El nuevo pinky violence en Sukeban hunters

Sukeban hunters

Que se alegre todo el mundo hoy! Que venimos con una de esas películas que es imposible que no os guste; para empezar os diremos que es cine japonés bastante reciente y que combina dos grandes géneros como son el pinky violence con el splatter, que está protagonizada por una de las ídolos de este blog y que tiene un largo nombre como Bakuhatsu! Sukeban hunters – Yakuza busting girls. Final Death ride battle y como os decimos es una de las mayores exponentes de lo que solemos llamar el cine asiático extremo y con una gran estrella del género como Asami; por no decir que tiene una segunda parte que os comentaremos en breve llamada Gyakushuu! Sukeban hunters: Jigoku no kettou – Sukeban hunters. Duel in hell.

Sukeban hunters
Asami en la gran escena inicial

El argumento no tiene demasiada complicación, aunque vaya un poco de flashback en flashback para explicar bien la historia de todo lo sucedido sin dejarse ningún detalle. Asami (también en la película se llama así) es la líder de una banda de chicas que va creciendo cada vez más y se está convirtiendo en la dominante de la ciudad; hasta que un día una de sus chicas la traiciona y se va con una banda de yakuzas, se mete en el mundo de la droga y además de acabar con muchas de las chicas, consigue derrotar a Asami, que es enterrada demasiado pronto y que vuelve de debajo tierra para vengarse. Vuelve a encontrar a sus chicas más leales y, cuando recupera el conocimiento y la memoria, van todas juntas a acabar con la banda de yakuzas, con la traidora y a volver a hacerse con el poder.

La película empieza de la mejor forma posible, nos atrae irresistiblemente con una tumba de la que sale Asami vestida tan sólo con unas bragas negras y empieza a matar yakuzas con su katana y otras armas cada cual más loca que la anterior. Una escena de acción y sensualidad increíble capaz de dejar a cualquier hombre con los ojos como platos. Durante el metraje hay algún bajón necesario para acabar de contar la historia y no dejarnos a medias, a veces incluso demasiado cuando solo esperamos de ella lo más básico; pero siempre vuelve a remontar con luchas, sangre o sexo para levantar los ánimos.

Sukeban hunters
En modo de pelea

Cuando os decíamos que es una buena mezcla entre pinky violence y splatter, no lo decimos tan solo por su temática, sino que realmente intenta emular una película de los ’70-’80 con la misma música, los mismos decorados, el mismo vestuario incluso el mismo color de las películas antiguas; todo preparado para que haga la sensación de un pinky violence real; pero también le da ese toque gamberro y lleno de sangre y amputaciones, ese humor negro y un poco estúpido de los splatters actuales, consiguiendo una mezcla que no habíamos visto tan bien integrada y llevada tan hasta el extremo hasta ahora. Y por supuesto las grandes bizarradas como los disfraces de cow-boy, los dedos lanzados o explotados, las guitarras ametralladora…

No es una gran producción, pero tampoco lo necesita, en todo momento tiene muy claro lo que es y lo que pretende, ser una pura fuente de diversión, violencia y sensualidad para atraer a todo el público masculino que no tenga ningún tipo de pudor. Su director, Kazushi Nakadaira tan sólo ha hecho esta película y producido su segunda parte, pero creemos que con esto ya ha triunfado bastante y ya se puede ir retirando sin ningún fracaso en su carrera. Como no, como en cualquier buen splatter japonés, los efectos de maquillaje son del gran maestro Yoshihiro Nishimura.

Sukeban hunters
Las chicas salen de caza

Las chicas, pues que vamos a decir de nuestra queridísima Asami (Machine girl, Sukeban boy) ya sabemos que no es una actriz de premios ni lo hace excesivamente bien, pero nos encanta su descaro, su sencillez, su forma de repartir hostias, su humor, su exageración y su dureza, y que hay algunos papeles (como este) que parecen expresamente pensados para ella. También podemos ver a Rena Komine como malvada, bastante guapa ella, habituada a trabajar en televisión, pero que no desentona con el carácter gamberro de la cinta en general.

En definitiva, sin duda una película dirigida al público masculino y sin grandes pretensiones, pero os podemos asegurar diversión, violencia, carne y mucha acción, todo en un estilo muy de los ’80.

  • Lo mejor de la película:

La escena inicial es espectacular.

  • Lo peor de la película:

Esos momentos de bajón y un final demasiado ñoño que desentona con el resto.

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