Tokyo tribes, yakuza a ritmo de hip hop

Tokyo tribe

Si una cosa nos ha demostrado Sion Sono en todos estos años es que es capaz de hacer cualquier tipo de cine, desde el más indie (Himizu), hasta el más gamberro (Why don’t you play in hell?) pasando por géneros inclasificables (Love exposure). Su última película es Tokyo tribe, un live action musical japonés que representa lo más gamberro, psicodélico y atrevido que hemos visto en mucho tiempo. La película está basada en un manga de Santa Inoue, pero mucho más allá de las guerras de yakuzas del comic, aquí se relata todo en forma de musical a ritmo de hip hop japonés.

Tokyo tribe
Guerras de bandas a lo bestia

En esta historia, Tokio está dominado por diferentes bandas de yakuzas, cada una en uno de los barrios de la ciudad; al principio nadie se mete en el territorio del otro y el respeto entre bandas es mutuo. Igualmente todos los barrios anochecen plagados de drogas, prostitutas, raperos, grafitters, delicuentes… lo peor de lo peor, y ni siquiera la policía se atreve a hacer nada. Todo cambia a partir de un accidente de unos yakuzas que van a otro barrio en busca de lumis, con la mala suerte que eligen a dos que no deberían; a partir de algunos incidentes desatados de aquí, muchos individuos importantes de distintas bandas empiezan una guerra de intereses, y muchos otros aprovechan la situación para meterse en la guerra en busca del dominio total de la ciudad. Las bandas van luchando y se van aliando entre ellas en una guerra de dimensiones cada vez mayores, hasta que la mayor parte de los yakuzas se unen para acabar con una amenaza común.

Todo empieza con un plano secuencia largo que sirve como introducción de la situación de la historia, en la que uno de los protagonistas avanza por una calle rapeando toda la historia de cómo está la ciudad, mientras a su espalda van sucediendo todo tipo de maldades. Pero no sólo es este plano, sino que en toda la película no hay ni un diálogo hablado, es un musical de pies a cabeza y tanto los diálogos entre personajes, como los trozos de historia contados por uno de ellos al público, es a base de hip hop; así que Sion Sono tuvo que contratar a más cantantes que actores para la película (la banda BCDMG hizo toda la música y letras), tanto para transformar sus ideas y su historia en canciones que rimen, como para cantarlas después y que queden de tipos duros. Creemos que es un ejercicio muy difícil de realizar y que acabe con un buen estilo, y mucho más con un estilo como el hip hop, que tiene unas rimas tan marcadas.

La película tiene un estilo visual muy parecido al manga, con unos escenarios bastante falsos, pero llenos de decoraciones extravagantes, luces de neón, grafitties y basura por todas partes; y con unos personajes llevados al límite, tanto por su estética (cada uno más exagerado que el anterior) como por sus caracteres y las actuaciones de sus protagonistas (todos ellos al estilo japonés más loco al que estamos ya algo acostumbrados).

Tokyo tribe
Personajes muy exagerados

Y todo esto sin perder el ritmo en ningún momento, con unos sucesos que te enganchan a la pantalla y una velocidad cada vez mayor, que va desde la presentación (que ya no es nada tranquila), hasta una auténtica hecatombe de luchas y violencia, sin decaer ni un solo minuto. También podremos disfrutar de un humor exagerado (todo muy japonés y muy absurdo), y de algúno de estos homenajes que hace el director muchas veces (tanto a otras películas japonesas que forman parte de su influencia, como a grandes clásicos del cine).

Como actores destacan Ryôhei Suzuki (Hentai kamen), Riki Takeuchi (Big man Japan, Dead or alive), Shôko Nakagawa (Gothic lolita battle bear) o Shôta Sometan (Himizu, Lesson of the evil); con esto ya os podéis hacer la idea de las actuaciones, poco medidas y destinadas a exagerarlo todo; si le sumamos todos los cantantes que aparecen, tenemos una mezcla explosiva.

Y para que hablaros del director Sion Sono, sólo lo que siempre os decimos, que nos chifla en sus idas de olla, excesos y malabarismos narrativos, pero no entendemos muy bien porque después se pasa al cine lento y de reflexión; ya veremos como va siguiendo su carrera, pero creemos que su público le pide mucho más este tipo de películas.

En definitiva, una película manga-japonesa-musical que encantará a todos los fans del Sion Sono de Why don’t you play in hell? O Love exposure; una auténtica barbaridad, pero llevada al cine con mucho estilo y humor.

  • Lo mejor de la película:

Hasta ahora creíamos imposible un ejercicio como este. Bravo!

  • Lo peor de la película:

Supongo que si no os gusta el hip hop, no será lo mismo.

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