Los inicios de splatter moderno con Machine Girl

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Hoy recuperamos un clásico de Noboru Iguchi, y una de esas películas por las que la gente suele decir que los japoneses están locos y hacen un cine muy extremo. Machine girl es un splatter japonés, no de los primeros, pero si uno muy significativo, con mucha sangre, grandes dosis de acción y también colegialas; y como no, con la presencia de Asami (nos encanta).

La historia viene a ser una típica historia de abusos de instituto, en la que una banda de niños malos abusa de los más débiles; el lider de la banda resulta ser el hijo de un importante yakuza y descendiente de un gran clan ninja. Pero un día se le va la mano y acaba matando a una de sus víctimas; ese niño es el hermano de una chica muy dura, que hará lo que sea para averiguar quien hizo daño a su hermano y por vengarse, y cuando decimos lo que sea, es lo que sea, hasta llegar a enfrentarse sola con toda la banda de yakuzas, perder un brazo y ponerse una ametralladora en lugar de ese brazo para llevar a cabo su venganza. En el camino se aliará con otra guapa y dura guerrera que también perdió a su hijo de la misma manera, y las dos lucharán hasta el final para acabar con todo lo que se les ponga delante.

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Personajes y situaciones al límite

Nada más empezar la película, podemos contemplar a una joven y sexy colegiala con un arma imposible (la ametralladora en el brazo), con una gran y violenta escena de acción y unos títulos de crédito que por su música y su estilo, nos recuerdan a series de los ’70 del estilo de Starsky y Hutch; en esa escena ya tenemos los típicos chorros y aspersores de sangre de los splatters, muchas mutilaciones y efectos especiales, buenos maquillajes y una escena de acción muy completa y bien dirigida. Al finalizar los títulos, nos cuentan como se llegó a esta situación, con una historia bastante más lenta y aburrida, pero esencial para entender lo que motiva a la protagonista después. Se empiezan a mezclar distintos elementos de la trama de forma algo inconexa (y es que se nota que lo de contar historias de forma coherente y progresiva no es el fuerte de Iguchi). Se pasa media hora de película así, pero a partir de entonces, se desata la acción y la sangre (y ahí es dónde Iguchi de verdad muestra todo lo que sabe hacer), empieza una locura que durará todo lo que queda de película, siendo al principio más radical, y volviéndose cada vez más tonto (pero bestia) y dándonos más ganas de reírnos de todo.

Esta película, como comprobaréis bebe sin ocultarlo de la original idea de El ejercito de las tinieblas (en el que el protagonista usaba una motosierra en lugar de su mano); se hizo en el mismo año que la famosa Tokio gore police, por lo que no podemos decir que ninguna se haya copiado de la otra, sino que eran dos amigos a los que les gustaba lo mismo; y de ellas han salido otras salvajadas como Yakuza weapon o incluso Planet terror de Robert Rodríguez. Así que ya se ha considerado como una de las obras fundamentales de Noboru iguchi (uno de los chicos más traviesos del Japón) y como un referente dentro del splatter japonés.

Sin lugar a dudas, su atractivo principal además de ser una de las primeras que nos mostraron tanta mutilación y esos característicos aspersores de sangre, son sus dos protagonistas, dos chicas bellas y mortales (como muchos soñamos tantas veces). Una es Minase Yashiro en el papel protagonista, y aunque aquí sea bastante joven, nos muestra una interpretación algo patética a veces, pero con unas grandes dotes para la acción; y una de las grandes musas del género: Asami, que también está bastante joven aquí, pero que ya nos deja ver su dureza inquebrantable y sus artes de seducción. Y, como no, lo que es habitual en este tipo de películas y en este grupo de directores, los efectos de maquillaje son obra de nuestro amigo Yoshihiro Nishimura. Todo ello dirigido por Noboru Iguchi, que como ya hemos dicho, no es un maestro contando historias, pero crea unas escenas de acción inimitables y tiene un gran sentido del humor (además de meter chicas guapas en sus películas y escenas subidas de tono). Después d erodar gran cantidad de Adult Videos (AV), este fue su primer gran éxito, junto con Robo Geisha, y más tarde ya entró al clud de la Sushi Typhoon y pudo hacer películas como Mutant Girls Squad o Karate Robo Zaborgar.

En definitiva, uno de los splatter japoneses más clásicos y recordados, tanto por su alto nivel de sangre y violencia, como por su buen humor, como por sus dos protagonistas y lo bien que encajan en pantalla; un imprescindible para los amantes del género y muy copiado más adelante.

  • Lo mejor de la película:

Sin duda el dueto de protagonistas, dos bellezas mortales que saben muy bien como dar caña con los puños y con sus armas de mujer.

Algunas escenas realmente divertidas, como los comandos de ninjas en chándal o los falsos jugadores de fútbol americano.

  • Lo peor de la película:

Que se haya repetido tanto esta fórmula y estilo, que ahora ya nos parezca más de lo mismo, aunque en su época fuera una pionera.

Y aquí os dejamos con los 5 primeros minutos de la película, que realmente valen la pena:

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