Un gran wuxia clásico, Swordsman

Ya sabéis que el wuxia es uno de nuestros géneros predilectos, y más allá de mostraros los nuevos wuxias que se van haciendo en la actualidad, queríamos destacar algunos ya clásicos que nos encantan y que marcaron a toda una generación de aficionados al cine de Hong Kong. Empezamos por Swordsman, quizás no es la más conocida de Tsui Hark, pero sí una de las mejores y más divertidas aventuras que se han contado en el cine de espadas. Además de ser una película de las que hacen historia, también ha tenido sus historias en el momento de su producción, pero incluso así ha conseguido ser una de las grandes de la época y uno de los wuxias más referenciados y admirados en la actualidad.

Swordsman
Unos protagonistas geniales

La historia empieza con el robo de un pergamino sagrado que contiene unas escrituras sobre artes marciales, un legado ancestral con un códice que revelará unos secretos a su poseedor que lo harán invencible. Se cree que un viejo maestro de artes marciales se ha hecho con este pergamino, por eso el emperador lo acecha, pero entran en escena dos aprendices de artes marciales, que le traen un mensaje al viejo y que, una vez todos reunidos, estalla una gran lucha de la cual sólo escapan ellos dos, que serán perseguidos por los hombres del emperador ya que llevarán consigo el secreto del escondite del pergamino. Escapando encontraran amigos y enemigos, algunos les ayudarán en su huida, les aconsejarán e incluso pasarán con ellos muy buenos momentos; otros intentarán robarles el secreto de cualquier manera, con la intervención de un gran experto en kung fu, una secta de adoradoras de las serpientes, su propia escuela de lucha o un espía del emperador. Después de muchas aventuras, deberán enfrentarse al emperador y a su propio maestro en una lucha final a muerte para proteger un secreto que jamás debería poseer ningún hombre.

La película entera es una gran aventura de corte clásico, con un suceso al principio que crea un conflicto, un héroe que se ve involucrado de manera casi casual y que deberá recorrer un largo camino para alcanzar su objetivo mientras va conociendo amigos y enemigos y va mejorando para poder enfrentarse a su último reto; todo ello muy mitológico y basado en los cuentos de toda la vida. Pero no por eso estamos hablando de que será una película épica o demasiado espectacular, sino todo lo contrario, la gracia de esta historia es que en verdad es una historia sencilla (aunque tenga muchísimos personajes y no pare de dar giros argumentales) y que se trata tan sólo de un poco de diversión y entretenimiento, sin más, sin pretender crear algo definitivo o sublime, sólo haciendo algo que le gusta al director y que cree que le va a gustar al público o que al menos pasarán dos horas de su vida  disfrutando.

Swordsman
Y unos secundarios muy carismáticos

Sin duda, lo más atrayente de la película es haber sido capaz de crear a un personaje tan carismático que, todo y no tener ningún atributo especial, es capaz de caer bien a todo el mundo, con su bondad, su pericia en artes marciales y su capacidad para descubrir las cosas de forma casual. Por supuesto, también colaboran una ambientación realista con un resto de personajes increíbles y muy dispares, una música excepcional que nos acompaña durante todo el rato y que incluso tiene una importancia especial en la historia como si se tratara de un personaje más o el tener unos enemigos a una altura muy superior a la del protagonista. Los efectos especiales, vistos en la actualidad, dan un poco de risa, pero en su momento eran de lo mejor y se agradece mucho un trabajo tan manual y artesano, muy bien cuidado en todos los sentidos al contrario de los actuales efectos digitales.

Como ya hemos comentado, esta producción tuvo bastantes problemas desde su inicio, empezando la dirección King Hu (Come drink with me, Dragon gate), que más tarde dejaría el proyecto y se tendrían que hacer cargo entre Tsui Hark (Zu warriors, Once upon a time in China) que en principio sólo era el productor, pero que dejó claro que la película llevaría su toque personal y con la ayuda de Tony Ching (Una historia china de fantasmas) y Ann Hui (Una vida sencilla), aunque hubo algunas diferencias entre ellos y bastante confusión, al final quedó una película muy completa y bien contada.

En cuanto al reparto, sólo decir que estaba formado por muchos expertos en artes marciales de la época, pero que es su protagonista Sam Hui (Mad misión, Ases del metal) y su acompañante femenina Cecilia Yip (Peace hotel) los que le dan sentido a la película y hacen que sea todo lo divertida y entrañable que es.

En definitiva, un wuxia clásico con una historia sencilla pero bien trabajada que nos narra una aventura muy completa y llena de personajes entrañables; una de esas películas que aunque no sean espectaculares visualmente te dejan con muy buen sabor de boca y son capaces de hacer disfrutar a cualquiera.

  • Lo mejor de la película:

El desarrollo general de la historia y sus luchas de espadas.

  • Lo peor de la película:

Algún momento que pasa demasiado rápido y en el que te puedes perder.

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