Aragami, un duelo espectacular

Aragami

De nuevo nos encontramos con una de esas parejas míticas del cine asiático extremo, y con una película japonesa de “samuráis” muy distinta a lo que estamos acostumbrados: Aragami, una historia tanto de katanas, como de terror, como filosófica dirigida por Ryuhei Kitamura y no protagonizada, pero con la intervención de Tak Sakaguchi, la pareja que ya vimos en Versus o Alive. Nos ha sorprendido esta película, ya que más que una historia convencional narrada en un estilo convencional, se trata casi de un reto sobre cómo hacer una película entera con sólo dos personajes encerrados en la misma habitación y no perder el interés del público en ningún momento, también ayuda su corta duración, pero eso sólo es algo extra; este reto lo tuvieron el director con Yukihiko Tsutsumi en una noche de borrachera y cada uno hizo su película, la otra es 2LDK.

Quien no quiera spoilers que no lea el siguiente párrafo dónde contamos toda la historia, porque la película entera intenta sorprender a cada momento y no tiene ningún tipo de gracia si ya se sabe lo que va a pasar.

Aragami
Eligiendo las armas del duelo

Todo empieza con dos samuráis heridos de muerte que logran escapar de la batalla y refugiarse en un templo; después de descansar y curarse las heridas, uno de ellos sobrevive, pero el otro no. El superviviente conoce al habitante del templo, que le ha ayudado en su convalecencia y después de una buena comida, se ponen a hablar; el morador del templo le cuenta que en esa montaña habita un demonio Tengu llamado Aragami y que come carne humana; después de unas copas, le confesará que él es en realidad el famoso samurai Musashi Miyamoto, que consiguió la inmortalidad después de comer carne humana y ahora se ha convertido en Aragami; que le ha dado de comer al samurai la carne de su amigo y que ahora también él es inmortal, y que lo necesita para batirse con él en un duelo y que lo mate, porque ya está cansado de que nadie le pueda vencer.

En realidad, tanto por el argumento, como por la portada, el trailer, la imagen general o incluso por sus personajes, podría parecer que se trata de una película llena de luchas y katanas, pero no es así, más bien es una película de discusiones, en la que toda la historia y todas las sorpresas son contadas y las luchas son sólo dos y no demasiado largas; pero no os desaniméis por eso, porque incluso así, no pierde la emoción en ningún momento, con una historia sorprendente y metiendo flashes, truenos y otros efectos, incluso mucho movimiento durante las conversaciones, a veces deleitándonos más con el ambiente que con la historia en si. Empezando con algo que parece más o menos normal y tranquilo, hasta casi la mitad de la película, cuando el samurai se empieza  dar cuenta de lo que sucede en realidad y vemos su sorpresa al mismo tiempo que la felicidad y pasividad de Musashi, con dos personajes completamente opuestos, pero compartiendo una situación de la que no pueden escapar y con la que tendrán que afrontar su destino.

Aragami
Una lucha sin igual

Toda la película es muy oscura (normal, si pasa toda dentro de un templo y de noche), pero con una buena fotografía que nos deja ver sólo las partes del escenario que le interesan y los movimientos en su momento justo, con una cámara que no para de moverse incluso en escenas tranquilas para no aburrir al espectador y con algunos efectos de luz aunque simples, realmente bien encontrados. Todo nos crea una sensación tanto de terror, como de intriga por conocer toda la historia, como de tensión esperando a las inevitables escenas de acción que llegaran al final; junto con algunos toques de humor bastante sutil, hace que este experimento se acabe convirtiendo en una película completa, mucho más admirable que cualquier aventura llena de luz, efectos especiales y colorido.

Igualmente nos han sorprendido algunas cosas como el vestuario (casi de Locomia), las pelucas de reinona y la música de peli porno durante las escenas más relajadas, pero suponemos que forman parte de ese toque de humor que se va dejando entrever de vez en cuando.

Que decir de su director Ryuhei Kitamura (Versus, Azumi) uno de los directores japoneses especializados en cine extremo, no en gore y tal, pero si en películas cañeras, llenas de acción y con bastante desfase. Y en cuanto a sus actores, quizás nos ha convencido más Kato Masaya (Brother) en el papel de Musashi, pero también porque su papel daba más juego; su pareja Takao Ohsawa (Goemon) tiene un papel algo más discreto; y sobretodo la desfasada aparición de nuestro amigo Tak Sakaguchi al final de la película.

En definitiva, una película que responde a un reto entre dos directores de hacer algo con sólo dos personajes encerrados en una habitación: reto superado! Quizás con más discusión que lucha, pero no por eso poco interesante y extremo.

  • Lo mejor de la película:

Su final es lo más extremo que puede haber.

  • Lo peor de la película:

Sobra la chica, que no pinta nada y rompe la dualidad de los personajes.

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