For love’s sake (Ai to Makoto), con un poco de todo

Todos los fans del cine asiático más extremo, seguro que también lo sois de uno de nuestros ídolos Takashi Miike, y como fans de este gran director japonés, también deberéis saber que cada año dirige dos o tres películas como mínimo. Pues bien, hoy queremos traeros una película algo “diferente” que ha hecho este año, se llama For love’s sake, o en su versión nipona Ai to Makoto y resulta de una mezcla de géneros muy atrevida, entre musical, peleas y melodrama; podríais pensar que esto es demasiado raro como para que os guste y que quedará algo experimental; ni mucho menos, se trata tan sólo de un live action y le ha salido una película redonda, llena de acción, divertida y con lo mejor de cada casa.

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Makoto

La historia es sencilla pero divertida, un niño salva a una niña de un accidente en la nieve, pero se dan cuenta de que no son de la misma clase (él es kinki y ella es pija). Al cabo de unos años se reencuentran en la calle (más concretamente en una pelea callejera) y ella hace lo posible para que él vaya a estudiar a su instituto de pijos, mientras se empieza a enamorar de él y sobretodo a querer cambiarlo y convertirlo en buena persona. Pero él sabe que no encaja allí y hace las mil gamberradas y se porta todo lo peor que sabe para que le echen; cuando ella se entera lo sigue hasta el instituto dónde está la peor calaña de Japón, y ve que se ha convertido en el líder a base de peleas y de ser el más chulo de todos. Ella intentará recuperarlo y él pasará de todo sin dejar de meterse en más peleas y de ir a la suya.
Como sabréis muchos de vosotros, Miike no es famoso por su originalidad, sino por su puesta en escena, siendo la mayoría de sus películas actuales una adaptación de sus referencias básicas de juventud. En este caso vemos que adapta un manga clásico, pero no es esto todo lo que versiona, sino que lo hace con distintos estilo que nos recuerdan a otros referentes. La película empieza directamente como un musical lleno de videoclips de J-pop, al principio nos recuerda a un West side story, con la primera pelea luchando y cantando y bailando, pero en seguida adquiere una forma propia viendo una historia en la que no pasan más de dos minutos sin que alguien se ponga a cantar o a bailar. Cuando cambian de instituto le vemos un aire a lo Crows zero (del mismo Miike), usando de nuevo el subgénero de las pelease entre estudiantes de instituto, pero de nuevo se separa un poco del género y lo convierte en algo mucho más humorístico, introduciendo unos personajes tan típicos de manga, que sólo pensar en ellos te entra la risa. Al final, se deja todo a parte y se introduce en el género más romántico, eso sí, con una imagen y un ritmo más típico de una película oscura y violenta.
Así Takashi Miike lo vuelve a hacer y de nuevo reinventa los géneros a su gusto, adaptando lo que ya conoce para no entretenerse pensando un guión y dedicarse más a la parte estética y a la acción.

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Ai

Algunos os dirán que la película pierde el ritmo hacia mitad del metraje, pero la verdad es que nosotros no lo vimos así; es una película disfrutable de principio a fin, es verdad que la parte de las peleas es mucho más divertida y frenética, pero lo único que hay que hacer es saber adaptarse a los cambios de género que se nos propone y no esperar una continuación formal de los sucesos, sino que simplemente, como en muchas de las películas de Miike, hay que sentarse en la butaca y prepararse para digerir todo lo que te eche encima, ya sean videoclips, peleas e insultos o sentimientos a flor de piel. Eso sí, la imagen y estilo se mantiene durante toda la película, cogiendo mucho del manga y bastante también de películas antiguas de institutos japonesas.

Los protagonistas hacen una buena pareja, aunque no tengan tanta química como debería ser, pero tampoco la necesitan porque sus personajes no se acaban de ver juntos tampoco: Satoshi Tsumabuki (Villain o Smuggler) y Sakura Andô (Love exposure); aunque la película se basa mucho en algunos personajes secundarios, más divertidos que otra cosa, y que hacen más completo el universo imaginario dónde transcurre.
Y que decir de Takashi Miike, como ya hemos dicho muchas veces, una de las personas por las que se empezó este blog, con algunas maravillas como Zebraman, Crows Zero, Ichi the killer o Audition; un director muy trabajador (haciendo ahora menos películas al año, pero algunas igualmente) y con un estilo indescriptible.

En definitiva, una película divertida como ninguna, eso si, para los que estén dispuestos a reírse de la película en sí y a aceptar todo lo que nos proponga Takashi Miike; una rareza conceptual que bebe de muchas fuentes y las mezcla en algo muy disfrutable para los más japonéfilos y para todos los amantes del cine sin reparos y un poco loco.

  • Lo mejor de la película:

Algunos personajes secundarios y algunas situaciones de morirse de risa; todos los pequeños detalles que la hacen grande.

  • Lo peor de la película:

Al igual hablamos influidos por nuestra admiración a Takashi Miike y en realidad no es para tanto.

Eso llamado El peix sebastiano que nos obligaron a ver antes de la película en el Festival de Sitges: insoportable!

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