La Filipinas más dura en On the job

On the job

Otra de las películas del Festival de Sitges que nos entusiasmó y sin esperarlo ni por un momento fue On the job, un thriller filipino no muy diferente en imagen y desarrollo a los que estamos acostumbrados (de países como India, Filipinas, etc. no de Corea, claro está), pero con una premisa muy original (tal vez basada en la realidad) y una estructura bastante potente en cuanto a la manera de contarnos la historia, y es que Erik Matti sabe como cautivarnos sin perder en ningún momento su estilo y el saber hacer cine de calidad con poco dinero.

On the job
Los asesinos de la cárcel

La historia trata sobre dos presos que son sacados de la prisión algunas veces para cometer unos asesinatos que les van ordenando; a cambio, ellos pueden pasar un día entero con sus familias y ganar algo de dinero, pero deben volver a la cárcel el día siguiente para que nadie sospeche de ellos y no haya ninguna pista de quién ha podido cometer el asesinato. Paralelamente, hay un policía que está investigando un caso importante de corrupción en las altas esferas del gobierno (a las que pertenece su suegro) y que se va acercando peligrosamente a los que más mandan para involucrarlos a todos en un gran escándalo; durante su investigación da con toda una estructura de poder, y se da cuenta de que esta estructura está cayendo desde abajo hasta arriba porque todos están siendo asesinados, lo que le va llevando poco a poco a nuestros dos protagonistas, ya que ellos son los que, sin saberlo, trabajan para esos jefazos. Después de un buen rato de jugar al gato y al ratón, acaba descubriendo toda la trama y hace todo lo que puede para ir tirando de estos asesinos (los únicos que quedan en la organización, ya que los del resto de ramas ya están muertos) para sacarles información y poder llegar hasta arriba del todo. Pero las altas esferas no dejarán ni que los asesinos hablen, ni que el policía siga con la investigación.

El inicio de la película es realmente contundente, mostrándonos uno de los asesinatos sin saber nada de lo que está pasando, pero en una escena muy bien trabajada, seguida de la visita a la familia y la vuelta a la cárcel sin que nadie cuente nada al espectador, dejando que seamos nosotros los que nos vayamos enterando de lo que pasa. El resto del desarrollo va siguiendo y alternando escenas de acción con otras de investigación, todas ellas con un ritmo no trepidante, pero muy movido en todo momento; los únicos momentos en los que se para es cuando el policía va hablando con su suegro y muy lentamente van tirando cada uno para su lado, a ver si pueden hacer caer al otro.

Y aunque la película parezca completamente de acción, este no es su punto más fuerte, sino que casi toda se basa en las relaciones personales y en las reacciones muy humanas de cada uno de sus protagonistas ante situaciones extremas en las que no saben qué hacer: el policía que debe delatar a su propia familia, el asesino mayor que piensa que su discípulo va a matarle, las huidas cuando la policía les va detrás, el encontrarse cara a cara los asesinos con la policía sin haber pruebas de nada, pero con mucha tensión… y así toda la película con una gran tensión entre cada uno de ellos, sin ninguna excepción.

On the job
Genial la actuación de Joel Torre

En cuanto al apartado técnico, debemos advertir que es una película rodada con pocos recursos, pero no importa, ya que al estar ambientada en los barrios más pobres de Filipinas y al jugar más con los personajes y con escenas de acción sin coches, ni armas… así que incluso el haberla hecho sin presupuesto le da más aire de historia realista y que podría estar pasando ahora mismo.

Destacamos la actuación de Gerald Anderson y Joel Torre, los dos asesinos que crean una pareja que funciona muy bien como dualidad entre experiencia vs. Ímpetu, pero sobretodo nos impresionó Joel (el mayor de los dos). En cuanto a su director Erik Matti (Tiktik the aswang chronicles, Gagamboy), aunque haya rodado pocas películas, es uno de los más reconocidos actualmente en el ámbito internacional, y se va abriendo camino entre los fans del cine asiático.

En definitiva, una genial película, más en su concepción y desarrollo que en su imagen y parte técnica, pero que encantará a todos los amantes de los thrillers de verdad con policías, asesinos, corrupción, persecuciones, investigación…

  • Lo mejor de la película:

La cárcel en la que viven los protagonistas, nunca habíamos visto nada igual.

  • Lo peor de la película:

Puede que no os guste ese ambiente sucio y pobre, pero es genial.

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