Scabbard samurai el samurai sin espada ni vergüenza

SayaZamurai

Ya hemos podido ver la tercera obra del gran humorista japonés Hitoshi Matsumoto, después de Dai Nipponjin y Symbol ya decíamos que esta iba a ser la decisiva que lo consolidaría cómo director Scabbard samurai (Saya Zamurai), y así ha sido, no sólo nos ha gustado más que las anteriores sino que ha roto con todos nuestros esquemas atreviéndose con este chambara humorístico y dramático a la vez.

La historia trata sobre un samurai sin espada acompañado de su hija pequeña y perseguido por tres asesinos debido al precio que tiene su cabeza; al final es atrapado por un señor feudal y sometido a una prueba que determinará su puesta en libertada o el tener que hacerse seppuku (hara kiri); en 30 días deberá intentar 30 hazañas para hacer sonreír al hijo del señor feudal, que está muy triste desde que murió su madre. El samurai intentará todo lo posible por conseguirlo ayudado de su hija y de los dos guardias que lo custodian, llegando a ganarse la admiración del señor feudal y de todo el pueblo con sus hazañas.

ScabbardSamurai
Los protagonistas y secundarios perfectos

Cómo todos sabréis, la historia es una versión del cuento popular “La princesa que no sabía reír” sólo que adatado al Japón feudal. La historia empieza cómo sus anteriores trabajos, muy surrealista y divertida, con el samurai que no deja de correr y los tres asesinos tal cual una réplica exagerada de algún manga absurdo; pero más adelante se vuelve una comedia de gags, con el samurai intentando hacer reír al niño, usando las más alocadas invenciones y destrozando su cuerpo y su orgullo para ello; la mayoría de bromas son muy absurdas y algunas hasta cuesta entenderlas porque son demasiado japonesas, así que nos reiremos con algunas y con otras ni nos inmutaremos. Pero al final acaba resultando un drama intenso y emocional, capaz de hacer soltar la lágrima a cualquiera.

El punto más fuerte de la película, además de la idea original y como Matsumoto la lleva a cabo, son sobretodo sus personajes y los actores que los interpretan, desde Takaaki Nomi (un actor sin experiencia, al que Matsumoto conoció en un show de TV que él lleveba) y que interpreta al samurai y que nos hace sentir gran variedad de emociones sin decir más de dos frases en todo el metraje, y que no tardas nada en encariñarte de un fracasado como él (Matsumoto habría interpretado al protagonista cómo en sus otros films si no fuera porque tuvo que ser operado, pero así descubrió alguien que le daba otro sentido a la historia), al igual que lo hace el resto del pueblo; pero lo más importante, para nosotros ha sido saber darle una gran personalidad a la película consiguiendo unos secundarios muy especiales, desde los tres asesinos, hasta los dos guardias (sobre todo el que tiene la cara de bobo) incluso hasta el señor feudal, que empieza casi sin moverse y acaba transmitiendo una pena mayor que nadie; todos tienen personalidades muy distintas y muy bien marcadas que ayudan a cohesionar la historia y en todos ellos se ve una tremenda evolución a medida que va pasando el tiempo, desarrollando tanto la historia como sus protagonistas.

Es verdad que el ritmo del metraje es desesperante algunas veces, cómo cuando empieza con las hazañas y ves cada día repetido, con una hazaña distinta, pero con la misma estructura y crees que toda la película puede ser así y que te han tomado el pelo, sin embargo más adelante te das cuenta de que todo lo que sucede es importante para poder entender la evolución de los sentimientos de los distintos protagonistas y acabas siendo recompensado por todo lo que has sufrido.

En todo momento tenemos en pantalla una imagen muy colorida, bastante alejada de la realidad (sobretodo para esa época), con mucho movimiento de extras y una ambientación minimalista pero bien cuidada, utilizando pocos escenarios y creando una sensación de despreocupación por el entorno para poder dedicar la atención a la historia.

En definitiva, creo que nos encontramos delante de una obra maestra dirigida por un genio que no para de evolucionar y sorprender, y que seguro que aun tiene mucho que ofrecer.

  • Lo mejor de la película:

Sin duda el gran final (con canción incluida) que puede que no sea inesperado, pero que está muy bien encontrado y mostrado.

La ridiculez de los personajes que nos hace pensar en algo irreal y metafórico.

  • Lo peor de la película:

A los que busquen algo divertido para morir de risa no lo van a encontrar, pero encantará a los que quieran algo distinto a todo.

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