Promocionando una religión en Shaolin

shaolin

No creo que nadie haya vivido sin ver ni una película de Jackie Chan, y aunque muchos no lo sepan, varias de estas películas han sido dirigidas por Benny Chan, no os hablamos de las últimas películas hechas en Hollywood, ni de sus primeros trabajos de Hong Kong con Sammo y Biao Yuen, sino de su etapa de en medio, con películas algo menos conocidas como Who I am? o New police story. En su último trabajo juntos, Shaolin, Benny Chan crea una de las mejores obras de su vida, mientras que Jackie Chan parece que esté allí solo para apoyarle.

Shaolin es la historia de un general del ejército Chino en un periodo en el que el pueblo estaba sin comida y casi sin esperanzas, asolado por las guerras y el ejército tenía todo el poder y hacía lo que quería. Este general no respeta nada, ni siquiera la religión y persigue a un fugitivo por todo el pueblo, llegando a entrar en un templo budista y a acabar con unos cuantos monjes y destrozar el templo; más tarde las tramas políticas le salen mal y se ve obligado a desertar, acabando como refugiado en el mismo templo, los monjes le dan asilo porque su religión así lo manda y él va congeniando con el budismo, sus nuevos compañeros y las artes marciales que allí se practican cada vez más. En la parte final de la película, los monjes se llegan a enfrentar con todo el ejército y sus aliados occidentales en una sangrienta batalla en la que predomina la artillería más que las artes marciales.

Esta película está en parte subvencionada por la asociación de Shaolin de China, por lo que se trata sobretodo de una manera de dar a conocer la religión budista y la cultura y hábitos de Shaolin, sin embargo está muy bien situada dentro de su contexto y en una historia con suficiente interés cómo para que no sea tan solo propaganda; para ello eligieron a algunos monjes reales combinados con algunos de los grandes del cine de artes marciales, cómo Jackie Chan, el cual aparece tan solo unos instantes haciendo de cocinero y con una pequeña escena de lucha de las suyas, cómo ya dijimos en su momento está claro que el hombre se hace mayor y que, en este caso y dada su amistad con el director, actúa solo como reclamo para que el gran público vaya a ver la película.

Shaolin - Benny Chan
Andy Lau imparable

No obstante el nivel general de la película es muy elevado, conteniendo todos los elementos necesarios para hacer una muy buena película de artes marciales: una historia atrayente, unas escenas de lucha muy bien coreografiadas, unos grandes actores que hacen muy bien su trabajo, una ambientación completamente realista y dentro de un contexto histórico… y sobretodo un regusto a cine clásico de Hong Kong, y la sabiduría y experiencia del director que sabe contar bien la historia, introduciendo escenas de lucha pero sin que ellas sean el grueso de la película, con un ritmo ni demasiado lento ni demasiado rápido (pero siempre interesante) y sin caer en la trampa de intentar hacer cosas espectaculares porque sí, todo lo que sucede está bien justificado.

Cómo ya hemos dicho antes, el director Benny Chan es un experto del cine de artes marciales, habiendo trabajado en bastantes ocasiones con Jackie Chan, pero también con otros actores míticos, como Donnie Yen con quien hizo dos series para TV (una de ellas basada en el mítico Chen Zhen iniciado por Bruce Lee en El puño del dragón) o Nicholas Tse que hace un papelón en esta película; el protagonista de la película es Andy Lau (Infernal affairs o La casa de las dagas voladoras entre miles de películas más y con varios premios), en definitiva un actorazo que aquí lo vuelve a bordar tanto como actor cómo luchando.

En conclusión, se trata de una película hecha como los clásicos de artes marciales: bien contada, bien interpretada y con una buena acción. Llevada a cabo por una gente con mucha experiencia en el tema (y eso se nota). Y aunque en realidad tenga objetivos propagandísticos, lo puedes olvidar fácilmente y disfrutarla cómo es debido.

  • Lo mejor de la película:

Nos encantó el aire clásico y gris que tiene, creando algo de calidad y no demasiado espectacular sin sentido; aunque la última y sensacional escena no tiene desperdicio.

Se nota el saber hacer de todos los que trabajan en ella.

  • Lo peor de la película:

Lo mal que nos ponen a los occidentales, simbolizados por un pésimo actor y un personaje casi de risa de lo patético que es.

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