The blood of wolves, vuelve el cine de yakuza

The blood of wolves

Una curiosidad que vimos este año en el Festival de Sitges, nada más y nada menos que una película japonesa de yakuzas imitando perfectamente el género en los años ’80; se llama The blood of wolves y la verdad es que si os gusta este género, la consideramos una aproximación bastante acertada, con todos los elementos de las películas clásicas que recordamos y un guión bastante usado ya, pero siempre efectivo y fácil de variar y de dar un punto de vista objetivo.

The blood of wolves
El tipo duro y el novato inocente

Los protagonistas son un policía veterano acostumbrado a llevar casos relacionados con la yakuza y un joven y novato aprendiz que le asignan cómo compañero y al que tendrá que enseñar cómo moverse por este mundo. Al principio le intentará dejar claro lo duro que es eso de diversas maneras, siempre buscando el enfrentamiento directo con la mafia, pero en cuanto empiecen a tener los primeros casos serios deberán cambiar la estrategia y el joven se dará cuenta de que su compañero no es todo lo limpio que debería ser, sino que más bien juega con los capos de las dos mafias principales, aceptando sobornos, pasando alguno crímenes por alto, involucrándose personalmente… Estas observaciones juntamente con algún problemilla en el pasado laboral de su compañero, le harán ir a hablar con su jefe, quien después de oír lo que pasa, intentará que el nuevo consiga pruebas para acusar a su compañero quien se supone que es un corrupto. Poco a poco, los dos irán trabajando juntos y conociéndose mejor el uno al otro, hasta que el nuevo se dé cuenta de que todo lo que hace su compañero es realmente necesario y que sólo se encarga de mantener la balanza de poder para que la cosa no vaya a peor y no se cree una guerra de bandas que salpicaría a los ciudadanos inocentes.

Consideramos que esta película es un puro ejercicio de nostalgia, no de los verdaderos clásicos (que serían los de los años ’60 y ’70, que tenían una forma y contenido muy distintos) sino a los yakuza eiga de la década de los ’80 y ‘90, liderados por Takeshi Kitano (por popularidad) pero con otros grandes exponentes, incluidos los films de mafias americanos (muy similar a Training day); por lo tanto no tendremos ninguna novedad o sorpresa por parte de guión ni de ejecución o imagen, pero para los viejunos que pensamos que el cine de antes siempre fue mejor, pues se convertirá en una buena película fuera de su tiempo; centrándose más en las relaciones personales y los dilemas internos que en la pura acción, que es lo que motivaba la primera etapa de este género.

The blood of wolves
Situaciones tensas, pero sin pasarse

Así que si vamos a buscar una película de acción potente, tampoco encontraremos aquí lo deseado, ya que la poca violencia que vemos es algo bastante verosímil y muy callejero; es decir, ni coreografías bien pensadas, ni persecuciones de coches o disparos, etc. si no más bien empujones por la calle, bofetadas en la cara con la mano abierta para amenazar y mostrar superioridad, como máximo algún navajazo… nada que no pudiéramos encontrar a día de hoy en las calles de cualquier ciudad, todo con una pinta bastante sucia y desordenada, como debe ser cuando se abordan temas realistas, pero sin dejar de introducir un poco de humor en forma sutil y algo negro para crear un ambiente más de película.

Lo que sí que nos ha sorprendido un poco es que la película esté enfocada siempre des del punto de vista de la policía y no de la yakuza, y esto es un enfoque muy americano, que sean los bueno los que dominen la pantalla y que acabe con un mensaje algo moralista y didáctico (además del sentimental); Japón siempre ha tratado a los mafiosos como protagonistas absolutos y la policía como secundarios sin importancia en un afán por tener un género propio y distinto de cualquier país. Suponemos que esto ha sido tan sólo una cuestión de influencias del director y no un cambio de esquema, ya que los papeles de la yakuza siguen siendo muy importantes y casi la totalidad del argumento gira en torno a ellos, mostrando bien sus rituales, disputas, estructuras de poder…

El director es Kazuya Shiraishi (Devil’s path) que ya nos intentó cautivar con su primera película de yakuzas, pero no nos acabó de convencer con un formato algo innovador y más cercano a la sobriedad del cine actual. Y aquí lo que tenemos claro es que ha contado con dos muy buenos actores que han hecho que la película goce de más realismo: Koji Yakusho (Cure, The world of Kanako) y Shido Nakamura (Death note, Ichi).

En definitiva, un ejercicio de recuperación de un género que se estaba perdiendo, pero que llegará sobre todo a los más nostálgicos, sin llegar a interesar a las nuevas generaciones; de todos modos, os aseguramos que, lejos de ser una obra maestra, no está nada mal.

  • Lo mejor de la película:

Un argumento muy sobado ya, pero siempre efectivo.

  • Lo peor de la película:

El mensaje moralista final.

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