The ancient Dogoo girl, el J-drama extremo

Hoy os traemos otra reseña de cine asiático extremo, sin embargo os diremos que no se trata de ninguna película, sino que es nuestro primer J-drama; tampoco penséis que es una de esas series tontas o románticas (eso no va con nosotros), se llama The ancient Dogoo girl (Doguchan) y es una serie sobretodo con espíritu tokusatsu dirigida ni más ni menos que por Noboru Iguchi (Robogeisha) y con efectos especiales de Yoshihiro Nishimura; con estos dos personajes podéis adivinar como será, pero ahora os lo contamos.

Dogoo girl
Doguchan

La historia trata sobre un chico (no demasiado popular, por cierto) que se dedica a ayudar a su padre con unas excavaciones que está realizando como arqueólogo; durante estas excavaciones, el chico encontrará un hallazgo y desenterrará a una chica guapa pero extraña. Después ella le contará que es una cazadora de demonios (ogros o yokais, depende de la traducción) y que lleva 10.000 años durmiendo, le convertirá en su esclavo y empezará a perseguir yokais y luchar con ellos con la ayuda del chico y de un pequeño artefacto que utiliza como arma y armadura. El chico, sin embargo, tendrá que intentar seguir con su vida normal e introducirla a ella en la escuela, con sus amigos, etc. lo que hará que la serie se transforme no solo en unas luchas contra demonios, sino también en situaciones graciosas de ella intentando llevar una vida “normal” y enamorándose de él.

Como ya hemos dicho, se trata de una serie al estilo tokusatsu, así que no esperéis grandes presupuestos ni buenas tramas que sigan una historia; tan solo se trata de un producto de Serie B que se basa en lo que saben hacer mejor sus responsables: enseñar un poco de carne (sin abusar tampoco), unas luchas entre espectaculares y ridículas contra unos monstruos de látex, y unas situaciones bastante absurdas la mayoría de veces. El mayor atractivo de la serie es, como muchos habréis supuesto ya, la protagonista que está de bastante buen ver y, cuando no va semidesnuda (aquí tenéis la foto para comprobarlo), la vemos disfrazada de colegiala, así que es todo un imán para atraer a los japoneses más salidos a verla, también a algunos de nosotros, aunque sea solo por reírnos un poco.

Dogoo girl
Doguchan de colegiala

En cuanto al desarrollo de la historia, el primer episodio empieza bien ya que se trata de la introducción y nos puede sorprender un poco, pero a partir del segundo ya vemos como se convierte en un monstruo por episodio y en tener que descubrirlo y luchar con él (siempre con las mismas técnicas). Más adelante, cuando ya hemos perdido la esperanza, nos encontramos con algunos episodios distintos y que parecen mucho más trabajados, pero que al final tampoco aportan nada. Y en los últimos episodios, ya intenta asimilar algo de trama, pero lo hace poniéndose sentimental y aquí es dónde aun lo hace peor, ya que si la serie está dirigida a un público que solo quiere chicas sexys y risas, deberían darnos un final apoteósico con un súper monstruo final y situaciones aun más absurdas, no ponerse sensibles. Eso si, como episodios individuales si que tienen alguna historia más trabajada y distinta y nos llevan por distintos estilos pasando por el cyberpunk, el terror, el romanticismo, la reivindicación, etc.

Dogoo girl
Doguchan en plena acción

No desprestigiamos la labor de Noboru Iguchi como director, ya que la serie tiene muy buenos momentos y nos ha hecho reír bastante, además sabemos que debe ser difícil seguir un ritmo así durante una serie entera sin hacerse repetitiva, pero seguro que con más tiempo y pensando un poco más en lo que hacía, le hubiera podido salir algo impresionante. Aun nos gusta más el trabajo de Yoshihiro nishimura y como con tan poco dinero consigue unos efectos especiales, no diremos realistas, pero si bastante impactantes. En cuanto a la protagonista, Erika Yazawa, solo decir que salió del grupo musical Idoling!! Y que como actriz no ha hecho casi nada, y eso se nota bastante, sin embrago se le puede perdonar porque es muy guapa, nos enseña bastante carne y se la ve muy simpática, siempre riendo y haciendo reír, cuando no hace posturas para quedar sexy delante la cámara, las hacer para quedar graciosa.

En definitiva, como J-drama no vale mucho, sobretodo si intentamos fijarnos en la historia; pero conserva perfectamente el espíritu del tokusatsu y para ver algún episodio de vez en cuando no está nada mal (incluso si no queréis seguir el orden, no pasa nada). Algo sexy y divertido para pasar 20 minutos entretenidos cuando haya ganas.

  • Lo mejor de la serie:

El desfile de monstruos imposibles y algunos momentos de lucidez de la protagonista que nos hacen reír como nunca.

  • Lo peor de la serie:

Que tenga un final tan sensiblero desentonado.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *