de Sitges y que en realidad nos traía algo nuevo y sorprendente; por eso hemos querido hablaros de lo que nos gusta esa película Tailandesa que nos enseñó lo que era el Muay Thai, como todos sabréis se trata de Ong-Bak y queremos que veáis que no es una simple película de artes marciales más, aunque lo parezca.

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Tony Jaa

El argumento os sonará, se trata del chico más fuerte y ágil de un pequeño pueblo de Tailandia en el que la situación económica no está muy bien, pero no se preocupan porque tienen una estatua de Buda que saben que les protegerá. Todo cambia cuando unos malvados cortan y se llevan del pueblo la cabeza de la estatua; entonces será el chico quien tendrá que ir hasta la capital a recuperarla, llevándose consigo todos los dineros y esperanzas del pueblo para su misión. En la capital encuentra el que cree que es un pariente suyo, que ahora actúa como timador para ganarse la vida; y éste le hace luchar para ver si puede ganar algún dinero a su costa, al ver lo bien que lucha, querrá seguir aprovechando, pero la mafia que controla las luchas ilegales (que por casualidad es la misma que posee la cabeza del Buda) también le perseguirá para que luche por ellos y el público de los combates lo adorarán como a un Dios. Al final, el pariente se conmueve y decide ayudarlo en su misión como sea, así irán a buscar el cuartel general de la mafia y a luchar con quien sea necesario para conseguir recuperar la cabeza de la estatua.

Casi lo más impresionante de la película son sin duda los primeros minutos, la escalada al árbol de todos los chicos del pueblo, pegándose unos a otros para poder ser el primero y ser considerado el más fuerte del pueblo; una escena trepidante con una acción sin descanso y unas acrobacias imposibles, sin usar ni un efecto especial, cables, etc. Tan solo la dureza de unas imágenes que podrían ser reales, eso nos hace pensar que vamos algo nunca visto. Más tarde, la película pierde algo de fuerza y se vuelve un poco menos salvaje.

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Sin trucos ni dobles

La película no tiene una gran profundidad de pensamiento, ni siquiera un mensaje moral, en realidad no es más que una película de artes marciales, sin embargo nos impresionó en su momento porque nos enseñó lo que era el Muay Thai, que no entendíamos en sus entrenamientos (garra de ogro, cola de cocodrilo…) pero que veíamos más salvaje que el kung fu en sus peleas; también nos trajo una nueva estrella (Tony Jaa), que dominaba muy bien el estilo y que, como Jackie Chan en su época, se jactaba de no usar dobles ni efectos especiales para las escenas peligrosas, así que incluso las repetían más de una vez de distintos ángulos para que el público se quedara impresionado (aunque a veces fuera un poco cansino). Y como el actor principal, aunque supiera mucho de peleas, no era demasiado expresivo (vaya, que lo de actuar lo llevaba un poco mal), se le añadieron dos protagonistas más, dos talentos tailandeses que dominaban muy bien lo que hacían delante de la cámara, y con unas personalidades que se contraponían muy bien con el carácter de Jaa, lo que daba algo más de personalidad a la cinta, no la de un tipo con cara de palo dando patadas y codazos.

Técnicamente, aunque para su país y su época debió ser una buena producción, se nota que no pudieron gastar mucho dinero en nada, sin embargo, al director le salió muy bien mostrando la parte más pobre de su país, rodando casi todo el metraje en exteriores reales y usando una excelente música de la tierra, muy étnica y muy local, que nos hace pensar en como es la auténtica Tailandia (no esa de los turistas y los templos), y que acompaña muy bien y de una forma muy poco vista las genialmente pensadas y realizadas escenas de acción dándoles un toque de calidad, y de las cuales nos fijamos en la rareza de que, en una película de artes marciales, estén más trabajadas y logradas las persecuciones (sobretodo la de los tuk tuk) que las escenas de pelea, aunque estas también sean impresionantes, al menos la del ring clandestino, enlazando contrincantes y tonel cameo de Takeshi Kitano.

El director de la película es Prachya Pinkaew en la que fue una de sus primeras películas y se convirtió en su mayor éxito, y que después no siguió con las partes siguientes, pero si se especializó en películas de Muay Thai, rodando algunas más con Tony Jaa, y otras con Jeeja Yanin (como Chocolate).

Como ya hemos dicho, su protagonista es Tony Jaa, exportador de esta arte marcial y encasillado en las mismas películas hasta que se cansó y anunció que se retiraba, sin embargo ya ha vuelto a actuar. Y sus dos compañeros de reparto fueron Petchtai Wongkamlao, que empezaba su carrera como actor cómico y que ha seguido como secundario e incluso como director de algunas películas; y Pumwaree Yodkamol, que hizo alguna película más con Tony Jaa, pero ahí se quedó.

En definitiva, una buena película de artes marciales que enseñó a todo el mundo lo que era el Muay Thai y como luchaban los tailandeses, pero que además destaca por algunas escenas que de aquí a unos años podrían convertirse ya en míticas para el cine de acción; también sirvió para que el cine tailandés empezará a ser bien considerado dentro de los circuitos asiáticos y a verse en todo el mundo.

  • Lo mejor de la película:

Esa música que hace que una producción barata pueda tener escenas hipnóticas.

  • Lo peor de la película:

Un villano con muy poco carisma, fuerza, etc. (todos los héroes se miden por el nivel de sus enemigos).

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