Queréis más katanas? Pues Death trance

Para acabar con nuestro especial homenaje a Tak Sakaguchi, con algunas de las películas extremas que ha protagonizado y de las que aun no os habíamos hablado, lo hacemos con uno de sus trabajos más famosos: Death Trance, una película japonesa extrema llena de luchas, de katanas y de personajes extraños, lo que podríamos decir que es un wuxia, aunque muy alejado de su definición clásica; otra de esas películas que parecen haber sido pensadas especialmente para darle un papel a Tak que aproveche su chulería y sus estilo de lucha callejera; sin embargo, aunque no sea una gran maravilla nos ha gustado bastante.

Death trance
El gran Tak Sakaguchi

La historia es más bien escueta, y aunque sea una película de hora y media, se nos acaba haciendo bastante corta. Un luchador experto e imbatible roba un ataúd de un templo de monjes, sabiendo que ese ataúd es capaz de concederle a quien lo lleve a un lugar concreto, cualquier deseo. El conocimiento de que este tipo viaja con el ataúd propicia que varios grupos le vayan siguiendo para robárselo a él: un grupo de bandidos algo mediocres, un monje del monasterio que conoce su terrible verdad y quiere devolverlo, otro luchador que quiere resucitar a su hija y una mujer muy enigmática y poderosa que resulta ser un ángel caído. El ataúd es en realidad el presidio de la diosa de la destrucción, que intentará destruir el mundo cuando la liberen, pero eso no detendrá al protagonista que tiene unos planes y un destino muy especiales.

Como veis, no es una película que se base en una buena historia, ni en ser enigmática, ni épica, ni nada de eso; sino que se trata tan sólo de un gran ejercicio audiovisual con mucha fuerza, en el que destaca por encima de todo una estética fantástica y muy cuidada, alejada de casi todo lo convencional, y una acción trepidante, dominada sobretodo por las luchas con katanas y algunas otras armas, cada cual más fantástica que la anterior. Alejaos de ella si estáis buscando algo que os haga pensar o estremeceros y vedla tan sólo cuando tengáis ganas de ver algo entretenido y pasar un buen rato disfrutando de una película japonesa extrema y bien ejecutada.

Particularmente, hay algunos puntos que podríamos destacar de esta película que la hacen ser distinta a otras de su género:

  • Death trance
    Y Kentaro Seagal

    El estilo inconfundible de su protagonista, Tak Sakaguchi, con esas luchas callejeras y sin ningún tipo de sentido, pero totalmente brutales y demoledoras; también su chulería cuando hasta él mismo se cree que es lo mejor y un papel que está pensado expresamente para que lo interprete él y que con nadie más habría sido lo mismo.

  • La ambientación fantástica en la que se recrea la película, que no nos deja pensar en ningún lugar ni momento concreto, sino en un mundo entero salido de la imaginación de una persona; con un cuidado muy grande en cada diseño de personaje, sus ropas, sus armas, su estilo de lucha, los monstruos y fantasmas… y casi intentando crear una nueva mitología.
  • El gran trabajo del director Yuji Shimomura, acostumbrado a ser director de escenas de acción de películas como Versus, Aragami o Shinobi y director de algunos videojuegos de acción, pero esta es su única película como escritor y director y, aunque consigue un resultado espectacular, se nota su falta de costumbre en buscar una gran historia que acompañe a la acción.
  • La banda sonora compuesta por una de las bandas más famosas del J-pop o más bien rock japonés: Dir en Grey, con la que tenemos una buena ambientación roquera e incluso algunos momentos más heavys en todas y cada una de las escenas de acción.
  • La inclusión de algunos secundarios como Kentaro Seagal (el hijo de Steven Seagal), que es bastante mediocre, pero hace gracia verlo allí; y algunos personajes sacados de las aventuras del director en el mundo de los videojuegos, un mundo en el que también hay actores, aunque no sean tan conocidos.

En definitiva, una película llena de acción para pasar un buen rato y reír un poco, casi sin sentido y sin ningún tipo de historia que seguir, tan solo unas cuantas luchas a katana y unos personajes bien diseñados, aunque sin personalidad. Podéis disfrutarla sin problemas si sabéis lo que vais a ver.

  • Lo mejor de la película:

Nos encanta ver a Sakaguchi hacer estos papeles, incluso se le ve disfrutar y ser él mismo en vez de actuar.

  • Lo peor de la película:

Alguna escena en la que el director intenta salirse, como la de los muñecos, y que queda muy ridícula e innecesaria.

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